domingo 16 de mayo de 2021
EQUIPO DE INVESTIGACIóN Medioambiente, política y sociedad
30-10-2020 15:54

Cuándo fue que Buenos Aires decidió darle la espalda al río

El tema recobra actualidad a partir del Caso Costa Salguero. Los fundadores, Rosas y el verdadero peso del “modelo agro-exportador”. Dónde quedó el “Balneario Sur”. De las “autopistas de Cacciatore” al proyectado “Distrito Joven”.

30-10-2020 15:54

Mientras la Justicia dicta la medida cautelar que suspende la venta de Costa Salguero para desarrollos inmobiliarios y vuelve a ponerse en discusión la relación tortuosa de la Ciudad de Buenos Aires con su litoral, en la Costanera Sur, entre gran cantidad de camiones, veredas rotas, faroles sin luz y mucha vegetación en estado salvaje, todavía pueden encontrarse algunos vestigios del viejo malecón del Río de la Plata.

Esa gran obra de contención fue pensada para proteger a la capital de los embates del río, pero también, de paso, para el disfrute de habitantes y turistas que a través de las amplias escalinatas llegaban hasta el agua y chapoteaban un rato en el verano. Allí, justo en el arranque de la Avenida España, donde en 1936 se inauguró el Monumento a la “España Civilizadora y Eterna” y se abrió camino a una de las dos playas más populares de la ciudad, hoy mandan el abandono y desidia. Frente al monumento de figuras de bronce corroídas por el tiempo y amputadas por el vandalismo callejero, las esculturas de la Reina Isabel y Cristóbal Colón se encuentran acompañados por un objeto que hoy parece tan lejano como sus propias historias, un cartel que dice: “Balneario Sur”.

A lo largo de todo el litoral de la Ciudad de Buenos Aires, desde Ciudad Universitaria hasta el fin de Costanera Sur en la Avenida España, el río fue recibiendo en distintos momentos de la historia rellenos de diferentes procedencias que hicieron que las aguas se alejaran cada vez más de los barrios y la población.

Antiguo Cartel del Balneario Sur
Antiguo Cartel del Balneario Sur. Costanera Sur. Crédito: Juan Cutuli

La Costanera Sur

Desde la Avenida Córdoba, hasta la Isla de Marchi se encontraba la Costanera Sur, el paseo de la Buenos Aires inspirada en la Belle Époque. Inaugurada en 1918, bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen, todo ese trayecto contaba con accesos al río para bañarse y disfrutar del paisaje. Hoy, cien años después, no queda un solo acceso directo al río.

Ese cambio abrupto no es muy lejano. En 1975, las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires firmaron la Ordenanza Municipal N° 32.716 y prohibieron el acceso al río. Sin demasiada difusión ni debate, la costa amaneció tapiada de carteles que decían: "Terminantemente prohibido ingresar al agua". En 1978, la gestión militar del brigadier Osvaldo Cacciatore volcó allí los escombros derivados de la construcción de las flamantes autopistas. La idea era ganarle terreno al río para luego edificar allí el Centro Administrativo de la Ciudad. El proyecto fue abandonado en 1984 y los escombros quedaron ahí.

Sobre ellos nacieron dos “desarrollos”: la Reserva Ecológica, que creció espontáneamente cuando la naturaleza hizo su trabajo, y el Barrio Popular Rodrigo Bueno.

Costanera Sur: Entrada al Barrio Popular Rodrigo Bueno
Costanera Sur: Entrada al Barrio Popular Rodrigo Bueno. Crédito: Juan Cutuli

La Costanera Norte

El 23 de mayo de 1936 se inauguró la Avenida 9 de Julio del centro porteño.

En solo 40 días, se demolieron 56.000 m2 de edificación y todos esos escombros se depositaron en Costanera Norte para crear el proyectado “Parque Ribereño”, proyecto que también caducó y, en su lugar, se construyó el Aeroparque Jorge Newbery, que permitió ganar comodidad para entrar y salir de la Ciudad sin pasar por Ezeiza, pero generando un gran “obstáculo” de 6 kilómetros, entre las avenidas La Pampa y Sarmiento, que terminó de cerrar la posibilidad de llegar a pie hasta la costa.     

Los escombros de nuestras tragedias y desatinos también fueron a parar a las atigradas aguas del Plata. Los del atentado a la Embajada de Israel se volcaron en Ciudad Universitaria. Los del atentado a la AMIA derivaron en el Parque de la Memoria. La Costanera recibió los restos de los hornos crematorios y los provenientes de la demolición del Elefante Blanco.

Origen de los rellenos en las costas del Río de la Plata en la Ciudad de Buenos Aires
Origen de los rellenos en las costas del Río de la Plata en la Ciudad de Buenos Aires.
Infografía: Juan Cutuli

“No es la Ciudad la que tiene una relación conflictiva con el río, lo que la tienen son los que gobiernan la Ciudad. Y a partir de las decisiones de los gobernantes, decisiones que llevan por lo menos cincuenta años es que se termina de conformar una cultura que apunta a beneficiar a unos y perjudicar a otros. Hubo una decisión  más o menos explícita de que la contaminación del Río de la Plata se convirtiera en la escusa ideal para separar definitivamente el río de la Ciudad como objeto de esparcimiento, democratización y socialización. Cuando existe un proceso de contaminación podés abordarlo de distintas formas, como hizo Buenos Aires alejando definitivamente la costa de la sociedad más popular o podés abordarlo como hizo Montevideo que trató de resolver el problema para que la relación entre la sociedad y su río siga vigente”, señala Sergio Federovisky, biólogo, periodista ambiental y actual viceministro de Ambiente de la Nación. Ganó dos Martín Fierro por su programa "Ambiente y Medio" en La TV Pública.

El funcionario, que hoy tiene 58 años, cuenta a Perfil que llegó a disfrutar de balnearios como “Saint Tropez”, en lo que hoy es Costa Salguero, y que su padre tomaba el tranvía para ir a la playa a jugar a la paleta en la Costanera Sur. El quiebre histórico se dio a fines de la década del 60, cuando se comprueba la contaminación del Río de la Plata, y se prohíbe del baño en el 75.

“Por razones sanitarias y lógicas, está bien que se haya prohibido en ese momento, pero desde allí existían dos posibilidades: la opción Montevideo, es decir, resolver el problema, o consagrar la impunidad de las empresas contaminantes y privatizar definitivamente el río. El río es un bien común que queda supeditado a las empresas contaminantes, esa supeditación se consagra a tal punto que el Río de la Plata es simplemente una postal que solo disfrutan aquellos que tienen la posibilidad de vivir en una torre en Puerto Madero. Los gobernantes decidieron que el río sea un lugar de depósito de basura y muerte. Si existe la decisión política, se puede recuperar y no tengo dudas que la respuesta de la sociedad va a ser positiva”, culmina Federovisky.

Balneario Saint Tropéz, Costa Salguero (1969)
Balneario Saint Tropéz, Costa Salguero (1969) Crédito: Archivo Atlas

Montevideo, la contracara.

Antonio Elio Brailovsky, economista e historiador de medio ambiente, explica a Perfil que para poder volver a bañarse en el Río de la Plata hace falta un cambio rotundo en la política ambiental de la Ciudad, de la Provincia de Buenos Aires y del país. Es una costa fuertemente contaminada que no ha tenido en años una medida que busque revertir esta contaminación, que proviene de la propia ciudad de Buenos Aires y de las desembocaduras del Riachuelo y del Río Reconquista, en Tigre.

“Necesitamos una sociedad que esté dispuesta a controlar la industria y a invertir en la depuración de las cloacas. Meterte en el río es lo más difícil, la otra opción es estar al lado del río y eso ya depende de la política de ahora. La costa, según la Constitución de la Ciudad, es pública, no hay que vendérsela a los amigos, hay que parquizarla. 

El caso de Punta Carrasco, es un buen ejemplo de la estrategia de privatización, que continúa y consiste en que, para privatizar algo, la gente se tiene que olvidar. Se tiene que convertir en un basural, en algo desagradable que permita la posterior privatización. Primero lo concesionaron a algunos restaurantes y después lo dejaron decaer”, dice.  

Brailovsky relata que Montevideo tuvo una política explícita a lo largo del Siglo XX de limpiar los afluentes, realizando un humedal en la desembocadura del Arroyo Carrasco, para que el pantano depurara las cloacas y no afectara las playas de la ciudad. Los militares urbanizaron el pantano de Carrasco y los gobiernos civiles que continuaron, hicieron una planta depuradora de la cloaca. “Hace falta una política explícita, que incluya inversiones, consensos de los distintos sectores políticos.

De nuestro lado del charco, el único consenso que existe es que el río es un basural. Es una de las pocas cosas donde parece no haber grieta, por acción o inacción”, sostiene.

Costanera Sur. La estatua de Luis Viale hoy mira los pantanos de la Reserva Ecológica
Costanera Sur. La estatua de Luis Viale hoy mira los pantanos de la Reserva Ecológica.
Crédito: Juan Cutuli

Un poco (más) de historia.

El Río de la Plata que conocemos hoy no es el mismo con el que se relacionaron los porteños hasta, por ejemplo, 1870, cuando se iniciaron las sucesivas modificaciones de su fisonomía costera. El urbanista Carlos Lebrero, director-fundador de la Carrera de Especialización Principal y Maestría en Gestión Ambiental Metropolitana en la UBA, señala que, originalmente, el puerto propiamente dicho en el Río de la Plata era el de Montevideo, ya que a Buenos Aires sólo era posible acercarse con barcazas. “La primera gran modificación de la ribera, en realidad, la realiza Juan Manuel de Rosas en las zonas de quintas. Trae rellenos de tierra de la zona de San Martín, y la dispone en el área de Palermo. Gran parte del actual Palermo es una zona de relleno. El segundo que realizó rellenos, ya con motivos portuarios, fue el intendente Francisco Seeber, que allá por 1889 desarrolló una especie de acceso fluvial en la zona que hoy conocemos como Catalinas Norte, entre Retiro y Plaza Roma. Esos rellenos provienen de Villa Urquiza, que lleva ese nombre por ser una zona colonizada por entrerrianos. La presión urbana, es decir, el crecimiento de cualquier ciudad, siempre modifica el entorno ambiental”, sostiene.   

Inicialmente, hubo dos ocupaciones fundamentales: el acceso portuario y la relación de la población con el río, una relación principalmente de paseos.

El artista plástico Prilidiano Paz Pueyrredón (1823-1870) pintó la ribera porteña en toda su extensión, el acceso portuario, la vegetación autóctona y la relación de los habitantes con su río tanto en los lugares de paseos como en los rancheríos.

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“Costa del Río de la Plata”. Autor Prilidiano Paz Pueyrredón (Siglo XIX) 

Inicialmente, todo lo que hoy es Puerto Nuevo hasta pasando la desembocadura del Riachuelo, era considerado zona portuaria. Eso se dio hasta los primeros años del Siglo XX. En un momento, llegó a pensarse en trasladar el puerto “oficial” a la ciudad de La Plata, plan que comenzó a concretarse con el trazado de una línea ferroviaria en viaducto que iba por todo el bajo de la Ciudad hasta la capital bonaerense como carguero, pero finalmente primó que por rentabilidad el Puerto quede en Buenos Aires.

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“Lavanderas en el Bajo BelgranoAutor: Prilidiano Paz Pueyrredón (Siglo XIX)

Mientras, la ciudadanía igualmente disfrutaba de las costas, con la inauguración de Costanera Sur y los balnearios abiertos que se encontraban en las afueras de la Ciudad, tanto en Quilmes, al sur, como San Isidro, al norte.

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Espigón Plus Ultra: Costanera Sur. Fuente: Archivo General de la Nación

“Los militares pusieron infinitas restricciones de uso de la ciudad, eso hizo que el río directamente se cerrara. Fue trágico. Esos cierres empeoraron la contaminación, que no solo se debe a lo que sucede en la costa en sí, sino a todos los arroyos que confluyen en el río con todos los desechos que provienen de distintas zonas de Buenos Aires con los arroyos y las cloacas”. Quien habla es el arquitecto, cartógrafo y planificador urbano

Carlos Luis Barreto Montilla. Sostiene que “desde los fundadores, con todo su imaginario del Nuevo Mundo, las autoridades nunca miraron las costas porteñas como un paisaje”. Tiene una explicación para compartir: “No es sino no hasta finales del Siglo XIX, con el higienismo protoburgués porteño, que se hacen grandes obras y se proyectan las costaneras, pero el modelo agroexportador y comercial siguió siendo más fuerte que la construcción del tejido con la sociedad. De esta forma, la mirada de Buenos Aires hacia el Interior y no hacia sus costas, está vinculada con su modelo extraccionista. Toda la atención está puesta hacia la inmensidad de la pampa. Eso no ha cambiado mucho”.

El sur puede esperar. 

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desarrolla un proyecto para recuperar la relación con el río, que consiste en “revitalizar y jerarquizar las 59 hectáreas dispuestas en los 7,6 kilómetros del borde costero norte”. Lo denominan “Distrito Joven”.

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Render Sector Ciudad Universitaria. Crédito: Marantz Arquitectos 

A fines de 2019, un equipo conformado por el estudio Marantz Arquitectos ( Joan Marantz y Alex Gazzo Huck) y la empresa especializada en conservación y restauración ambiental Grinc Ambiente (Alberto Giudici y Gabriel Burgueño) se consagró ganador del Concurso Nacional de Ideas “Buenos Aires y el Río / Parque Costanera – Distrito Joven”. Marantz explica que “el proyecto se centra en la regeneración ambiental de espacios públicos” en los cuales reinstalar vegetación autóctona. “Nuestra propuesta va más allá de lo arquitectónico, es una regeneración del borde costero. En ese borde, las realidades son distintas, hay partes que son grandes muros de hormigón y en otros, hay sedimentos naturales. Es un volver a la naturaleza del río”, comenta.

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Render Sector Multimodal. Crédito: Marantz Arquitectos 

Las acciones principales que busca cumplir este proyecto son: incrementar el espacio costero de la Ciudad de Buenos Aires, articular los corredores verdes norte y sur, integrar la ciudad con el rio y construir la nueva identidad del llamado “Distrito Joven”.

La zona asignada en este concurso va desde el Parque de la Memoria a los carritos de la Costanera que están delante de las piletas de Parque Norte, del complejo Tierra Santa y del frente costero de esa zona. Incluye la construcción de tres muelles, que ingresarán 50 metros río adentro.

“Los muelles son vitales para esta zona, también la puesta en valor de todo el entorno que es muy usado por los estudiantes de Ciudad Universitaria y los pescadores. Es importante trabajar en proyectos que aporten una mejoría sustancial al medio ambiente y la revitalización de los entornos”, cuenta Marantz.

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Render Sector Multimodal. Crédito: Marantz Arquitectos 

Las obras estaban proyectadas para comenzar durante 2020, por la pandemia las dejó en suspenso.

 

*Integrante del Equipo de Investigación de Perfil Educación.