Durante años pensamos la ficción audiovisual en horizontal: salas, living, pantallas grandes. Pero el mundo viene cambiando desde hace ya unos años y hoy las historias nacen y viven en la palma de la mano. El formato vertical no es una adaptación menor del audiovisual tradicional: es un lenguaje nuevo, con reglas propias, con otra economía narrativa, con un vínculo distinto con la audiencia. También se consume en otros espacios, como ser el colectivo o subte yendo al trabajo, las largas salas de espera de un consultorio médico, y ese ratito que tenemos en el sillón de nuestras casas.
En The Eleven Hub decidimos no mirar esta transformación desde la tribuna, sino producirla. Así nacieron Bon Vivant, El Hotel de los Secretos en Navidad y, la recién estrenada, TILF en el gigante del streaming OLGA. Tres ficciones originales creadas específicamente para vertical, pensadas desde su ADN para el consumo móvil: capítulos breves, ganchos constantes, emoción inmediata, cliffhangers diseñados para que el dedo no abandone la pantalla.
Los resultados nos confirmaron algo fundamental: el público no solo acepta este formato, lo habita. Se genera fandom, conversación, comunidad. Las historias no “pasan” frente al espectador: lo interpelan en tiempo real. El vertical no compite con la ficción tradicional; crea su propio territorio emocional y comercial y busca sus propios espacios.
Argentina, históricamente reconocida por su talento creativo, tiene hoy la oportunidad de convertirse también en un polo de producción de microdramas para el mundo. Nuestras primeras experiencias ya se licencian internacionalmente, y eso demuestra que el lenguaje es global, aunque las historias nazcan locales.
Este 2026 daremos un paso decisivo: estamos desarrollando un pipeline de 24 nuevas producciones originales para una importante plataforma de gran escala. No es solo un crecimiento en volumen; es la consolidación de un modelo industrial para la ficción vertical hecha en Latinoamérica.
Pero esta transformación no es solo tecnológica o narrativa: también redefine el star system. En el vertical conviven actores consagrados con nuevas figuras nativas de redes sociales. Influencers, creadores de contenido y performers digitales se integran al relato con una potencia única: traen consigo comunidades reales, activas, que no solo miran, sino que comentan, comparten y amplifican cada episodio. La ficción deja de ser un evento aislado y se convierte en una experiencia social permanente.
Este cruce entre talento tradicional y nuevas audiencias genera un ecosistema virtuoso. Los actores descubren otra forma de vincularse con el público; los creadores digitales acceden a narrativas más profundas; y las historias ganan una capilaridad inédita. El resultado es una industria más porosa, más dinámica, más viva. El vertical no solo cambia cómo contamos: cambia quiénes cuentan, para quiénes y desde dónde. Y en ese nuevo mapa, Latinoamérica tiene mucho para decir.
El formato 9:16 de capítulos cortos, no es una moda pasajera. Es una mutación cultural. Y como toda mutación profunda, exige nuevas formas de escribir, dirigir, producir y pensar el negocio. En ese territorio estamos trabajando: donde la narrativa se encuentra con el pulgar, y donde cada segundo cuenta.
*CEO de The Eleven Hub / SDO Entertainment