Soy actriz. A los 8 años conocí el oficio teatral y vivía en el Teatro La Ranchería de Junín como si fuese mi casa. Allí están los mejores recuerdos de mi infancia; entre ensayos, camarines, en los talleres de costura… y algún que otro paso tímido por el escenario.
Ya en Buenos Aires, nueve años más tarde, estudié Escenografía y, al mismo tiempo, fundamos una compañía de teatro con la que hicimos El huemul de la Patagonia durante mucho tiempo… éramos un elenco numeroso y recorrimos los cien barrios porteños… trabajé como escenógrafa, actriz, bailarina… y por delante, el sueño de construir un teatro propio, donde poder desplegar nuestras potencias, sin límites de espacio y tiempo. Y en ese camino, con Silvio Falasconi, uno de los compañeros del Huemul, floreció el amor y nos casamos en plena gira de verano.
Seguimos adelante, juntamos experiencia, producimos otras obras y, en paralelo, fui formando a la actriz, con la guía precisa y amorosa de Marcelo Savignone, mi maestro.
Con la llegada de Argentino, nuestro primer hijo, sentimos la necesidad de darle un entorno más parecido a lo que nosotros habíamos vivido de chicos y elegimos Villa Ruiz, que se impuso por su belleza salvaje, su calma y los cielos descomunales. Es, sin dudas, nuestro paraíso y el lugar donde decidimos vivir con la familia.
Y el sueño de la sala propia siempre ahí, presente. Nos fuimos integrando a la comunidad del pueblo de la mano de nuestros hijos, al mismo tiempo en que le pusimos el cuerpo a la construcción de la sala. Y cuando estaba lista, ya con la habilitación municipal colgada en las paredes, llegó la pandemia… Esperamos y, apenas se pudo circular, nuestro espacio fue un gran pulmón; vecinxs, amigxs, jóvenes y adultxs aprovechamos esa oportunidad y de manera progresiva fuimos abriendo la escuela, con talleres integrales para que la actuación motorizara la creatividad, para que los chicos y chicas pudieran crear historias, imaginar el espacio escénico, confeccionar vestuarios, aprender cuestiones técnicas; en fin, el teatro. Crecimos todos con la escuela, que hoy tiene más de treinta alumnxs.
Llegó la hora de abrir las puertas al público y nuestra idea era trabajar con artistas locales. Buscamos artistas y textos en Luján, en San Andrés de Giles, en nuestro pueblo, y apareció Guillermo De Blas con la poesía, para conmover a cada persona que se acercó sábado tras sábado durante dos años a ver Viaje al fin de las sombras. Tragedia criolla para actores de circo. Una obra de alta intensidad, que interpretamos con Lucas Caballero y Manuel Aimé. El Teatro Villa Ruiz produjo íntegramente todo ese trabajo y superamos ampliamente nuestras expectativas… Incluso creo que también las del público que llegaba desde distintos lugares de la provincia y la capital a vivir la experiencia del teatro en el campo cada fin de semana. Muchas personas de nuestro pueblo vinieron a ver Viaje… y, entre ellas, algunas que por primera vez asistían a un teatro.
Una vez que el sueño del teatro propio se hizo realidad, construimos unas residencias muy bonitas, tanto para los artistas como para los espectadores, que abren la posibilidad de levantarse en el campo al día siguiente para que la naturaleza te abrace, para vincularse con el entorno y con la comunidad. Los primeros e inolvidables residentes fueron unos artistas alemanes muy jóvenes, de la Escuela Estatal del Circo de Berlín, que brindaron clases magistrales y funciones para todo el pueblo; incluso, a modo de cierre, hicieron una Gran Varieté con otros artistas de pueblos vecinos… maravilloso.
Y para abrir la temporada 2026 estamos trabajando para hacer este verano La noche de l@s chic@s, con funciones para toda la familia; y recibiremos también el multipremiado unipersonal Los habitantes, de Joselo Bella y Pedro Sedlinsky, que se presentará el sábado 21 de febrero a las 20. Una miniserie teatral cuya historia transcurre en la República Española. Así que quedan todxs invitadxs a descubrir nuestro Teatro Villa Ruiz y a disfrutar de nuestro pueblo.
*Actriz y directora del Teatro Villa Ruiz.