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ESPECTACULOS / Eduardo makaroff
sábado 31 diciembre, 2016

“No permito que me comparen con Piazzolla”

Instalado desde hace casi treinta años en París, el músico y compositor argentino logró repercusión mundial con Gotan Project. Fue el elegido de Hollande para venir al país, donde sólo dio dos recitales. Con Catherine Ringer armó el grupo Plaza Francia.

por Marita Otero

París. El músico y creador de Gotan Project Eduardo Makaroff, argentino Foto: gza.M.O.
sábado 31 diciembre, 2016 Vive en Saint-Germain-des-Prés, el barrio bohemio de París. El de los artistas. Su pinta de tanguero delata a Eduardo Makaroff en medio de ese contexto, y su detalle, el sombrero. Creador de Gotan Project, con el que recorrió el mundo, vino a la Argentina de la mano del presidente François Hollande, que en un “gesto especial” eligió una delegación cultural que incluyó a Alfredo Arias, al cocinero argentino Mauro Colagreco, al relator de fútbol Omar da Fonseca, el artista plástico Antonio Seguí y a Makaroff, entre otros. Nunca le preguntó a Hollande si le gustaba su música, pero reconoce que “hubo mucha onda con Hollande desde el punto de vista humano”; agrega que “no creo que sea un tipo cultivado musicalmente” ni que sepa “mucho de teatro o cine”, y resume que “es muy simpático y muy bonachón y le gusta morfar”.
Llegó a Europa en los 90, a España, donde conoció a su mujer en el 98, Ana, “grabando un disco para mi hermano, con Ariel Rot y Andrés Calamaro”. Con ella tiene a Miguel (17), a María, que toca la flauta traversa, y a León (11).
Flaco y alto, corre todos los días; cuenta que  viene del “palo” del rock nacional y que las razones por las que se fue del país “tienen que ver con el tango y gracias al tango”, junto a su ex coequipier, el Pollo Mactas.
—Te viniste en los 90; no había tanto éxodo en esos años, ¿cómo fue esa decisión?
—En el 89 se vivió una época de hiperinflación y la cosa la sentí rara. No diría por razones económicas o políticas, sino por una necesidad personal de renacer y empezar una carrera en otro lado. Queríamos una nueva actividad; el Pollo y yo, de esa generación, fuimos bastante... no quiero abusar...  precursores, pero en la manera de hacer tango, rock, música para café concert, de esa manera desprejuiciada...
—¿Libre y no dogmática, sería?
—Libre. Digamos de la manera en que se abordó, y se aborda actualmente, el tango es lo mismo, la actividad artística varias generaciones después de los grandes creadores y de la gran época del tango.
—¿Podrías decir que sos el Piazzolla de los 90?
—Ni loco. Nunca permito eso porque no, Piazzolla era un genio, salido de un tango que tiene su historia particular, otra historia completamente diferente. La nuestra es más modesta, decidimos salir porque teníamos un repertorio, componíamos un tango, un tango que le decíamos alegre, canciones que dicen cosas del presente, con un lunfardo actual. Mi generación y las del 60, 70, y 80 dijimos lo que teníamos que decir, que era muy importante, contra la guerra, el hippismo, el amor y la paz o lo que fuera, con el rock, con otro lenguaje que no fue el tango, que era nuestra música. Quedaron muy pocos compositores del tango canción: Eladia Blázquez; Piazzolla, en lo genio que fue en todo, también hizo tango canción; el Tata Cedrón, que había sido mi profe de guitarra.
—¿Te marcó su influencia?
—Sí. Era recontra tanguero. Un gran cantante y compositor de tango con sus letristas y poetas importantes, y por su militancia política se tuvo que exiliar. Cuando tenía 14 años empecé a estudiar guitarra con él y automáticamente me enseñó la milonga, y me llevó a los café concert donde laburaba, me presentó gente.
—¿Fue un mentor?
—Yo soy discípulo, porque fui su alumno, y cuando tuvo que irse me dejó sus alumnos y me dio mi primer laburo, que fue ser profesor de guitarra a los 17 años. Y así conocí al Pollo; era un tipo que quería estudiar guitarra conmigo, después nos hicimos amigos, y después, dúo. Pero yo tenía un dúo con mi hermano, Sergio, con quien sigo. Los hermanos seguimos trabajando, él escribe letras para Gotan Project del Grupo Plaza Francia. Cuando llegamos aquí conocimos el pequeño núcleo de tangueros, había poco en esa época, sólo una milonga. En ese momento fuimos a la casa de Juan José Mosalini.
—¿Mosalini sigue enseñando bandoneón acá?
—Sí, creó una academia de bandoneón muy importante. Le fue bien y le sigue yendo bien. Ya era un tipo conocido, establecido, con alumnos; Amalita Baltar nos dijo que fuéramos a verlo. Y lo vimos en Mallorca. Fuimos a su casa, estábamos ahí tocando, en los años 91, 92, remando, nos empezó a ir bastante bien, sacamos un disco aquí, hacíamos giras... Pero la carrera del artista es difícil: volví a enseñar guitarra para poder mantenerme. Con el Pollo tuvimos diferencias artísticas; él decidió volver, porque tiene una hija y en París hay que remar, remar, remar. Nos separamos en el año 95/96 y me quedé bastante en bolas. Si bien no soy cantante salí a cantar, como solista. Después armé un grupo con Nini Flores, que murió hace pocos meses, del dúo de chamameceros más importantes de la Argentina. Nini Flores fue el que tocó todas las notas de bandoneón, hijo de Avelino Flores, un gran bandoneonista de Corrientes, y en Gotan Project es el que toca todo.
Aquí en París, Gotan Project no es masivo. Pero su música se escucha en el mundo entero, y se usa en la versión de Dancing with the stars (el “Bailando” de aquí), aunque “nunca hicimos estadios”. Tocaron en el Olimpia (Gran Rex) , el Casino de París, y con el Grupo Plaza Francia con la cantante francesa Catherine Ringer (famosa por su grupo de rock de los 80 y su pelea con Sergei Gainsburg) dio recitales en toda Francia. Gotan Project se escucha desde en Bora Bora y Kuala Lumpur hasta en Brasil y Estados Unidos. E hicieron 12 conciertos en Londres, con público que llevaba banderas argentinas. En la Argentina sólo estuvo tres veces en el Gran Rex.
—¿Tuviste críticas por parte de los dogmáticos del tango con Gotan Project?
—A nosotros nos adoptaron muy rápido, incluso en la Argentina. Cuando la gente te acepta, aunque salgas del tango tradicional… Ahora, te podría contar anécdotas de quienes se pusieron en contra. El Tata Cedrón, si bien nunca me lo dijo directamente, pero como vivíamos aquí con los mismos músicos y los mismos bailarines, estaba furioso con Gotan Project. Y decía: “Es el McDonald’s del tango”. Y terminó aceptándolo.

Producción: Gustavo Mendez.
*Desde París.

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