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ESPECTACULOS / LUIS MACHIN
sábado 14 julio, 2018

Un actor entregado a su pasión

Se destaca en la obra El mar de noche y comienza a grabar en Pol-ka Mi hermano es un clon. Habla de su trabajo y de la necesidad de poner el alma sobre el escenario.

Alejandro Lingenti

Mirada. Gran actor, con más de 30 años en el oficio, Luis Machín no duda dar su opinión de la realidad. Foto: Grassi

Impacta, estimula, conmueve... El trabajo de Luis Machín en El mar de noche, la obra escrita por Santiago Loza y dirigida por Guillermo Cacace que se puede ver sábados y domingos a las 18 en Nün Teatro Bar, es digno del mejor aplauso. Machín termina siempre agotado y visiblemente afectado por las exigencias de su personaje, pero también disfruta del reconocimiento de la gente que llena la sala de Villa Crespo todos los fines de semana desde hace ya unos cuantos meses.

“Es una obra que demanda mucho mundo interno. No podés echar mano solo de la técnica. Por eso termino conmovido y exhausto –explica el actor rosarino–. La única posibilidad que tengo es apoyarme en lo que propone el mundo tan particular de Santiago Loza para este hombre. Durante casi una hora estoy solo con mi alma ahí en escena, cargando al personaje de angustia y desesperación”.

Machín trabajó seis meses codo a codo con Cacace –el director del gran éxito del off porteño Mi hijo solo camina un poco más lento, que luego de algunas funciones en España retomará a partir del 5 de agosto su horario de los domingos a las 11.30 en El Picadero– y consiguió un resultado realmente loable, reconocido con un premio ACE en 2017. “Yo tengo alguna tendencia a demostrar habilidades, me gusta eso. Y voy a seguir haciéndolo, porque hay algo medio payasesco en lo que también creo. Pero esta obra no pedía eso. Es más implosiva que explosiva. Y en ese marco, si no hay una cuota de verdad muy alta, se nota muy pronto. Hay un compromiso emocional grande de mi parte”, sintetiza Machín sobre esa rigurosa tarea de construcción del angustiante personaje que interpreta.

La calidad artística de El mar de noche ha tenido otros ecos: la Universidad Finis Terrae de Chile acaba de programar cinco funciones en Santiago, y en breve la obra viajará a un festival de teatro en Holanda. Pero no es lo único en la agenda de Machín, quien volverá este año al vértigo de la tira televisiva con un papel importante en Mi hermano es un clon, nueva comedia de Pol-ka, con Nicolás Cabré, Florencia Vigna, Gimena Accardi y Julieta Nair Calvo. También espera el próximo estreno de tres películas en las que participó (Faxman, un milagro de otoño, en la que también es parte del elenco su hijo, Matar al dragón y El cambista, filmada en Uruguay). Celebra tener tanto trabajo en un contexto que evalúa difícil: “Ya no hay tanto para elegir como hace unos años –asegura–. En lo personal, no puedo quejarme por falta de trabajo, pero miro a mi alrededor y veo lo que pasa. Espero que cada vez empiece a notarlo más gente, porque hasta ahora la sociedad argentina estuvo como noqueada. Recién empieza a despertarse, y se va a encontrar, en mi opinión, con un futuro muy negro”.

Machín no pudo estar en la marcha contra el acuerdo del gobierno de Mauricio Macri con el FMI, pero la vio con buenos ojos: “No importa quién convocó, sino la cantidad de gente que fue. Toda esa discusión sobre el protagonismo de los actores es banal. Yo voy a una marcha como ciudadano. Y me voy movilizar porque no creo en este modelo de país, y siento que le hace mal a un montón de gente –remarca–. El último paro general fue muy contundente. No puedo creer que el 51% de la población no quiera pensar en políticas más inclusivas. Me cuesta creer tanto nivel de egoísmo. Este modelo ni siquiera incluye a todos sus votantes”.

 

“La industria  esta caída”

“Enhorabuena que existan productoras como Pol-ka y Underground para generar posibilidades de laburo”, dice Luis Machín, que trabajará con Adrián Suar, luego de lo que hizo con Sebastián Ortega y Pablo Culell en Viudas e hijos del rock and roll, que Telefe emitió en 2014 y 2015. “Creo que los que somos parte del sector audiovisual hoy nos debemos una reflexión –apunta el actor, apoyado en sus 35 años de experiencia –. Los distintos sindicatos que nuclean a actores y a técnicos de cine y televisión tenemos que manifestarnos a favor de la revitalización de una industria que hoy está muy caída. Las productoras pequeñas y medianas están en problemas, hay muy poca ficción en la TV argentina. Y no es por falta de calidad. Si no, pensemos en un caso como el de Encerrados, la serie de Benjamín Avila que compró Netflix, producida con el apoyo del Estado. Hay que reclamar la reactivación de ese apoyo. Es parte de una crisis general. Sé que debe haber gente convencida de que solo merece sobrevivir una parte de la sociedad, que no tiene que haber medidas inclusivas, de que hay que depender del mercado y tener un dólar a cuarenta pesos. Acepto que piensen eso, pero no comulgo con esas ideas. Creo en una mayor intervención del Estado, en inversiones reales, en que la gente pueda comprar acciones de YPF... .”


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