El bruxismo, ese hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, afecta a un porcentaje creciente de adultos en Argentina y está íntimamente ligado al estrés crónico. En este contexto, el aumento sostenido del cortisol —la hormona del estrés— juega un rol clave: mantiene al organismo en estado de alerta constante, generando tensión muscular, especialmente en la zona mandibular.

Este exceso de tensión no solo ocurre durante el sueño. Muchas personas aprietan los dientes durante el día sin notarlo, como respuesta a jornadas exigentes, preocupaciones económicas o sobreestimulación digital. El resultado es una sobrecarga en los músculos masticatorios que puede derivar en dolor mandibular, cefaleas, contracturas cervicales y desgaste progresivo de las piezas dentales.
Tradicionalmente, el tratamiento incluye el uso de férulas de descarga nocturna, que actúan como una barrera protectora entre los dientes. Sin embargo, si bien son eficaces para evitar el desgaste, no siempre logran reducir la actividad muscular excesiva, que es el origen del problema.
En este escenario, la toxina botulínica se posiciona como una alternativa terapéutica complementaria. Aplicada en el músculo masetero, actúa disminuyendo la fuerza de contracción sin afectar funciones esenciales como la masticación. Esto permite aliviar la tensión muscular, reducir el dolor y prevenir daños estructurales en las piezas dentales y en la articulación temporomandibular. El odontólogo Dr. Saldivia Fernando recomienda su uso en casos seleccionados, especialmente en pacientes con bruxismo severo o dolor persistente, donde busca no solo aliviar la sintomatología sino también prevenir el deterioro de las piezas dentales.
Los efectos comienzan a notarse a los pocos días y suelen mantenerse entre seis y ocho meses. Su indicación está especialmente recomendada en pacientes con bruxismo severo, dolor persistente o en aquellos que no responden adecuadamente a tratamientos convencionales.
Es importante destacar que el abordaje del bruxismo debe ser integral. La toxina botulínica no reemplaza el manejo del estrés, sino que lo complementa. Técnicas de relajación, reducción del consumo de cafeína, buena higiene del sueño y, en algunos casos, acompañamiento psicológico, son fundamentales para lograr resultados sostenidos.
El bruxismo no es solo un problema dental: es una manifestación física del estrés moderno. Detectarlo a tiempo y tratarlo adecuadamente no solo protege la sonrisa, sino que mejora significativamente la calidad de vida del paciente.
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