Durante mucho tiempo, construir una carrera parecía seguir un recorrido claro: estudiar, conseguir un trabajo, crecer, especializarse y avanzar.
Pero el mercado laboral cambió. Cambiaron las herramientas, las formas de trabajar, las necesidades de las empresas y también las expectativas de las personas. Hoy, una trayectoria profesional puede tener más de un capítulo y no necesariamente todos pertenecen a la misma profesión.
Y ahí aparece una pregunta que muchas personas se hacen, especialmente después de varios años de experiencia:
“¿Qué hago ahora con todo lo que construí?”
A veces la necesidad de reconvertirse aparece porque ya no queremos hacer lo mismo. O porque el mercado nos lleva a hacerlo de otra manera. O porque descubrimos capacidades que nunca llegamos a poner en juego.
Pero reconvertirse no significa tirar todo por la borda y empezar de cero.
Significa detenerse a mirar el recorrido y reconocer qué hay detrás de cada experiencia: problemas que aprendimos a resolver, decisiones que tomamos, personas que gestionamos, clientes que acompañamos y situaciones difíciles que pudimos atravesar.
Muchas veces, lo que una persona considera “experiencia de su trabajo anterior” son, en realidad, competencias que pueden tener valor en otro contexto.
El desafío está en aprender a traducirlas.
Y acá también aparece una responsabilidad para las empresas.
Si una organización busca únicamente a alguien que ya haya hecho exactamente lo mismo, puede encontrar coincidencias en un CV, pero también dejar afuera talento que tiene mucho para aportar.
Mirar más allá del nombre del puesto anterior no significa bajar requisitos ni reemplazar la formación específica cuando es necesaria. Significa preguntarse: ¿qué sabe hacer esta persona?, ¿qué puede aprender?, ¿qué experiencia puede transferir?, ¿qué problemas podría ayudarnos a resolver?
Porque mientras las personas necesitan aprender a contar su recorrido de otra manera, las organizaciones también necesitan aprender a leer las trayectorias profesionales de otra manera.
Y ahí es donde la empleabilidad adquiere una mirada más amplia.
No se trata solamente de ayudar a alguien a conseguir trabajo. Se trata de comprender qué está pasando en el mercado, qué necesitan las empresas y cómo las personas pueden posicionar aquello que ya construyeron frente a nuevas oportunidades.
Tal vez reconvertirse no sea preguntarnos “¿qué tengo que estudiar para empezar de nuevo?”
Tal vez la pregunta sea:
“¿Cómo puedo capitalizar todo lo que ya sé para construir lo que sigue?”
Y del otro lado, las empresas podrían preguntarse:
“¿Estamos buscando exactamente un recorrido conocido o estamos preparados para reconocer el valor de uno diferente?”
Porque cuando las personas aprenden a traducir su experiencia y las empresas aprenden a reconocerla, la reconversión deja de ser empezar de cero.
Se convierte en otra forma de crecer.
Desde mi mirada como profesional de Recursos Humanos y empleabilidad, acompaño a personas y empresas en este proceso: a las personas, a reconocer, ordenar y comunicar el valor de lo que construyeron; y a las organizaciones, a identificar talento más allá de los recorridos tradicionales.
Porque el desafío del nuevo mercado laboral no es solamente adaptarnos al cambio.
También es aprender a reconocer el valor que ya existe y encontrar nuevas formas de ponerlo en juego.
Agustina Guariste
Lic. en Gestión del Capital Humano | Consultora en Empleabilidad
Esencia Laboral