El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó ayer a Caracas para reunirse con la mandataria interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en un encuentro centrado en la seguridad fronteriza. Se trata de la primera visita oficial de un jefe de Estado a Venezuela desde la captura de Nicolás Maduro en enero.
“Que la frontera sea solo para el pueblo” dijo el presidente colombiano. Por su parte Rodríguez señaló: “Hemos hecho un abordaje muy serio y muy concreto del combate a bandas criminales y delitos transnacionales”. En su declaración conjunta señalaron que se implementarán medidas económicas para atender a la población fronteriza, juntos con la elaboración de planes militares conjuntos y mecanismos para compartir información de inteligencia en materia de seguridad.
“Que sepan los grupos del narcotráfico, los involucrados en contrabando de combustible y otros delitos, que estamos dando pasos firmes” manifestó Delcy Rodríguez.
El mandatario colombiano fue recibido por el canciller venezolano, Yván Gil, antes de trasladarse al Palacio de Miraflores, donde se desarrolló la reunión bilateral.
La agenda incluyó principalmente el abordaje de los principales desafíos en la extensa frontera de más de 2.200 kilómetros que comparten ambos países, una zona atravesada por la presencia de grupos armados, narcotráfico y contrabando. La migración, la reactivación del comercio binacional, la seguridad alimentaria, la industria y el turismo fueron otros de los temas que se trataron.
La frontera común y la seguridad de ambos países sigue siendo uno de los puntos más sensibles de la relación –junto a Petro viajó su ministro de Defensa y la titular de Cancillería–, especialmente la región del Catatumbo, donde se encuentra la segunda mayor extensión de cultivos de coca de Colombia y territorio que disputan el ELN, disidencias de las FARC y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), junto a bandas criminales y redes de economías ilegales que buscan el control territorial. Se trata de una extensión de selva, montaña y ríos pegada a Venezuela que se ha convertido en el epicentro de una guerra entre grupos armados por la posesión de un territorio estratégico y rico en minerales, carbón y petróleo.
Organizaciones de derechos humanos y gobiernos colombianos anteriores han denunciado que estos grupos operan con el apoyo o la complicidad de militares venezolanos, algo que siempre fue negado desde Caracas.
Es así que la coordinación bilateral se convierte en un eje clave del vínculo entre Bogotá y Caracas.
Las delegaciones técnicas llevan reunidas desde el jueves para abordar la cuestión.
El viaje había sido anticipado por el propio Petro días atrás, luego de que fracasara un intento de reunión en marzo en la zona limítrofe. “Si Mahoma no viene a mí, yo voy”, dijo entonces, al justificar su decisión de trasladarse a Caracas tras sugerir que invitó sin éxito a Delcy Rodríguez a Colombia.
La visita marca un giro en la dinámica regional tras la salida de Maduro. Petro, quien había sido un aliado político del exmandatario venezolano, cuestionó en su momento la operación militar estadounidense que derivó en su captura, a la que calificó como un “secuestro”.
Sin embargo, durante una entrevista la semana pasada dijo: “Yo realmente no fui amigo de Maduro”.
Desde que asumió el poder, Delcy Rodríguez avanzó en la normalización de las relaciones internacionales.
Gustavo Petro está a poco menos de tres meses de finalizar su mandato en un contexto donde su candidato encabeza las encuestas para sucederlo en el cargo.