INTERNACIONAL
guerra en medio oriente

Avanzan las negociaciones entre EE.UU. e Irán, aunque con desconfianza mutua

Las delegaciones de ambos países conversaron en forma directa en Islamabad, con la mediación de Pakistán. Ya hubo dos rondas consideradas positivas, y se espera que haya otra hoy. Donald Trump relativizó el diálogo para lograr un alto el fuego definitivo. “Lleguemos o no a un acuerdo, me da igual. La razón es que hemos ganado”, sostuvo. Hay tres puntos de fricción: el programa de misiles que EE.UU. quiere desmantelar, la eliminación del uranio enriquecido y su verificación, y la compensación por daños que exige Teherán y que Washington rechaza.

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Delegaciones. A la izquierda, el estadounidense JD Vance. A la derecha, el canciller paquistaní recibe al iraní Mohammad Bagher. | afp

En una prueba de fuego para la diplomacia contemporánea, las delegaciones de Estados Unidos e Irán se sentaron a negociar en forma directa en Islamabad, la capital de Pakistán, país mediador que consiguió algo impensado hasta hoy. Si bien es todo un avance para lograr un alto el fuego definitivo, el diálogo está marcado por la desconfianza mutua.

Estas conversaciones, a un nivel sin precedentes entre los dos países enemigos desde la revolución islámica de 1979, se desarrollan, según la Casa Blanca, en un formato trilateral, en presencia de las autoridades paquistaníes. Ya hubo dos rondas de intercambio de exigencias, y se espera que hoy se realice una tercera.

“Se decidió iniciar las negociaciones tras los avances logrados durante conversaciones preliminares y la reducción de los ataques del régimen sionista en el sur de Beirut, en Líbano”, sostuvieron las autoridades iraníes a través de las agencias oficiales Fars y Tasnim.

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Tras las primeras dos ruedas, el corresponsal de la cadena árabe Al-Araby en Pakistán sostuvo que “existe un gran optimismo sobre el éxito de las negociaciones” y que “aparentemente ambas partes tienen la intención y la voluntad de alcanzar una solución”.

A Trump “no le importa” el acuerdo. El presidente estadounidense, Donald Trump, salió ayer a restarles importancia a las conversaciones en Pakistán.

“Lleguemos o no a un acuerdo, me da igual. La razón es que hemos ganado”, dijo el mandatario a los periodistas. “Estamos en negociaciones muy profundas con Irán. Ganamos de cualquier manera. Los hemos derrotado militarmente”, agregó.

Un camino complejo. Según trascendió, la primera ronda de ayer sirvió principalmente para establecer los “canales rojos” de comunicación directa. Washington, representado por el vicepresidente JD Vance y el enviado especial Steve Witkoff, puso sobre la mesa su exigencia innegociable: la desnuclearización total y verificable de Irán.

La segunda ronda mostró los primeros signos de una “apertura creativa”, según fuentes diplomáticas. Teherán, liderado por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, una figura ascendente en la cúpula iraní, condicionó cualquier avance a dos ejes centrales: la liberación inmediata de activos financieros bloqueados en cuentas internacionales y garantías de seguridad frente a las operaciones militares conjuntas entre EE.UU. e Israel, que en meses anteriores golpearon severamente la infraestructura estratégica iraní.

A pesar de estos acercamientos, el ambiente es de un escepticismo latente. Mientras en las salas de reuniones se habla de paz, en el terreno la realidad es otra. Irán denuncia que los recientes ataques en el sur del Líbano violan el espíritu del diálogo, mientras que Washington insiste en que no levantará las sanciones hasta que el último gramo de uranio enriquecido al 60% sea retirado o diluido.

La expectativa por la tercera ronda de hoy es alta. Fuentes cercanas a la delegación estadounidense señalaron que Washington presentará un borrador de “hoja de ruta” que incluya incentivos económicos graduales a cambio de la desmantelación de sitios nucleares esenciales como Fordo y Natanz.

Sin embargo, el factor “desconfianza” actúa como un lastre constante. Teherán recuerda con amargura la salida unilateral de EE.UU. del pacto nuclear anterior (Jcpoa) y exige que cualquier nuevo acuerdo sea ratificado de forma que futuros cambios de administración en la Casa Blanca no puedan revertirlo fácilmente.

Puntos de fricción. El informe de inteligencia que circula entre los mediadores paquistaníes destaca tres puntos de estancamiento que deberán abordarse hoy.

Primero, el programa de misiles. EE.UU. quiere incluir el arsenal de misiles balísticos de Irán en el paquete de negociación, algo que Teherán considera su “seguro de vida” y se niega rotundamente a discutir.

Segundo, la compensación por daños. Irán solicitó reparaciones económicas por los ataques sufridos desde febrero de 2026, una demanda que Washington ha calificado como “fuera de la realidad”.

Finalmente las inspecciones de la OIEA, la agencia nuclear de la ONU. El acceso de los inspectores internacionales a las bases militares iraníes sigue siendo una zona roja para el régimen de los ayatolás, quienes temen que las inspecciones sirvan de inteligencia para futuros ataques.

Por otro lado, no se puede entender esta negociación sin mirar hacia Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha mantenido una postura de vigilancia crítica, asegurando que su país se reserva el derecho de actuar si considera que el acuerdo en Islamabad es “una capitulación ante el terrorismo nuclear”.