jueves 06 de octubre de 2022
INTERNACIONAL sin anuncio oficial

Biden y Putin hablaron, pero sigue la tensión en la frontera entre Rusia y Ucrania

Adelantaron un diálogo que tenían previsto para los próximos días. La CIA insiste en que el 16 podría ser la fecha de una invasión rusa. El Kremlin lamenta la “histeria” de los Estados Unidos.

12-02-2022 23:55

Joe Biden y Vladimir Putin hablaron ayer durante más de una hora para abordar la tensión en torno a Ucrania, ocasión en la que el presidente estadounidense le dijo a su par ruso que una eventual invasión de la ex república soviética tendría “severos costos”, y el líder del Kremlin sostuvo que las advertencias de un eventual ataque son “una especulación provocativa” y, como sostuvo uno de sus asesores, “un auge de la histeria” de Estados Unidos.

La de ayer fue otra intensa jornada de esfuerzos diplomáticos para desactivar el conflicto entre Rusia, por un lado, y Ucrania, Estados Unidos, la OTAN y, en parte, la UE, que ha visto en las últimas semanas una escalada militar, con despliegue de tropas rusas cerca de la frontera ucraniana o en la vecina Bielorrusia, respondidas por Washington con envío de armamentos a Kiev y de soldados a otros países de la Alianza Atlántica. 

Diálogos. Los vientos de guerra soplan cada vez más fuertes en Ucrania, pues, tras la alarma estadounidense sobre el riesgo de una invasión inminente –ya que el miércoles es el Día D señalado por la CIA–, la diplomacia intenta jugar las últimas cartas para evitar el enfrentamiento armado.

Al informar sobre el resultado de la conversación telefónica que mantuvieron ayer, la Casa Blanca informó que Biden “dejó en claro que si Rusia emprende una invasión, Estados Unidos, junto con sus socios, responderá decisivamente e impondrá rápidos y severos costos a Rusia”.

Y “reiteró que atacar a Ucrania produciría un sufrimiento humano generalizado y disminuiría la posición de Rusia”.

Por su parte, Yuri Ushakov, un alto asesor de Putin, informó que, en el diálogo, Putin le dijo a Biden no entender por qué su gobierno proporciona a los medios de comunicación información deliberadamente falsa sobre los supuestos planes rusos para “invadir” Ucrania. 

“Los estadounidenses aumentan artificialmente la histeria en torno a la supuesta planeada invasión rusa, mencionan las fechas de esta invasión y paralelamente con sus aliados hinchan los músculos militares de Ucrania”, declaró Ushakov.

Según el asesor presidencial ruso, la conversación de ayer estaba prevista para principios de la próxima semana, pero se adelantó a pedido de Estados Unidos por “la posibilidad de este escenario catastrófico” de una invasión rusa a Ucrania. 

Poco antes del diálogo entre los dos presidentes hubo una conversación telefónica preparatoria entre el secretario de Estado Antony Blinken, quien habló de “signos muy preocupantes de una escalada en Rusia, como la llegada de nuevas tropas a la frontera con Ucrania”, y el canciller ruso, Serguei Lavrov, que acusó a Occidente de haber “ignorado” las peticiones de Moscú en materia de seguridad.

Sin embargo, según fuentes estadounidenses, Lavrov “negó que Rusia tenga la intención de invadir Ucrania”.

Putin mantuvo una charla previa con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien le advirtió que “un diálogo sincero no es compatible con una escalada militar” en Ucrania, y subrayó la “determinación a reaccionar” de los países occidentales si se produce una invasión, según informó la presidencia francesa.

El presidente ruso, señaló el Kremlin, criticó en esa conversación las “entregas a gran escala de armamento moderno” a Ucrania y aseguró que éstas crean “condiciones para posibles acciones agresivas de las fuerzas ucranianas” en el este del país, donde se encuentra una región controlada por separatistas prorrusos desde hace ocho años.

La posibilidad de una guerra llevó a numerosos países occidentales a recomendar a sus ciudadanos que salgan de Ucrania. La propia Rusia admitió que está reduciendo su personal diplomático en Kiev, argumentando que se debe a las “provocaciones” ucranianas y de países occidentales.

Mantener la calma. El viernes, el consejero de la Casa Blanca para la Seguridad Nacional, Jake Sullivan, afirmó que la ofensiva rusa era una “posibilidad muy muy real”. Los responsables estadounidenses no descartan que Rusia tome esta decisión incluso durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing, que terminan el 20 de febrero.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, juzgó ayer que las declaraciones de Estados Unidos eran demasiado alarmistas, aunque reconoció el riesgo de una invasión. “Toda esta información está provocando pánico y no nos está ayudando”, indicó el líder ucraniano.

Miles de manifestantes protestaron en Kiev, diciendo que se negaban a ceder al pánico. “El pánico es inútil. Debemos unirnos y luchar por nuestra independencia”, dijo la estudiante Maria Shcherbenko, con un cartel que decía: “Permanezco tranquila. Amo a Ucrania”.

La crisis surgió tras el despliegue de más de 100 mil militares rusos en la frontera con Ucrania hace varias semanas. Moscú ha negado repetidamente que quiera atacar a la antigua república soviética, pero exige ciertas garantías en materia de seguridad, entre ellas que la OTAN no admita entre sus miembros a Ucrania, un punto inaceptable para Occidente.

Salir del país. Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido, Países Bajos, Canadá, Noruega, Australia, Japón e Israel pidieron a sus ciudadanos que salgan rápidamente de Ucrania. La aerolínea de bandera neerlandesa KLM suspendió sus vuelos a Kiev, “hasta nuevo aviso”.

Ayer Italia se sumó a la lista de países occidentales que invitaron a sus compatriotas a abandonar Ucrania. “Todos estamos trabajando para evitar una escalada”, dijo el canciller Luigi Di Maio, y agregó que “obviamente trabajamos para manter abierto un canal de diálogo con Moscú”.

Rusia comenzó ayer nuevas maniobras navales en el mar Negro para “defender la costa marítima de la península de Crimea”, anexada en 2014, de potenciales amenazas.

El Ministerio de Defensa ruso señaló que su Armada había echado a un submarino estadounidense de sus aguas en el océano Pacífico.

Rusia realiza estos días maniobras en Bielorrusia, en las fronteras de la Unión Europea y de Ucrania.

Para los países occidentales, todos estos ejercicios son particularmente preocupantes porque cercan militarmente a Ucrania.

La Casa Blanca destacó la “notable” unidad de los países occidentales ante lo que considera el momento más peligroso para Europa desde el final de la Guerra Fría, hace treinta años.

Los estadounidenses, que compartieron sus análisis de inteligencia con sus aliados, esbozaron un escenario dramático en caso de una ofensiva rusa. Probablemente “empezaría con bombardeos aéreos y ataques con misiles que obviamente podrían matar a civiles”, dijo la Casa Blanca, explicando que también habría “un asalto rápido” a Kiev.

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