La tierra no da tregua en el oeste de Colombia. Entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) volvió a registrar una intensa secuencia de temblores en el departamento del Chocó, el más afectado por el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país el pasado lunes.
Estas nuevas réplicas, que alcanzaron magnitudes de entre 2,8 y 4,0 grados en la escala de Richter, han vuelto a encender las alarmas en regiones donde la población aún intenta asimilar la tragedia que dejó 287 muertos y cientos de desaparecidos.
Según los boletines oficiales del SGC, entre los eventos más destacados de las últimas horas figura un sismo de magnitud 4,0 registrado a 15 km del municipio de Nóvita. Posteriormente, la red nacional detectó un segundo de magnitud 3,1 en Sipí, seguido por otro 3,2 en las cercanías de San José del Palmar.
Pese a que estos movimientos se enmarcan en magnitudes moderadas, la escasa profundidad de algunos y el estado de vulnerabilidad en que quedaron las infraestructuras tras el sismo del lunes hicieron que los temblores fueran percibidos con fuerza en ciudades como Cali, Medellín e incluso de forma leve en sectores de Bogotá.
Impacto humanitario. La repetición de los temblores complica enormemente la labor de los cuerpos de socorro y agrava la crisis humanitaria causada por el terremoto. Más de 45.000 familias se encuentran en condición de vulnerabilidad directa y más de 100.000 personas resultaron afectadas en todo el país.
En municipios epicentrales como San José del Palmar, Sipí e Istmina, cientos de habitantes duermen en albergues improvisados, polideportivos o directamente a la intemperie ante el temor fundado de colapsos estructurales en sus viviendas.
Colombia entró este viernes en una nueva fase de búsqueda de cientos de desaparecidos bajo torres de departamentos, oficinas y hospitales destruidos por el potente terremoto, cuando se desvanecen las posibilidades de hallar sobrevivientes.
Socorristas y voluntarios completaron el cuarto día de trabajos sobre montañas de ruinas, con la esperanza de lograr algún rescate milagroso de la tragedia. Maquinarias pesadas en varios puntos del país remueven los escombros en lugares donde se descarta que haya sobrevivientes. Sobre las zonas más arrasadas se extiende el olor a putrefacción.
En Cali, la ciudad con más muertos, parte de la morgue colapsó por lo que los cuerpos hallados están siendo llevados a Palmira, a 30 kilómetros.
En los alrededores una veintena de personas espera noticias de sus parientes fallecidos o desaparecidos. Mientras aguardan, algunos van a las carpas dispuestas para atención en psicología, alimentación e hidratación o un lugar para rezar.
Para garantizar la seguridad ciudadana y prevenir accidentes en zonas declaradas de alto riesgo, las autoridades locales de diversas localidades del Chocó y el Valle del Cauca han decretado medidas excepcionales como el toque de queda nocturno.
Mientras tanto, organismos de socorro y delegaciones internacionales, entre ellas agencias de las Naciones Unidas, continúan desplegando asistencia humanitaria de emergencia —alimentos, agua potable y carpas— en un esfuerzo por mitigar una de las contingencias naturales más severas que ha enfrentado Colombia en los últimos años.
Explicación técnica. El terremoto del lunes, calificado por los especialistas como un sismo intraplaca profundo “originado en la placa de Nazca al subducir bajo la placa Sudamericana”, tuvo una duración inusual que osciló entre 90 segundos y dos minutos, extendiendo sus ondas destructivas a lo largo de 15 departamentos.
Frente al temor de la gente por las réplicas constantes —que hasta ahora ya supera ampliamente los 160 sismos secundarios—, expertos del Servicio Geológico Colombiano reiteraron que este comportamiento forma parte del proceso geofísico tras un evento sísmico de gran energía.
Los especialistas explicaron que cuando se produce una ruptura masiva en la litosfera (capa sólida y superficial de la Tierra), la corteza terrestre entra en un periodo de reacomodamiento tectónico.
Durante este proceso, las tensiones acumuladas a lo largo de las fallas locales se liberan paulatinamente a través de réplicas de menor magnitud.
El SGC advirtió que esta secuencia sísmica continuará registrándose durante los próximos días, semanas e incluso meses en el Chocó y el Eje Cafetero. Por eso se solicitó a los comités departamentales de gestión del riesgo mantener activados los protocolos de prevención y evacuación preventiva.
Sismo en Indonesia
Un fuerte terremoto de magnitud 7,7 sacudió anoche la costa de la isla de Flores, en el este de Indonesia, según informó el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS).
El epicentro se localizó frente a la costa norte de la isla y tuvo lugar a una profundidad relativamente baja de tan solo 10 km, por lo que se teme que haya causado graves daños y víctimas.
Según el USGS, al sismo le siguieron dos fuertes réplicas en la misma zona, de magnitud 5,6 y 5,9. La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) advirtió sobre la posibilidad de que genere olas de tsunami.
Indonesia y países vecinos sufren terremotos frecuentes debido a su ubicación en el “Anillo de Fuego” del Pacífico, un arco de intensa actividad sísmica que se extiende desde Japón a través del sudeste asiático y por toda la cuenca del Pacífico.