INTERNACIONAL
Marchas en Venezuela

Delcy Rodríguez, entre Trump y las protestas

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Reclamo. Miles de venezolanos exigieron que permitan el regreso de la opositora Corina Machado. | AFP

Venezuela atraviesa un momento de máxima tensión y contrastes. Mientras la mandataria interina, Delcy Rodríguez, mantuvo una larga reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump para estrechar lazos, las calles de Caracas se convirtieron en el escenario de una masiva muestra de respaldo hacia la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.

El clamor popular exige el retorno inmediato al país de Machado, bloqueado en repetidas ocasiones desde su exilio en Panamá por las fuerzas militares venezolanas. La situación se produce en medio de un descontento total entre los venezolanos que pasaron de la euforia por la caída de Nicolás Maduro a la desesperanza debido a que el poder sigue en manos de los mismos dirigentes chavistas que estaban durante el régimen.

El encuentro entre el presidente estadounidense y la mandataria nombrada por él en Venezuela —el primero desde que esta asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro en enero— estuvo marcado por temas macroeconómicos y geopolíticos.

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Según detalló el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, uno de los ejes centrales de la conversación fue la reestructuración de la deuda soberana venezolana, calculada por Transparencia Venezuela en torno a los 164.000 millones de dólares a finales de 2024.

Rubio subrayó que la estabilización financiera resulta indispensable para garantizar el éxito de un futuro gobierno electo, al tiempo que insistió en que Washington busca colaborar en la reconstrucción económica y en la materialización de elecciones libres y justas.

En contraste directo con la alfombra roja recibida por Rodríguez en Nueva York, la realidad para María Corina Machado es radicalmente distinta. Fuentes de su partido, Vente Venezuela, confirmaron que la dirigente intentó regresar desde Panamá a su país en tres oportunidades durante las últimas 24 horas, pero que las fuerzas venezolanas se lo impidieron.

Machado, vetada por EE.UU., se encontraba en el exilio tras haber salido de la clandestinidad en diciembre para recibir el Nobel de la Paz en Noruega.

Mientras se desarrolla esta pulseada diplomática y de liderazgo, en Venezuela transcurre una segunda ronda de negociaciones entre un sector de la oposición y el gobierno interino.

Aunque Machado permanece al margen de estas mesas de diálogo, ha aclarado que no interferirá en las conversaciones destinadas a definir el futuro institucional del país.

A pesar de los obstáculos gubernamentales y del éxodo masivo que ha vaciado a gran parte de la nación, las bases opositoras insisten en que la figura de Machado sigue siendo el símbolo principal de la lucha por la democracia en un país que, tras la caída de Maduro, busca sanar sus heridas y redefinir su rumbo político.