En una elección que vuelve a poner en juego quién se queda con el Palacio del Planalto, Luiz Lula da Silva y Flávio Bolsonaro llegan al último tramo antes de las urnas con una diferencia acotada en el primer turno. Según los datos, el presidente pasó de 39% a 40% de intención de voto, mientras que el senador del Partido Liberal (PL) se mantuvo en 36%, con una diferencia de cuatro puntos, dentro del margen de error de dos puntos de la medición.
Sobre ese escenario se proyecta la elección del 4 de octubre, cuando Brasil celebrará el primer turno con Lula, Flávio Bolsonaro y otros candidatos como Augusto Cury, de Avante, con 5%; Ronaldo Caiado, del PSD, con 4%; y Renan Santos, de Missão, con 3%. Romeu Zema y Samara Martins registran 1% cada uno.
Además, el 5% de los encuestados afirma que votaría en blanco o anularía su voto y el 2% todavía está indeciso.

El resultado de Datafolha también permite mirar cómo fue evolucionando la elección durante los últimos meses. En la segunda quincena de mayo, Lula ya tenía 40% frente a 31% de Flávio. En junio, la diferencia llegó a diez puntos, con 41% para el presidente y 31% para el senador. Después, el candidato del PL fue recortando distancia: en julio marcó 32%, en agosto 33% y a comienzos de septiembre llegó a 33%, frente al 38% de Lula.

Sin embargo, en la medición anterior, Flávio había alcanzado el 35%, mientras que Lula se mantenía en 39%. En la nueva encuesta, el presidente avanzó un punto y llegó al 40%, mientras que el senador conservó el porcentaje.
A esta altura, esos números todavía no alcanzan para definir la elección. En el primer turno, ninguno de los candidatos llega al 50% de los votos válidos, por lo que, si este escenario se mantiene, la elección deberá resolverse en una segunda vuelta. En esa instancia, Datafolha midió una diferencia todavía más ajustada: 47% para Lula y 45% para Flávio Bolsonaro, mientras que un 7% optaría por votar en blanco o anular y un 1% todavía no sabe qué hará.
Para el segundo turno, ambos candidatos avanzaron un punto respecto de la medición anterior. Lula pasó de 46% a 47%, mientras que Flávio subió de 44% a 45%.


El movimiento es pequeño, pero sirve para marcar un cambio en una disputa que tiene a Lula, de 80 años, buscando un cuarto mandato al frente de Brasil, y a Flávio Bolsonaro, de 45 años, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, como representante de la continuidad electoral del espacio bolsonarista, luego de que su padre quedara fuera de la disputa presidencial y actualmente cumpla prisión domiciliaria.
Sin dejar de lado que hay otro dato de Datafolha que ayuda a leer esta recta final de la campaña. En la medición anterior, el 76% de los electores que ya tenían una opción para el primer turno aseguró estar totalmente decidido sobre su voto, mientras que el 24% todavía admitía la posibilidad de cambiar.

Entre quienes elegían a Lula, el nivel de definición llegaba al 84%, y entre los votantes de Flávio Bolsonaro, al 82%.
Dónde gana cada candidato
Lula mantiene una ventaja marcada en el Nordeste, donde registra 55% frente a 25% de Flávio Bolsonaro.
Al mismo tiempo se impone entre quienes tienen ingresos familiares de hasta dos salarios mínimos, con 46% contra 32%, y entre los católicos, donde obtiene 45% frente al 33% del candidato del PL.
Flávio, en cambio, aparece por encima de Lula entre los electores de mayores ingresos. En el grupo que recibe entre dos y cinco salarios mínimos tiene 40% frente a 34% del presidente, mientras que entre quienes superan los cinco salarios mínimos llega a 43%, contra 33% de Lula.
En ambos casos, las diferencias deben leerse considerando el margen de error correspondiente a cada segmento.

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Lo cierto es que también existe una diferencia importante por religión: entre los evangélicos, Flávio alcanza el 47% y Lula el 27%. Entre los católicos ocurre lo contrario: 45% para Lula y 33% para el senador.
Por regiones, el escenario también cambia. En las regiones metropolitanas, Lula obtiene 42% contra 33% de Flávio. En el interior del país, en cambio, ambos aparecen con 38%, es decir, empatados dentro del margen de error.
La campaña también se juega en las redes
Los candidatos que encabezan la disputa pusieron en marcha estructuras de voluntarios para ampliar sus mensajes en internet y llegar a los electores que todavía pueden cambiar su decisión.
A través de la plataforma Direita Já, Flávio desplegó una estructura de voluntarios lanzada en julio por el diputado Gustavo Gayer, con una página web y grupos de WhatsApp en los que los simpatizantes reciben contenidos preparados para compartir en sus propias redes.
Hay publicaciones agrupadas por temas y formatos, entre ellas unas 200 dirigidas contra el PT, con referencias a la inseguridad, el costo de los alimentos y cuestionamientos al gobierno de Lula. Según la propia plataforma, ya generó más de 50 millones de interacciones.
Al presentar la iniciativa, Gayer apeló directamente a la lógica de movilización: “Ha llegado la caballería. Ven a formar parte de este ejército que va a cambiar la historia de nuestro país”, dijo el diputado aliado de Flávio.

Lula, por su parte, lanzó Portavoces de Lula, una red de voluntarios que recibe a través de WhatsApp distintas consignas para reforzar el mensaje del presidente y compartir contenidos de campaña. Más de 140.000 personas participan de estos grupos, de acuerdo con la información difundida sobre la iniciativa.
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