domingo 02 de octubre de 2022
INTERNACIONAL represión

Elecciones en Honduras, otro país polarizado

Los dos principales candidatos son la ex primera dama Xiomara Castro, esposa del ex presdente Manuel Zelaya, derrocado en 2009, y Nasry Asfura, el alcalde Tecgucigalpa.

27-11-2021 23:55

Los hondureños acuden a las urnas hoy en unas elecciones presidenciales en las que decidirán al sustituto de Juan Orlando Hernández en la Presidencia del país, marcadas por el fantasma de la violencia post electoral vivida tras los comicios de 2017 y que se prevén como una materialización de la polarización en el país, dividido entre la vuelta del “zelayismo”,’ que se perfila como la opción más probable en las encuestas, o la perpetuidad del oficialismo.

Favoritos. Además de un presidente, se elegirá hoy 128 diputados del Congreso, 20 diputados al Parlamento Centroamericano y 298 alcaldes, así como 2.092 regidores. 

De los 15 candidatos presidenciales, solamente cuatro tienen posibilidades de hacerse con el poder, de los cuales dos son los claros favoritos: Nasry Asfura y Xiomara Castro, dos conocidos de la política hondureña que se juegan más que la Presidencia.

“Lo que van a dejar estas elecciones, gane quién gane, es una sociedad profundamente dividida entre ‘zelayismo’ y ‘antizelayismo’”, recuerda Rogelio Núñez, investigador principal del Real Instituto Elcano, que apunta que “si las encuestas no se equivocan, ganará Castro y arrancará su mandato con una deriva ‘zelayista’”.

Castro fue la primera dama de Honduras entre 2006 y 2009, con la Presidencia de su marido Manuel Zelaya, a quien un golpe de Estado apartó del poder, pero cuya influencia ha perdurado durante los años, lo que podría significar un retorno de sus políticos más de diez años después. Al frente de una coalición de izquierdas, lidera los sondeos con un 38 por ciento. No obstante, aunque consiga imponerse en las urnas, probablemente “necesitará pactar y negociar la gobernabilidad, algo que provocará tremendas tensiones” en un entorno extremadamente polarizado, detalla Núñez.

“Papi a la orden”, como es conocido popularmente Asfura en Honduras, es el candidato del oficialista Partido Nacional que busca cambiar la Alcaldía de Tegucigalpa por la Presidencia hondureña. Empresario que lideraba las encuestas hasta hace pocos meses, se ha visto desbancado por la coalición de fuerzas opositoras que, sin embargo, no lo han alejado del todo de la posibilidad de proclamarse vencedor.

Aunque ha izado la bandera de la anticorrupción durante su campaña, también se ha visto salpicado por algunas investigaciones por malversación de fondos y abuso de poder, entre otras. También entre los candidatos se encuentra Yani Rosenthal, del Partido Liberal, que estuvo tres años en una cárcel de Estados Unidos por malversación.

Sistema y legitimidad. A diferencia de la tendencia a un sistema de dos vueltas en la región latinoamericana, Honduras cuenta con un sistema de una única ronda en la que “con que un candidato saque un voto más, ya es presidente”, recuerda Núñez, lo que genera que el presidente “pueda llegar con una legitimidad muy reducida”, a lo que se suma que se encontrará con un “Legislativo extremadamente dividido”.

La situación es, sin duda, “tensa”, a lo que hay que añadir que el actual presidente podría estar buscando formas de protegerse de un posible proceso judicial en Estados Unidos por las acusaciones de narcotráfico que pesan sobre él, una polémica que se suma a las que ya arrastra tras su cuestionada victoria en las urnas en 2017, que le aseguró un segundo mandato a la vez que desató una ola de violencia y represión en el país que amenaza con repetirse.

Todo este contexto, por otro lado, tendrá lugar con una recién estrenada reforma electoral, pactada tras los disturbios de 2017, que se pondrá a prueba hoy y que presenta un riesgo en que tanto el Consejo Nacional Electoral como el Tribunal Supremo Electoral están compuestos a partes iguales por miembros de los tres principales partidos, por lo que será difícil que lleguen a un acuerdo en el caso de que se impugnen los resultados, después de que una denuncia similar desatara las protestas en las pasadas elecciones. “Unos resultados demasiado estrechos van a traer el fantasma del fraude”, avisa Núñez.

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