sábado 27 de noviembre de 2021
INTERNACIONAL como en una pelcula de accin
31-05-2007 11:28
31-05-2007 11:28

¿Espía ruso envenenado era un agente británico?

Lo denunció Andrei Lugovoi, el acusado del crimen . Dijo que el asesinato no pudo haberse cometido "sin el control de los servicios británicos". Para Gran Bretaña se trata de un "caso criminal".

31-05-2007 11:28

Moscú. Alexander Litvinenko, el ex espía ruso asesinado en Londres el año pasado, era en realidad un espía británico, según dijo hoy el sospechoso de su homicidio, Andrei Lugovoi.

"Por su propia confesión, fue reclutado y luego, aconsejado por (el hombre de negocios Boris) Berezovski, transmitió documentos del Consejo de Seguridad (ruso) y se convirtió también en un agente del MI-6" (servicios secretos británicos), dijo durante una conferencia de prensa en Moscú.

Lugovoi también acusó a los servicios secretos británicos de estar implicados en el homicidio por envenenamiento.

"El envenenamiento no pudo producirse sin el control de los servicios británicos",
declaró.

"Si no fueron los servicios especiales (quienes lo mataron), se hizo bajo su control o con su asentimiento", agregó.

Lugovoi señaló tres "versiones" sobre las posibles personas que encargaron la muerte de Litvinenko: los servicios británicos, Boris Berezovski, un poderoso hombre de negocios antes allegado al Kremlin y hoy exiliado en Londres, y la "mafia rusa".

Al hablar de la "pista" Berezovski, Lugovoi afirmó que Litvinenko poseía "documentos comprometedores" sobre las actividades ilegales del empresario y quería chantajearlo luego de que éste "redujera por tres" el "salario" que le pagaba.

Alexander Litvinenko,
de 43 años, un ex agente del FSB (ex KGB) convertido en un crítico del Kremlin y refugiado en Gran Bretaña, murió el 23 de noviembre en Londres, tres semanas después de ser envenenado con polonio 210, una sustancia altamente radioactiva y rarísima.

Andrei Lugovoi y Dimitri Kovtun, que también estaba presente en la conferencia de prensa, se reunieron con Litvinenko en un hotel londinense el 1 de noviembre, cuando Litvinenko comenzó a sentirse mal y tres semanas antes de su muerte.

Lugovoi rechaza toda culpabilidad, aunque dejó tras de sí huellas de polonio en diversos lugares de Londres y en un avión en el cual viajó. Dijo que le pusieron polonio "para sembrar después un escándalo político".

Rusia se niega a extraditar a Andrei Lugovoi y se declara sólo dispuesta a juzgarlo en su territorio si Londres le entrega las pruebas de su culpabilidad.

Caso Criminal. El ministerio británico de Relaciones Exteriores se negó a comentar las declaraciones efectuadas por Lugovoi y se limitó a subrayar que no se trata de espionaje, como afirmó el sospechoso, sino "de un caso criminal".

La muerte de Litvinenko es "un caso criminal, no un problema de espionaje", declaró a la agencia de noticias AFP un vocero del Foreign Office.

Fuente: AFP

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