La posibilidad de que la líder de extrema derecha Marine Le Pen gane la presidencia de Francia se cierne sobre los últimos meses de gobierno de Emmanel Macron y está provocando inquietud en la Unión Europea.
Francia celebrará elecciones en abril y mayo, tras las cuales Macron dejará el cargo, ya que solo puede ejercer dos mandatos como presidente de la segunda economía más grande de la UE.
La representante del partido de derecha Agrupación Nacional afirmó que si llega al poder recortará la ayuda financiera a Ucrania y reducirá el aporte de Francia a la Unión Europea. Otro de los elementos de su campaña es el freno a la inmigración.
Las proyecciones muestran un escenario fuertemente polarizado, marcado por la consolidación de la derecha radical en la cima y una pugna activa en la izquierda para definir un liderazgo único.
Marine Le Pen (o Jordan Bardella como alternativa en su espacio) se ubica en el primer lugar de la intención de voto para la primera vuelta. Los últimos estudios (Odoxa, Ipsos, Elabe) le dan a Le Pen entre un 34% y un 38% de las preferencias. En una eventual segunda vuelta, vencería con margen cómodo frente a candidatos de la izquierda más dura como Jean-Luc Mélenchon (alrededor de 67% vs 33%) y mantendría una ventaja competitiva o ligera contra figuras oficialistas de centro.