El gobierno de Javier Milei respondió en la noche del martes a la decisión de Brasil de rebajar el nivel de la relación diplomática bilateral. En un comunicado oficial, la Cancillería acusó a la administración de Luiz Inácio Lula da Silva de actuar por "cuestiones puramente ideológicas". También sostuvo que la Argentina no adoptará una represalia diplomática como respuesta. La postura fue difundida poco después de que Itamaraty notificara formalmente su decisión.
El texto confirmó que el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, fue convocado por el ministro de Relaciones Exteriores de ese país. Durante la reunión, el diplomático fue informado de que la representación entre ambos Estados quedará al nivel de encargados de negocios. El gobierno brasileño también solicitó su regreso a la Argentina.
Brasil suspende el regreso de su embajador y se agrava la crisis por los insultos de Milei a Lula
"La República Argentina toma nota de la decisión adoptada unilateralmente por el Gobierno de la República Federativa del Brasil", señaló la Cancillería. En la misma declaración, lamentó que el país vecino resolviera "continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas". La respuesta no incluyó el anuncio de nuevas medidas contra la representación brasileña.
El argumento de la Cancillería
El Gobierno señaló que durante los últimos años hubo expresiones y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países. Según el comunicado, la Argentina evitó hasta ahora que esas diferencias derivaran en incidentes diplomáticos. "En todos esos casos, sin excepción, la Argentina eligió no convertirlos en un incidente diplomático", sostuvo. La Casa Rosada presentó ese antecedente como el criterio que mantendrá frente a la decisión de Brasil.

"Nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional. Ese criterio es el que la Argentina sostiene hoy", agregó el documento. La salida de Raimondi se producirá a pedido del gobierno brasileño, pero Buenos Aires no anunció una decisión adicional por iniciativa propia. La Cancillería buscó así separar el regreso del embajador de una eventual represalia argentina.
El Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó además que los vínculos entre los Estados deben responder a "los intereses permanentes de sus pueblos". También reclamó que no queden supeditados a "las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno". El comunicado concluyó que la política exterior continuará guiándose por la defensa del interés nacional y la soberanía. También mencionó el mandato conferido por el pueblo argentino como fundamento de esa posición.
MSS/DCQ