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INTERNACIONAL / JUICIO EN NUEVA YORK
miércoles 28 noviembre, 2018

La vida loca del "Chapo" Guzmán: yates, aviones llenos de dinero y un zoo con leones

Miguel Angel "el Gordo" Martínez, expiloto y gerente del narco en Ciudad de México, es hoy un testigo protegido por EE.UU. y dio su testimonio en el juicio.

El juicio del Chapo, que durará más de cuatro meses, se desarrolla bajo condiciones de seguridad máximas tras las dos fugas espectaculares del Chapo de prisiones mexicanas en 2001 y 2015. Foto: Bloomberg

Con tratamientos de rejuvenecimiento en clínicas suizas, una mansión frente al mar en Acapulco con un yate llamado "Chapito" en la puerta, ranchos por doquier, cuatro jets, un puñado de mujeres y un zoológico privado con leones, en los años '90, Joaquín "Chapo" Guzmán era el rey de México. Así lo relató este martes durante su juicio en Nueva York uno de sus más cercanos colaboradores en esa época, Miguel Angel "el Gordo" Martínez, expiloto y gerente del Chapo en Ciudad de México, que hoy integra el programa de protección de testigos de Estados Unidos y colabora con la fiscalía.

Antes de su primer arresto en Guatemala en 1993, el exjefe del cartel de Sinaloa el "Chapo" era un hombre que disfrutaba al máximo de la fortuna que amasaba traficando toneladas de droga a Estados Unidos, aunque también gastaba millones para protegerse de las autoridades, de sus enemigos y hasta para grabar las conversaciones telefónicas de sus novias.

A comienzos de los '90, el negocio de transportar cocaína colombiana a Estados Unidos -la especialidad del Chapo- "era el mejor negocio del mundo", relató al jurado Martínez. "Se agarró el boom cocainero". Guzmán llegó a recibir hasta tres de sus jets llenos de dinero de las ventas de droga en Estados Unidos: de 8 a 10 millones de dólares en cada avión llegaban "casi cada mes" a Ciudad de México desde Tijuana, tras recibir los pagos de Estados Unidos.

Con esos cerca de 30 millones de dólares mensuales, El Chapo, que nació en la pobreza y comenzó a traficar drogas desde adolescente, no era ahorrador ni tacaño. "En los '90 tenía cuatro jets, casas en todas las playas, tenía ranchos en todos los estados", relató el Gordo Martínez. La mansión de Acapulco le costó 10 millones de dólares.

"Viajábamos por todo el mundo (...) a Brasil, Argentina, Aruba, por toda Europa, a Japón, Hong Kong, Tailandia, Perú, Cuba, Colombia, Panamá...", enumeró el testigo al recordar algunos viajes de trabajo pero también otros de placer, como a Macao "para apostar". Finalmente el plan fracasó porque los narcos tailandeses y la persona que debía distribuir la heroína en Nueva York, Raúl Santana, fueron arrestados.

Joven por siempre

El Chapo, de 61 años, con todo su cabello y sin una sola cana, viajó asimismo a Suiza, "a una clínica donde te ponen células para que te mantengas joven", dijo Martínez. Además, tenía un zoológico en su casa con piscinas y canchas de tenis de Guadalajara "con tigres, leones, panteras, venados", y gastaba entre 10 y 12 millones por mes en sobornos para la policía, en sistemas de comunicación hipersofisticados y hasta en pagos a "sus cuatro o cinco señoras", contó el testigo.

También hacía muchos regalos: a Martínez, que en total calculó que ganó tres millones de dólares en varios años de trabajo con el Chapo, le compró un Rolex con diamantes. Y una vez, le pidió al testigo que comprara más de 50 automóviles Buick, Cougar y Thunderbird -a un valor de unos 35.000 dólares cada uno- para regalar a sus trabajadores en una Navidad.

"Guzmán pagaba todos estos lujos y otros más con los inagotables ríos de efectivo ilícito que recibía por el envío y la venta de toneladas de cocaína y marihuana en Los Ángeles mediante una gran variedad de métodos innovadores: trenes de carga con tanques de petróleo, camiones con compartimentos secretos, túneles transfronterizos y latas de jalapeños", explicó el "New York Times".

El dinero del Chapo que sobraba era guardado en compartimentos secretos diseñados por su arquitecto, en casas que compraba por todo México para guardar hasta 20 millones de dólares en efectivo. Martínez también llevaba millones en valijas Samsonite a los bancos de Ciudad de México y cambiaba los dólares a pesos mexicanos sin problemas porque el Chapo sobornaba a los empleados bancarios, afirmó. Cuando le preguntaban si estaba lavando dinero, respondía que exportaba tomates.

Coimas multimillonarias

Al igual que Jesús "Rey" Zambada, otro testigo cooperante del gobierno que prestó testimonio la semana pasada, Martínez habló de los millonarios sobornos del Chapo a la policía mexicana. Aseguró que el Chapo envió "dos o tres veces cerca de 10 millones de dólares cada vez" a Guillermo González Calderoni, excomandante de la policía judicial de la Procuraduría General de la República bajo el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), asesinado en 2003 en Texas. A cambio de los sobornos, contó, el Chapo recibía información de Calderoni "todos los días" para hallar a rivales, ampliar el negocio y evadir a las autoridades.

También contó que hizo varios viajes con el Chapo: a Estados Unidos -en uno compraron dos aviones por 3 millones de dólares- y luego fueron a Las Vegas ("el señor Guzmán quería apostar"); y en otros fueron a Colombia a negociar envíos de droga por avión y por barco. Relató cómo barcos atuneros y mercantes de Colombia cargados a reventar de cocaína ("hasta 13 o 14 toneladas") se encontraban en aguas internacionales con barcos atuneros y tiburoneros mexicanos a los que transferían la droga, el 100% de la cual terminaba en Estados Unidos. Entre 1990 y 1993, dijo, importaron por barco entre 25 y 30 toneladas de cocaína colombiana por año. El 55% de los ingresos generados por la venta de la droga era para los colombianos, el 45% para el Chapo, afirmó Martínez.

 

AFP/DS

 


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