(DESDE SAN PABLO).- Recibido este sábado 25 de julio en San Pablo, con todas las aureolas que le da el poder presidencial, Javier Milei pronunció un furioso discurso de apoyo incondicional al candidato Flávio Bolsonaro, el principal exponente de la ultraderecha. Fue en el estadio de Pacaembú, emblema futbolístico del país, donde el mandatario argentino hilvanó numerosas frases con un contenido por demás agresivo no solo contra el presidente Lula da Silva, sino además contra el juez de la Corte Suprema brasileña Alexandre de Moraes, a quien atacó en forma claramente insultante.
Fue evidente que para el jefe de la Casa Rosada hay una única opción en sus apariciones públicas: ideologizar al máximo sus conceptos. Tal vez no vio, en ese intento, que su estilo podía divergir del consenso mayoritario de los brasileños. En este gigante país sudamericano existe una cultura centenaria: jamás se debe incurrir en provocaciones verbales violentas; inclusive porque de plantearse el caso, el individuo injuriador puede llegar a tener como destino el encarcelamiento.
Es cierto, también, que la mayoría de los presentes no entendieron el castellano “mileista”. Tanto es así que su habitual frase final: ¡Viva la libertad carajo!, no despertó gritos espontáneos en la multitud. Solo se escuchó entonar “Milei, Milei” después que el director de la campaña del senador Flávio, arengó a los cientos de participantes que vocearan esa consigna.
La jornada de Milei comenzó la mañana de este sábado cuando el gobernador paulista Tarcísio de Freitas lo recibió en el Palacio de Ipiranga. Aunque el momento pareció destacarse por la entrega al argentino de la condecoración de la Orden de Ipiranga, en verdad esa instancia fue aprovechada para una buena conversación posterior en privado. Vedada para la prensa, los contenidos del diálogo fueron revelados luego por Freitas. Dijo que en ese encuentro bilateral hablaron de la gran relación económica entre el estado paulista y la Argentina.
Recordó que el flujo comercial alcanzó el año pasado a 10.380 millones de dólares, lo que indica que el estado paulita es el principal exportador e importador del mercado argentino, en relación al resto de Brasil. Tanta es la importancia del comercio mutuo que en 2025 Argentina resultó ser el tercer principal destino de las ventas de San Pablo en el exterior, al punto de quedar apenas por debajo de China y Estados Unidos.
Una compresión de la magnitud de esta intensidad político-comercial bilateral, se visualiza por la cantidad de habitantes paulistas: 46 millones de ciudadanos; con una capital que congrega nada menos que a 12 millones, sin contar el conurbano. Es lógico entonces lo que señaló Tarcísio: "Argentina es un socio estratégico, y las cifras muestran la fortaleza de la cooperación entre ambos. Somos el estado que más exporta hacia nuestro socio y tenemos margen para avanzar de manera sólida. Este acercamiento pone de manifiesto nuestro deseo de robustecer esta alianza, acercar aún más nuestros mercados y ampliar las oportunidades de inversión y desarrollo”.
Interrogantes
Con todo, a esta altura cabe entonces un interrogante: ¿Y si Flavio Bolsonaro pierde la batalla con Lula, quien busca su reelección? Vale la pena recordar que las encuestas ven ganador al presidente actual: las últimas 48% sobre 43% del senador ultraderechista. Y esa tendencia se mantiene desde mediados de mayo.
No hay duda que en ese caso, el papel de Milei, enj relación a las elecciones de 2027 se vería afectado si fuera derrotado el candidatop derechista. Con todo, el presidente argentino apuesta al triunfo del senador Flavio, y no le falta lógica. Si el hijo de ex mandatario Jair Bolsonaro triunfa, Sudamérica se tornaría la región continental más volcada a la ultraderecha.
Al participar de la convención del Partido Liberal, que este sábado oficializó a Flávio Bolsonaro (PL-RJ) como candidato a la presidencia de la República, Milei no midió tal vez las verdaderas posibilidades del senador brasileño de llegar al Palacio del Planalto. Decidió, como hace casi siempre, jugar a fodo. Pero entre los factores del eventual fracaso del bolsonarismo, cuando faltan solo 71 días para la primera vuelta, residen las dificultades de acercar a la causa bolsonarista a otros partidos de la centroderecha que según todo indica, por ahora se mantienen neutrales.