INTERNACIONAL
MÁS ROCES ENTRE LAS POTENCIAS

Nuevo foco de tensión entre Washington y Beijing por un supuesto globo espía

Antony Blinken postergó la visita que iba a realizar a China, y que incluiría la primera reunión de un secretario de Estado con Xi Jinping en seis años, luego de la detección del aparato, que cruzó sobre bases con armamento nuclear. El gobierno chino pidió disculpas y aclaró que el globo es para información meteorológica y se desvió de su rumbo.

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Imágenes. El Pentágono dio el aviso del globo, que cruzó sobre el estado de Montana, donde bases alojan los misiles Minuteman con ojivas nucleares. F-22, el aparato, no fue destruido por temor a la caída de sus restos. | AFP

El secretario de Estado Antony Blinken pospuso este viernes una visita a Beijing tras la detección de un globo espía chino en el espacio aéreo de Estados Unidos, a pesar de que las autoridades chinas “lamentaron” la intrusión, según ellas “involuntaria”. 

“Hemos tomado nota de que China lo lamenta, pero la presencia de este globo en nuestro espacio aéreo es una clara violación de nuestra soberanía, así como del derecho internacional, y es inaceptable”, afirmó un funcionario estadounidense que pidió mantener el anonimato. 

Por lo tanto la visita de Blinken a Beijing, prevista para el domingo y el lunes, “se ha postergado” y será reprogramada cuando “las condiciones sean adecuadas”, añadió. 

Blinken iba a convertirse en el primer secretario de Estado del país norteamericano en reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, en casi seis años. Con este viaje, la Administración Biden buscaba afianzar las relaciones con el país y reducir la tensión.

Blinken se lo comunicó personalmente a las autoridades chinas, dijo el funcionario, quien aclaró que si se hubiera seguido adelante con el viaje esto “habría limitado muy seriamente” la agenda. 

Washington aseguró que no tenía la más mínima duda sobre el origen de este gran aeróstato que volaba a gran altura, y ni sobre el hecho de que se usaba con fines de “vigilancia”. 

Inicialmente el gobierno chino pidió que no se exagerara el asunto, pero el viernes acabó reconociendo que efectivamente se trata de un aparato procedente de China. “Se trata de una aeronave civil utilizada para fines científicos, principalmente meteorológicos”, declaró un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino en un comunicado. 

Debido al viento el globo “se desvió de su trayectoria”, dijo, y añadió que su país “lamenta” que ingresara en el espacio aéreo de Estados Unidos por “una fuerza mayor”.

Misiles nucleares. Actualmente el globo vuela “a una altitud muy por encima del tráfico aéreo comercial” y “no representa una amenaza militar o física para las personas en tierra”, afirmó el jueves el portavoz del Pentágono, Pat Ryder, en un comunicado.

Según medios estadounidenses, el globo sobrevoló las islas Aleutianas, en el norte del océano Pacífico, y Canadá antes de entrar en el espacio aéreo de Estados Unidos hace varios días. 

Concretamente sobrevoló el estado de Montana, que alberga instalaciones de misiles nucleares, donde se movilizaron aviones de combate que se acercaron a él, informó un funcionario del Pentágono que pidió el anonimato. Se decidió no derribarlo, debido a los riesgos que representan los posibles escombros para las personas en tierra, agregó, y consideró “limitada” su capacidad para recopilar información.

El gobierno canadiense agregó ayer que investigaba un “potencial segundo incidente. Canadá toma medidas para garantizar la seguridad de su espacio aéreo, incluido el monitoreo de un posible segundo incidente”, informó el Ministerio de Defensa en un comunicado, sin entrar en detalles. 

No es la primera vez que el ejército estadounidense registra una intrusión de este tipo, pero en esta ocasión ha permanecido más tiempo en el espacio aéreo de Estados Unidos. 

El incidente desató fuertes reacciones entre los políticos estadounidenses.

“Esta violación de la soberanía estadounidense, pocos días antes de la visita del secretario de Estado Blinken a China, muestra que las recientes señales de apertura” por parte de las autoridades chinas “no reflejan un cambio real de política”, comentaron los jefes republicano y demócrata de una comisión parlamentaria sobre China, Mike Gallagher y Raja Krishnamoorthi.

“Derriben ese globo!”, pidió el expresidente republicano Donald Trump en su red Truth Social. 

La visita de Antony Blinken a China habría sido la primera de un secretario de Estado estadounidense desde octubre de 2018, en un momento en el que las dos superpotencias intentan evitar que las tensiones entre ellas degeneren en un conflicto abierto. 

Entre los muchos temas polémicos destaca Taiwán, que China considera parte de su territorio, y las actividades de Beijing en el mar de China Meridional.

 

Una herramienta de espionaje que ha vuelto a ser utilizada

Agencias

La acusación de Estados Unidos sobre la presencia de un supuesto globo espía chino puso de nuevo de actualidad un sistema para recabar información de Inteligencia que se resiste a desaparecer frente a estrategias más modernas y menos invasivas como los satélites. El primer uso de globos aerostáticos para fines militares del que se tiene constancia data de 1794, durante las guerras revolucionarias francesas, y a Estados Unidos llegaron en el siguiente siglo, en la Guerra de Secesión. Podían alcanzar algo más de trescientos metros de altitud y servían para tareas de observación. Por entonces se consideraban herramientas baratas, discretas y prácticamente inalcanzables desde tierra, aunque su verdadera explosión llegó en la Primera Guerra Mundial, y también en etapas como la Guerra Fría, cuando la competencia entre la URSS y Estados Unidos se extendió también al ámbito de la Inteligencia y el progreso tecnológico favorecía la ausencia de tripulación. La utilización de satélites dejó en parte obsoletos a los globos, pero su uso habría resurgido. De hecho, el Departamento de Defensa estadounidense también habría aumentado en su etapa más reciente la inversión en este tipo de sistemas. El analista Peter Layton, del Griffith Asia Institute de Australia, explica que la miniaturización de equipos tecnológicos fomenta el uso de globos, que al pesar menos “pueden ser más pequeños, más baratos y más fáciles de lanzar” que los satélites. Otro experto, Blake Herzinger, del American Enterprise Institute, apunta que este tipo de sistemas deja poco rastro, lo que dificulta su rastreo. Los satélites son más predecibles, porque dependen de seguir una misma órbita. Frente a ellos, los globos ofrecen la ventaja de concentrarse en un mismo territorio durante más tiempo y, al situarse dentro de la atmósfera terrestre, tienen otro tipo de alcance. Layton apunta como hipótesis que el globo detectado en Estados Unidos pudiese estar recabando información sobre sistemas de comunicación y radares, inaccesibles desde el espacio.