La comisión que investiga el accidente ferroviario que dejó 45 muertos el domingo en el sur de España señaló que uno de los carriles podría haber tenido una fractura a la altura de una soldadura, según el informe preliminar difundido este viernes.
La hipótesis surgió después de que se detectaran “muescas” en las ruedas de algunas formaciones que habían pasado por la estación de Adamuz, Córdoba, poco antes del descarrilamiento que desencadenó la tragedia.
“Estas muescas en las ruedas y la deformación observada en el carril son compatibles con el hecho que el carril estuviese fracturado”, afirmó la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, dependiente del Ministerio de Transportes.
El informe agregó que “se puede plantear la hipótesis que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y por lo tanto al descarrilamiento”.
Los especialistas sostienen que esta fractura estaría a la altura de “una soldadura”. Sin embargo, aclararon que se trata de una “hipótesis de trabajo” que deberá ser “corroborada por cálculos y análisis detallados posteriores”.
Las muescas, detectadas en las ruedas del costado derecho, aparecieron en tres trenes que habían pasado por Adamuz antes de que lo hiciera el de la compañía italiana Iryo. Los últimos vagones de ese tren descarrilaron justo cuando circulaba otro en sentido contrario, que no pudo evitar el impacto y también se salió de las vías.
Ambos trenes, que transportaban en conjunto a unas 480 personas, circulaban a más de 200 km por hora –una velocidad permitida para ese tramo– y los investigadores descartaron que haya habido un error humano.
En ese sentido, el ministro de Transportes, Óscar Puente, estimó que la hipótesis de los investigadores aporta “cierta tranquilidad”. Además destacó la celeridad de la investigación: “En cuatro días tenemos respuestas, y esto tengo que decir que es una importante novedad”, apuntó.
De la fractura en el raíl, el ministro dijo que “tuvo que ser de un carácter tan leve y pequeña que en ningún momento se produjo interrupción de la corriente que va a través del carril y que automáticamente habría activado los sistemas de alarma” y detenido la circulación.
La semana negra del transporte ferroviario español también tuvo su capítulo en Cataluña, con la muerte de un maquinista de un tren de corta distancia el martes por la noche, cuando un muro de contención se derrumbó encima de su cabina, presumiblemente por las fuertes lluvias caídas en esa región.
Tras un día de interrupción del servicio para revisar toda la red de cercanías catalana, los maquinistas se negaron a retomar la actividad hasta que se les permitió participar en la inspección de las vías.
Una vez restablecido el servicio, convocaron una huelga para los días 9, 10 y 11 de febrero en protesta por la falta de seguridad en la red.