La apertura de la economía argentina plantea un desafío que excede la competencia entre productos nacionales e importados. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el economista José Castillo advirtió que la transformación también afecta a trabajadores, empresas e instituciones que necesitan tiempo para adaptarse a un escenario productivo diferente.
Para Castillo, el objetivo no debería limitarse a vender productos basados únicamente en ventajas naturales. “Para la exportación, sobre todo la exportación con valor agregado, no simplemente por ventajas comparativas estáticas, implica una curva de aprendizaje”, explicó.
Por qué la apertura económica implica una curva de aprendizaje
El economista remarcó que desarrollar una estructura exportadora competitiva requiere acumular experiencia previamente. “Para la exportación, sobre todo la exportación con valor agregado, implica una curva de aprendizaje”, insistió al diferenciar ese proceso de una apertura comercial inmediata.
Según su análisis, las empresas necesitan aprender a producir con determinados estándares, incorporar tecnología y desarrollar capacidades antes de competir exitosamente en mercados internacionales. Ese proceso suele comenzar dentro del mercado interno y necesita tiempo para consolidarse.
Castillo reconoció que algunos países lograron avanzar rápidamente hacia modelos orientados a las exportaciones, pero sostuvo que Argentina debe partir de sus propias condiciones. El problema, señaló, aparece cuando la apertura avanza más rápido que la capacidad de adaptación de los sectores productivos.
Qué más requiere la Argentina
Uno de los puntos centrales de su planteo fue el papel de las instituciones tecnológicas y científicas. “Requiere instituciones de soporte, que en muchos casos son instituciones públicas que se están desmantelando”, advirtió.
Castillo mencionó específicamente al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Para el economista, esos organismos cumplen una función importante en la asistencia tecnológica, la generación de conocimientos y la mejora de procesos productivos.
Durante la conversación también apareció la situación del CONICET. El interrogante planteado fue cómo construir una economía capaz de exportar productos de mayor complejidad si, al mismo tiempo, se debilitan algunas de las instituciones vinculadas con la investigación y el desarrollo.
Qué sectores pueden sobrevivir a la apertura
La discusión también abordó qué puede ocurrir con aquellas actividades que no consigan adaptarse a las nuevas condiciones. Castillo advirtió que la transición no es neutra, porque algunas empresas pueden perder mercado, reducir producción o directamente desaparecer si no logran mejorar productividad y costos.
Esto implica también consecuencias sobre el empleo y los ingresos. Una economía más abierta puede generar nuevas oportunidades, pero el resultado dependerá de la capacidad de transformar estructuras existentes sin destruir conocimientos y capacidades que luego resulten difíciles de recuperar.
Por eso, Castillo rechazó la idea de comenzar nuevamente desde cero. “Y después, a ver, no inventar la rueda”, planteó.
Aprovechar lo que Argentina ya construyó
La frase sintetiza uno de los puntos centrales de su análisis. Argentina acumuló durante décadas conocimientos industriales, científicos, tecnológicos y profesionales que, pese a las sucesivas crisis, todavía forman parte de su estructura productiva.
Para Castillo, el desafío consiste en utilizar esas capacidades para avanzar hacia sectores más competitivos y con mayor potencial exportador. Abrir la economía sin una estrategia paralela de desarrollo puede provocar que desaparezcan justamente algunas de las herramientas necesarias para competir posteriormente.
La discusión no pasa entonces únicamente por elegir entre una economía abierta o cerrada. Como sostuvo Castillo, exportar con valor agregado exige “una curva de aprendizaje” y “instituciones de soporte”, dos condiciones que requieren tiempo y continuidad para producir resultados.