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RDEsc: a 25 años de la crisis de 2001, cinco dramaturgas se unieron para crear una obra teatral

En Ronda de Escritores (RDEsc), por +Perfil, Lucía Laragione contó cómo surgió Aurora Despierta, la obra impulsada por Francisco Sivit que aborda la crisis argentina de 2001 a 25 años de aquel acontecimiento.

 Lucía Laragione, dramaturga y narradora.
Lucía Laragione, dramaturga y narradora. | reperfilar

A 25 años de la crisis de 2001, el teatro vuelve sobre uno de los acontecimientos más determinantes de la historia argentina reciente. Aurora Despierta aborda aquel período desde una construcción dramatúrgica colectiva, impulsada por el director Francisco Sivit y desarrollada por Lucía Laragione junto con otras integrantes del Grupo Jueves.

En diálogo con Ronda de Escritores, por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Laragione explicó cómo surgió el proyecto, por qué convocó a sus compañeras y de qué manera se organizó la escritura de una pieza que reúne distintas voces y recursos escénicos. La entrevista fue conducida por Osvaldo Quiroga.

Cómo nació la idea de llevar el 2001 al teatro

Según relató Laragione, la iniciativa surgió de Sivit, con quien ya había trabajado anteriormente. El director la convocó con la intención de realizar una obra sobre la crisis argentina al cumplirse un cuarto de siglo de aquel acontecimiento.

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"Francisco me llamó a mí, porque nos conocemos, porque habíamos trabajado juntos, y me dijo que él quería hacer una obra sobre el 2001 a los 25 años del 2001", contó la dramaturga.

La propuesta contemplaba una estructura inspirada en Terror y miseria del Tercer Reich, de Bertolt Brecht, una referencia que marcó el punto de partida para pensar la organización de la obra.

Ante la magnitud del proyecto, Laragione consideró que era necesario sumar otras autoras. Por eso, convocó a sus compañeras del Grupo Jueves: Susana Torres Molina, Childa Bona, Adriana Turci y Susana Gutiérrez Posse.

"Yo pertenezco al Grupo Jueves, que es un grupo de dramaturgas, y bueno, para eso necesitamos otras dramaturgas, no puedo ser yo sola", explicó.

Así comenzó un proceso de escritura compartida que permitió reunir distintas miradas sobre un período atravesado por la crisis económica, política y social.

Grupo Jueves y la construcción de una voz colectiva

El Grupo Jueves tiene una historia previa al proyecto teatral. Laragione explicó que el nombre surgió de los encuentros que las dramaturgas mantenían ese día de la semana, aunque actualmente ya no se reúnen con esa frecuencia.

"Porque en un momento, esto viene de lejos, en un momento nos reuníamos los jueves, ahora ya no nos reunimos los jueves, pero bueno, quedó constituido como Grupo Jueves", señaló.

La dramaturga también aclaró que la obra no fue construida exclusivamente por las autoras convocadas inicialmente. A lo largo del proceso se incorporaron otras personas y aportes artísticos, entre ellos las canciones compuestas por los músicos participantes.

"Pero realmente se armó una voz colectiva", sintetizó Laragione al describir el resultado del trabajo.

Esa dimensión colectiva constituye uno de los ejes del proyecto: diferentes voces y lenguajes confluyen en una misma propuesta escénica para abordar un acontecimiento histórico que todavía forma parte de la memoria argentina.

La influencia de Bertolt Brecht y la estructura de la obra

Durante la entrevista, Quiroga señaló que, si bien la obra retoma una referencia fundamental del teatro de Brecht, no percibió el distanciamiento característico de ese dramaturgo, sino una propuesta que interpela directamente al espectador.

Laragione, por su parte, precisó que la referencia de Sivit estaba centrada, en particular, en la estructura dramática.

"Pero él dijo una estructura, digamos, una estructura que reuniera canciones, monólogos, escenas breves, se refirió concretamente a la estructura", aclaró.

La combinación de esos recursos permite organizar la obra a partir de fragmentos y diferentes formas de expresión, en lugar de depender exclusivamente de una narración lineal.

De este modo, Aurora Despierta propone recuperar el 2001 desde una creación compartida, en la que el trabajo de las dramaturgas se articula con los aportes de otros artistas y con una estructura teatral que dialoga con la tradición brechtiana.

A 25 años de la crisis, la obra vuelve sobre aquel momento desde el presente y pone en escena la posibilidad de construir una memoria colectiva a través del teatro.