Islandia rechazó este fin de semana la posibilidad de convertirse en miembro pleno de la Unión Europea, una decisión que, según explicó Marcelo Molina en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, está vinculada principalmente con la defensa de su autonomía nacional y de sus recursos pesqueros. El periodista señaló que el resultado expresa la voluntad de los islandeses de mantener su independencia frente a las regulaciones comunitarias.
Entre los principales motivos aparece el temor a perder capacidad de decisión sobre la pesca y otras actividades económicas, además de la falta de interés por adoptar el euro como moneda. Al analizar el resultado en Ronda de Corresponsales por +Perfil, Molina explicó que Islandia mantiene una relación estrecha con Europa, aunque decidió no avanzar hacia la membresía plena.
“La gente dijo que no, que no quieren ser parte de Europa”, señaló el periodista.
Entre los principales motivos aparece el temor a perder capacidad de decisión sobre la pesca y otras actividades económicas debido a las regulaciones comunitarias. “No les resultó atractivo tener el euro como moneda y fundamentalmente lo que se supone, según los analistas, es que ellos prefieren mantenerse independientes y no entregar sobre todo lo que son sus recursos pesqueros”, explicó Molina.
Islandia mantiene vínculos con Europa pero rechaza la membresía plena
Islandia forma parte del espacio Schengen y mantiene una estrecha relación económica con Europa, pero decidió no avanzar hacia la membresía plena. “Son parte del espacio Schengen, siguen, o sea, están parte económicamente dentro de la Comunidad Europea, pero no quieren ser miembro pleno de la Unión Europea”, resumió.
Los países ricos que no quieren entrar a la Unión Europea
El caso islandés se suma a una tendencia que Molina considera significativa: mientras algunos países económicamente fuertes rechazan la integración, varias economías con mayores necesidades buscan incorporarse al bloque. “Los países generalmente sólidos o que están relativamente bien económicamente, países fuertes, me han dicho que no a Europa en los últimos tiempos”, afirmó.
Noruega, Suiza y el Reino Unido —tras el Brexit— aparecen como antecedentes, mientras que Turquía, Serbia, Albania, Ucrania, Moldavia, Bosnia y Georgia, entre otros, mantienen aspiraciones de ingreso. “Europa quieren entrar los países que necesitan a Europa, pero no entran los países que Europa necesita que entren”, sostuvo Molina.
La discusión sobre las regulaciones pesqueras también tiene un antecedente en España, especialmente en Galicia. “A un gallego le expliques cómo tiene que cuidar el mar, o cómo tiene que cuidar su captura, cuando ellos dicen que históricamente toda la vida vivieron de eso”, recordó.
Groenlandia y el nuevo mapa estratégico del Atlántico Norte
El rechazo islandés adquiere además relevancia geopolítica. El deshielo está transformando las rutas marítimas del Atlántico Norte y aumentando su importancia comercial. “El calentamiento global hace que muchos mares, que todos los circundantes del Mar del Norte, del Atlántico Norte, ahora sea navegable y una vía de pasos muy importante para el comercio”, explicó Molina.
En paralelo, Groenlandia adelantó su debate político sobre su futuro frente al interés expresado por Donald Trump. Para Molina, el escenario europeo todavía está abierto: “Esto no es una puerta que se cierra definitivamente”, ya que el debate sobre una eventual integración puede volver a plantearse en los próximos años.