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La inflación de julio se ubicaría cerca del 2,1% y empresarios PyME reclaman estabilidad para producir

La inflación de julio se ubicaría entre el 2% y el 2,3%, según las estimaciones de los economistas consultados, con una posible variación al alza respecto de la tendencia descendente de los últimos meses.

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La inflación de julio se ubicaría entre el 2% y el 2,3%, según las estimaciones de los economistas consultados, con una posible variación al alza respecto de la tendencia descendente de los últimos meses. El impacto estacional del turismo y la menor producción de frutas y verduras aparecen entre los principales factores que explicarían el resultado.

Damián Quirós, CEO y fundador de Q, en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, explicó que julio suele presentar características particulares debido a las vacaciones de invierno, que impulsan actividades vinculadas al turismo, el alojamiento y la recreación. A esto se suma la menor producción de frutas y verduras, que puede presionar sobre los precios de la canasta básica.

Inflación de julio: qué esperan los economistas para los precios

"Va a estar en el orden del 2 al 2,3%. Si me apuras un poco, hoy te diría que podría estar cerrando en el 2,1% la inflación en el mes de julio", estimó Quirós.

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El empresario consideró que el eventual repunte no debería interpretarse como un cambio de tendencia. Según explicó, se trataría de un movimiento estacional dentro de un proceso que podría volver a encaminarse hacia la baja durante agosto y septiembre.

Federico Glustein, economista y consultor económico, coincidió con esa perspectiva y ubicó la inflación de julio entre el 2,1% y el 2,2%. En su proyección, los alimentos tendrían un incremento menor, de entre 1,4% y 1,5%, aunque los servicios continuarían ejerciendo presión sobre el índice general.

Servicios, energía y costos que siguen presionando

Glustein señaló que aumentos en electricidad, gas, transporte, educación y salud mantienen una dinámica que puede ubicarse por encima de la inflación general. Al mismo tiempo, destacó que los primeros datos de agosto muestran una evolución más moderada de los alimentos.

El economista anticipó que agosto, septiembre y octubre podrían mostrar registros inferiores al 2%, aunque expresó preocupación por el cierre del año. "Me preocupa noviembre y diciembre, siempre noviembre y diciembre son meses complicados, porque diciembre vienen las fiestas, hay mayor consumo", sostuvo.

A esa presión estacional podría sumarse el comportamiento del dólar oficial. Glustein señaló que el mercado proyecta una cotización cercana a los $1.650 para fin de año y advirtió que el denominado pass-through podría generar algún impacto sobre los precios hacia los últimos meses de 2026.

Las PyME enfrentan dificultades para financiarse

Más allá de la evolución del índice de precios, durante el debate apareció otra preocupación: la dificultad de las pequeñas y medianas empresas para atravesar el proceso de normalización económica.

Leonardo Alberto, licenciado en Economía y contador, afirmó que observa entre sus clientes dificultades para acceder a capital de trabajo a tasas razonables. Según explicó, muchas empresas necesitan financiamiento para afrontar la transición productiva y sostener sus operaciones.

Diego Achilli, industrial PyME de Tres de Febrero, puso el foco en el incremento de los costos fijos y, especialmente, de los servicios. "Los servicios siguen siendo un diferencial, tanto en la industria, en el comercio, como en una vivienda, que siguen aumentando mucho más que lo esperado", señaló.

Achilli detalló que, en general, la industria recibió aumentos de entre 25% y 30% en la energía durante el período analizado. Para las empresas con un uso intensivo de electricidad, explicó, esos incrementos resultan particularmente difíciles de absorber porque no siempre pueden trasladarse a los precios de venta.

El industrial sostuvo que los servicios y los gastos fijos representan una proporción cada vez mayor de los costos tanto de las empresas como de los hogares, lo que termina complicando la actividad económica.

El desafío de sostener el rumbo económico

Para Glustein, la discusión excede la inflación mensual y se proyecta hacia el escenario político y económico de los próximos años. Consideró que, independientemente de quién gobierne, debería existir un consenso respecto de algunos elementos centrales del programa económico.

Entre ellos mencionó la búsqueda del equilibrio fiscal, el control de la emisión y una inflación descendente. Para el economista, la continuidad de esas políticas resulta fundamental para que los empresarios puedan tomar decisiones de inversión con mayor previsibilidad.

"Los empresarios PyME, acá hay uno, te dice: si la oposición me dice que el esfuerzo que hicimos vale la pena, pará, no está tan mal esto, hay que empezar a pensar políticas de mediano y largo plazo", afirmó.

En ese sentido, Glustein advirtió que un cambio abrupto de las reglas podría desalentar la inversión. Si un empresario destina capital a producir y posteriormente teme que una nueva administración desarme las condiciones económicas vigentes, sostuvo, la incertidumbre puede frenar nuevas inversiones.

El temor a volver a los desequilibrios del pasado

Quirós fue contundente al analizar la posibilidad de un regreso a políticas de fuerte emisión monetaria o de controles de precios y tarifas. "Te rompe el mercado directamente, rompés el mercado, se te cierra el mercado prácticamente", afirmó.

El empresario sostuvo que la experiencia argentina demuestra que la emisión de dinero por sí sola no genera riqueza y que el objetivo debería ser crear condiciones que permitan a las personas y a las empresas producir e invertir.

"El dinero no crea riqueza, vos podés generar riqueza, pero tenés que tener las condiciones necesarias para vos crear riquezas", remarcó.

Según Quirós, esas condiciones deberían mantenerse independientemente de quién esté al frente del Gobierno, para evitar que los cambios de orientación económica vuelvan a afectar la capacidad competitiva de las PyME.

Un punto intermedio entre inflación y poder de compra

Achilli planteó, finalmente, la necesidad de encontrar un equilibrio entre estabilidad macroeconómica y capacidad de consumo. Como ejemplo de las dificultades que enfrentan las empresas, describió el contraste entre períodos en los que necesitan acumular mercadería para protegerse de la inflación y otros en los que directamente no pueden afrontar el costo del stock.

"Entonces tiene que haber algún punto intermedio, algún punto lógico donde la inflación sea ese 7, 8, 10, 15%, que sería un golazo, y que la gente pueda vivir", sostuvo.

El industrial consideró que el objetivo último de la economía debería ser mejorar las condiciones de vida de la población. "La idea de la economía es que los seres humanos puedan vivir", afirmó, y cuestionó que una mejora de determinados indicadores pueda considerarse suficiente si no se traduce en bienestar para la sociedad.

El debate dejó así dos desafíos estrechamente vinculados: sostener la desaceleración de la inflación y, al mismo tiempo, lograr que la normalización económica permita a las empresas producir, invertir y generar empleo sin que los costos de servicios y energía se conviertan en un obstáculo permanente.