Tomás Castagnino advirtió sobre las restricciones financieras de los gobernadores, mientras Rodrigo Álvarez destacó el orden fiscal y la desaceleración de la inflación como activos del Gobierno.
La situación financiera de las provincias y los efectos del programa económico de Javier Milei comienzan a ganar peso en la discusión política de cara a 2027. Durante Ronda de Economistas, por +Perfil, Tomás Castagnino, integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), advirtió sobre la caída de recursos, mientras Rodrigo Álvarez destacó el equilibrio fiscal y la baja de la inflación como fortalezas del oficialismo.
“A las provincias no les queda otra que ajustar”
Castagnino sostuvo que el deterioro de la recaudación nacional impacta directamente sobre las cuentas provinciales. “IVA está cayendo, Ganancias está cayendo. Eso es coparticipación que no les llega a las provincias”, explicó.
A ese escenario sumó el efecto de la menor actividad sobre los recursos propios. “Si la actividad económica cae, también cae Ingresos Brutos”, señaló. Para el economista, las administraciones provinciales tienen poco margen de acción: “A las provincias no les queda otra que ajustar”.
El problema, planteó, se traduce rápidamente en salarios públicos y obra pública. “No pueden mejorar los salarios de los empleados públicos y tampoco pueden hacer obra pública”, advirtió, al destacar particularmente las dificultades para financiar infraestructura vial.
Endeudamiento y negociaciones con la Nación
Castagnino también mencionó los problemas financieros de varias jurisdicciones y puso como ejemplos a Santa Fe y Entre Ríos.
“Santa Fe emitió 800 millones de dólares, Entre Ríos 500 millones de dólares”, señaló. Según explicó, una de las preocupaciones es que parte del endeudamiento pueda terminar utilizándose para atender necesidades corrientes en lugar de inversiones.
El economista vinculó esas restricciones con las negociaciones que mantienen los gobernadores con la Casa Rosada. “Si vos le pedís que te bajen los Ingresos Brutos, te van a decir: ‘¿Qué hago, si ya le están pidiendo al Gobierno adelanto de coparticipación?’”, planteó.
En esa relación aparecen también los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y los adelantos de fondos coparticipables como herramientas de negociación.
El factor político de cara a 2027
Según Castagnino, las tensiones presupuestarias terminarán mezclándose cada vez más con la estrategia electoral.
Los gobernadores buscarán conservar capacidad de decisión en sus provincias y evitar que el oficialismo nacional avance sobre sus estructuras políticas. En ese tablero mencionó particularmente las disputas que pueden desarrollarse en Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba.
Para el economista, la menor disponibilidad de recursos también limita la capacidad de la Nación para alcanzar acuerdos: cuanto menos dinero existe para distribuir, más difíciles resultan las negociaciones con los mandatarios provinciales.
“Ahí hay un mérito” del Gobierno
Rodrigo Álvarez puso el foco en otra cara del programa económico y destacó los resultados alcanzados por Milei en materia fiscal y monetaria.
“Ahí hay un mérito”, sostuvo al referirse a la desaceleración de la inflación después de los elevados registros que recibió la actual administración.
También remarcó que el Gobierno consiguió instalar una idea de orden fiscal y avanzar con el ajuste sin el nivel de conflictividad que algunos analistas anticipaban al comienzo de la gestión.
De cara a 2027, sin embargo, planteó una incógnita central: “Podemos discutir si la gente va a ponderar más eso que tal vez el nivel de consumo, que la situación social personal. Eso es una incógnita”.
Esa tensión puede convertirse en uno de los ejes de la próxima elección: el Gobierno intentará capitalizar la estabilidad y la baja de la inflación, mientras los votantes evaluarán cuánto de esa mejora macroeconómica llegó efectivamente a sus ingresos y a su vida cotidiana.