La doctora en Filosofía y escritora Renata Prati reflexionó sobre la depresión, la melancolía y las formas en que la sociedad contemporánea interpreta aquello que genera dolor. En diálogo con Osvaldo Quiroga, sostuvo que su libro busca poner el foco no solo en la depresión, sino también en los distintos lenguajes utilizados para hablar del sufrimiento.
“Es sobre la depresión, pero un poco más en general es sobre cómo hablamos de lo que nos duele”, explicó Prati en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
Los distintos lenguajes para hablar del dolor
Prati señaló que existen diferentes formas de abordar el malestar, aunque en la actualidad el lenguaje vinculado con la medicina y la salud mental ocupa un lugar cada vez más predominante. En particular, hizo referencia al peso que adquirió una mirada biomédica de la psiquiatría, asociada también al uso de psicofármacos.
Sin embargo, aclaró que su planteo no pretende cuestionar de manera absoluta estas herramientas. “No es que es una crítica absoluta lo que quería decir”, sostuvo, y remarcó que estos lenguajes también pueden resultar útiles para visibilizar situaciones que afectan profundamente a las personas.
El riesgo de reducir el malestar a una sola explicación
La filósofa consideró que hablar en términos de salud mental permite, en muchos casos, poner en evidencia problemas sociales y hasta cuestionar determinadas políticas públicas. No obstante, advirtió sobre la contracara de que esos conceptos se conviertan en el lenguaje dominante.
Según Prati, explicar determinados padecimientos únicamente desde la perspectiva de la salud mental puede dejar en segundo plano las circunstancias que los provocaron. “Esos malestares quedan más devaluados, menos habilitados para estar diciendo algo sobre el contexto, sobre sus historias, cómo llegamos a eso”, afirmó.
Su planteo apunta a recuperar la dimensión social e histórica del sufrimiento, sin negar la utilidad de las herramientas médicas ni de los conceptos vinculados con la salud mental.
El imperativo de felicidad y productividad
Durante la entrevista, Quiroga planteó la presión contemporánea por eliminar rápidamente cualquier manifestación de tristeza y la idea de que las personas deben mantenerse permanentemente felices. Prati coincidió con esa mirada y agregó que también existe un mandato asociado al rendimiento.
“Hay esto que mencionabas recién, de un imperativo de felicidad, de un imperativo de productividad, de no poder tener casi margen para no estar perfecto, bien, productivo”, explicó.
La escritora consideró que esa presión dificulta aceptar los momentos de vulnerabilidad y malestar como parte de la experiencia humana. En una sociedad que exige rendimiento constante, incluso atravesar un período de tristeza puede ser interpretado como algo que debe corregirse rápidamente.
Cuando las causas del sufrimiento están en el contexto
Prati sostuvo que muchas veces aquello que genera sufrimiento no depende exclusivamente de las decisiones individuales. “Muchas veces lo que nos está haciendo mal no es algo que esté en nuestro poder cambiar”, afirmó.
En ese sentido, explicó que identificar un malestar relacionado con circunstancias sociales, económicas o políticas no significa que resulte sencillo modificar las condiciones que lo producen.
“Cuando reconocés que lo que te hace mal es un contexto mayor y algo que no está solo roto adentro de tu cerebro, tampoco es tan fácil intervenir en esos contextos y en esas causas”, sostuvo.