La situación económica argentina y la evolución del riesgo país estuvieron en el centro del análisis del economista Martín Simonetta, quien vinculó el deterioro de los indicadores financieros con factores fundamentalmente internos. Para el especialista, las señales de la economía real comienzan a reflejarse con mayor claridad en los mercados.
En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Simonetta analizó el impacto de las variables fiscales y financieras sobre el acceso al crédito internacional, la evolución de las reservas y la dependencia del financiamiento interno. Además, vinculó la situación económica con el debate político y las dificultades para recuperar la confianza de los mercados.
“Lo que vimos en Nueva York fue consecuencia de lo que tiene que ver con el tema Malvinas y la intención política de tomarse otro tema, donde pudiera haber mayor consenso social y patear la pelota para el costado en términos económicos”. Según Simonetta, esa estrategia permitió evitar el foco sobre problemas que ya comenzaban a sentirse en la economía cotidiana. “Era evitar hablar de estas problemáticas que por ahora se venían sintiendo claramente en la economía real, siendo negadas en algún sentido y no tanto en la financiera”.
Riesgo país: el factor interno y el acceso al crédito
El economista sostuvo que el aumento del riesgo país responde principalmente a cuestiones domésticas y a las perspectivas fiscales y financieras de Argentina. “El indicador del riesgo país está reflejando que la economía es una básicamente y que en la medida que aparecen luces amarillas en la recaudación, en el gasto y en las perspectivas de pagos futuros, esto va necesariamente a reflejar en este tipo de indicadores”.
Simonetta explicó que el riesgo país funciona como una referencia para los inversores que evalúan la capacidad futura de cobro de los títulos argentinos. “Nos marcan qué posibilidad tengo yo de, si compro bonos hoy, recuperarlos en un futuro”.
En ese contexto, remarcó que Argentina continúa sin acceder al financiamiento internacional en condiciones similares a otros países de la región. “Argentina no ha salido a financiarse en mercados internacionales como otros países de la región”.
Para Simonetta, el cierre de esa posibilidad de financiamiento genera una dinámica difícil de romper. “El tener cerrada esa canilla depende muy fuertemente de lo que pase internamente, de la colocación de deuda interna y está como el perro que se muerde la cola”.
Reservas negativas y deuda interna
El especialista recordó que el Gobierno había presentado la reducción del riesgo país como un objetivo central para recuperar el acceso al crédito externo. “Por eso era tan importante y se vendía con tanto auspicio desde el gobierno la baja del riesgo país, tratando de llegar a una tasa cercana a 200 puntos como la de Brasil”.
Según explicó, volver a los mercados internacionales permitiría reducir la dependencia del financiamiento doméstico. “Era fundamental acceder al mercado internacional de crédito para poder evitar el rollover eterno de deuda interna”.
Simonetta también puso el foco en el nivel de reservas y marcó una diferencia entre las reservas brutas y su situación neta. “Es muy interesante mirar el dato de reservas netas de Argentina que, según el mismo Fondo Monetario, dan negativas”.
En ese sentido, señaló que el contraste con otros países latinoamericanos resulta significativo. “Si uno compara con otros países de América Latina, vemos que en términos de porcentaje de PBI, la diferencia es sustancial y ahí está la solidez de la solvencia de los pagos de Brasil, Uruguay, Chile, México”.