En una nueva edición del programa de Pablo Caruso QR! que se emite por +Perfil, la socióloga, ensayista, investigadora y docente, María Pía López, habló sobre el libro "Desandar los días - Correspondencias y conjuros", que escribió junto a Liliana Herrero y también reflexionó sobre el estado social y político actual en Argentina y la urgencia de rescatar la profundidad de las conversaciones.
"Empezamos a escribir estas cartas que nos mandábamos por correo electrónico poco antes del triunfo de (Javier) Milei, cuando todavía con los primeros textos no sabíamos qué iba a suceder. Después seguimos manteniendo esa correspondencia hasta febrero de este año más o menos, entonces es una especie de diario a cuatro manos, funciona como una especie de registro", explicó.

Al profundizar sobre el origen de la obra, agregó: "Nuestra lectura era distinta y al mismo tiempo tiene hilos en común porque había unas hipótesis que están ahí de lo que íbamos viendo que tenían que ver con la dramaticidad de lo que se estaba jugando en el momento. El libro se va desplegando como una reflexión entre ambas visiones, no siempre coincidentes...Es la relación entre cultura y política".
"Escribir es crear una temporalidad. Volver al correo electrónico, que los correos se preservan, los guardás, se archivan, armás carpetas y escribís más extenso en término de argumentos. Tengo la impresión de que ahí hay algo necesario, incluso políticamente, de construir una temporalidad que sea otra respecto al régimen de la construcción de la opinión, de la premura para tomar posición de lo que ocurre en el mundo y de esta exigencia que está impuesta en la lógica de los dispositivos con los que convivimos, que nos ponen un tiempo. A veces escribir es suspender esa temporalidad o es llevarte a algo más moroso, más lento", amplió.
Teniendo en cuenta que las conversaciones que dieron origen al libro tuvieron lugar de forma previa al triunfo de Milei, que calificó como una "derrota", añadió: "Lo que nos aparece como mayor índice de la derrota es que es un gobierno de ultraderecha que constituye un experimento de reformulación de la trama social argentina, porque está llevando adelante una ofensiva muy brusca, muy brutal, con respecto a dimensiones clásicas de la estructura social argentina, y que ese ataque lo hace sobre la base de asentar algunos rasgos que ya estaban en esta sociedad, que no nacieron con Milei, sino que Milei toma esos rasgos y los profundiza, los convierte en horizonte único de las cosas".
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"Tengo la impresión de que el gobierno funciona sobre la idea de que es posible construir la sociedad argentina en función de la imagen ideal de sociedad que ellos tienen, que es pensar que solo somos individuos que se enfrentan, que compiten, que no hay lazos, que no hay relaciones. Algo de eso somos, y algo de eso es la sociedad", resumió.
En su explicación, añadió: "Mientras muchas personas militamos contra esa imagen de sociedad, tratando de pensar que también el horizonte de una sociedad puede ser construir formas más cooperativas, más solidarias, más emancipadas, más libres de relación entre los sujetos. Aunque sabemos que la sociedad es un poco las dos cosas. Lo que llamaría derrota es la dificultad que tenemos de poder hacer explícitas muchas veces esas imágenes de sociedad que nos guían, que nos orientan, mientras confrontamos a una elite gobernante que logra explicar muy claramente su imagen de sociedad".
"El punto clave es el momento del intento de magnicidio a Cristina, porque lo que condensa ahí, no solo a nivel de grado de agresión que finalmente tienen, lo que estábamos viendo era un magma de acumulación de lógicas de persecución, de odio, de linchamiento, y que de golpe pasan al acto. Pero lo que revela era la sensación de que la bala no salió pero llegó a destino, y eso de algún modo estaba mostrando era que no estábamos pudiendo resistir lo que se venía, no estábamos pudiendo reponer a un hecho de tal magnitud, y no poder responder a eso es cárcel de Cristina hoy, hablo de responder socialmente, con el grado de énfasis democrático que requería la gravedad de lo ocurrido", amplió.

Sobre lo ocurrido con el atentado contra CFK, la socióloga agregó: "No estuvimos, nadie, en el sistema político argentino a la altura. Y me parece que lo de Milei es el resultado de ese proceso y de ese saber de que no teníamos fuerza, en algún sentido, no hubo ni siquiera fuerza de llevar la investigación hasta las consecuencias reales a las que había que llevarlas, deteniéndose en los ejecutores".
"El atentado a Cristina es un cierre de ciclo no solo con respecto al kirchnerismo, sino también con la experiencia de la política argentina de tender a una mayor democratización, eso me parece que es lo que se bloquea", sintetizó la ensayista.
Con respecto al futuro y al plano internacional, agregó: "Estamos en un momento difícil. Estoy muy pendiente de lo que pasa en estos días en Brasil, creo que lo que pase en Brasil abre o cierra muchas posibilidades en Argentina, no podríamos imaginar una derrota electoral del mileísmo o de sus continuadores sin un triunfo de Lula. Y también en un contexto internacional de lo que significa el dominio norteamericano, el trumpismo, todo eso nos coloca en una situación muy problemática".
"Nos falta una conversación colectiva de pensar qué es el día después que imaginamos, deseamos, el día del fin del experimento narcocapitalista, porque es un día después que está atravesado por una enorme dificultad. Una pregunta que tenemos que poder hacernos es qué fuerza política se necesita para poder interrumpir y revertir ese proceso, porque ningún gobierno lo podrá hacer si no hay algún tipo de esfuerzo que no sea el de la zafra y para eso tiene que haber una idea que tenga que ver y quizás no es política sectorial gerenciada, sino más bien una idea de fuerza que se trata de recuperar lo común en Argentina", concluyó.