En una conversación íntima y sin concesiones con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Beto Casella se corre por un momento del rol de entretenedor para habitar el de analista y ciudadano. Desde el peso de su propia historia familiar —hijo de inmigrantes italianos llegados al país gracias al peronismo de posguerra—, se define hoy como un peronista “desalentado y abatido”.
A lo largo de la entrevista, el periodista desmenuza las razones de lo que considera una implosión interna de su partido, evalúa las limitaciones de figuras actuales como Axel Kicillof y reflexiona sobre las nuevas reglas del juego global, donde el carisma audiovisual y la lógica de las redes sociales parecen haber sepultado las viejas formas de la militancia territorial. Un diálogo imperdible sobre el poder, la comunicación y el incierto destino de la oposición en la era libertaria.
Beto Casella es un reconocido periodista, productor, presentador de televisión y conductor radial que cuenta con una trayectoria profesional de más de 45 años, tras marcar un hito en la televisión con 20 temporadas al frente de Bendita por El Nueve. A principios de este año debutó en América con su programa BTV, mientras que en radio actualmente conduce el ciclo Nadie nos para por Rock & Pop.
Beto, un gran gusto hablar con vos y hablar de política. Dijiste que ahora sos un peronista desalentado y abatido. Contaste la historia de tus padres que vinieron en un barco desde Cosenza traídos por Perón cuando no había una manzana para comer en la posguerra italiana. Me gustaría que compartieras con nuestra audiencia ese peronismo desalentado y cómo imaginás que va a evolucionar en el futuro.
¿Permitime, Jorge, usar 30 segundos? porque nos hemos visto en la vida mucho menos de lo que yo hubiera querido, nos hemos cruzado mucho menos. Para valorar muchísimo tu trayectoria como empresario periodístico, con los problemas que ha tenido y tiene todo empresario periodístico, pero has llevado y llevás adelante una carrera atípica, vos lo sabés. Yo valoro mucho más al empresario periodístico que es periodista y que puede escribir, titular y redactar un copete y una nota de 200 líneas, porque tiene otra sensibilidad, tiene otra carrera y nos entiende mejor; no nos detesta. Yo digo que muchas veces el empresario periodístico detesta al periodista, no sé por qué; por ahí hubiera querido ser periodista, pero nos considera vagos intelectuales que no entienden la realidad, lo cual es probable. A veces los periodistas no entendemos mucho de números. Pero quiero decir, y vos sabés que lo que digo no es un elogio al cohete sino una realidad, que debés ser el empresario periodista que menos pauta oficial debe haber recibido en los últimos 20 años porque has sido —y esto es un buen dato— siempre molesto para el poder. Por eso es que te han escatimado hasta la mínima pauta de un municipio, lo cual hace más valioso tu laburo. Has tenido tus quilombos, que los tienen todas las empresas, pero yo quería valorarlo porque lo comento a veces entre amigos en mesas de periodistas y sale tu nombre en este tono. Te lo quería decir porque, por ahí, si se cortara la transmisión me quedaba con ganas de decirlo.
Bueno, gracias. Pero dejame entonces convertirlo en algo general. En líneas generales, me encuentro en la situación de que me digan: "Pero eso es cosa de periodistas", utilizando la palabra "periodistas" como un peyorativo, como algo chiquito, para decirlo de alguna manera. Y yo, por el contrario, creo que esta profesión nos da posibilidades que no tiene el hombre más rico del mundo, que es poder hablar con las personas más inteligentes, tener acceso directo a la gente que está construyendo la realidad todos los días. Es un posgrado continuo. Creo que ver a esto como algo chiquito es no darse cuenta de la verdadera riqueza que tiene, que no la tiene ninguna otra profesión. Hago mías las palabras de García Márquez: "la mejor profesión del mundo". Así que bueno, estoy entrevistando a un periodista y estoy muy interesado en la opinión de un periodista sobre qué le pasó al peronismo, qué le pasa a ese desencantado Beto Casella —que supongo que representa a muchos argentinos— y cómo puede configurarse en el futuro el mapa político a partir del partido más importante de la historia de Argentina en casi 70 años, que es el peronismo.
Yo diría que implosionó, Jorge. Diría que explotó por dentro. Por supuesto que la corrupción y Alberto Fernández terminaron de ponerle la mortaja. Alberto, desde la inoperancia y sus visitas con chicas fuera de hora o en horario de trabajo —ojalá hubiera sido fuera de hora—. Fue especialmente bizarra la gestión de Alberto Fernández en términos de que, además, terminó con un 20% de inflación mensual con Sergio Massa en el poder. Desde la gestión hasta las formas, terminó molestando cada acto político. Molestaban hasta los artistas que estaban arriba; hasta Julia Mengolini terminó molestando. Hago mención a Mengolini, que ahora anda con líos mediáticos por el machismo y el machirulismo, y defienden a Nacho Levy y demás. Hasta los referentes mediáticos o periodistas adherentes al kirchnerismo terminaron irritando. Un montón de cosas le pasaron al peronismo/kirchnerismo para implosionar como implosionó. Y, por supuesto, lo peor es que no hay un mínimo referente que aparezca en el horizonte del que vos digas: "Bueno, por acá puede venir el futuro", que pinte como líder y convoque. Porque hoy, Jorge, vos coincidirás conmigo, no hay lugar para las alianzas; están como fuera de moda. Hoy irrumpe un líder muy carismático —esto lo hace muy bien la centroderecha en el mundo— o nada. ¿Vos viste el perfil del nuevo presidente de Colombia?.
Exactamente. Es una copia de Milei. Ahora, vos colocás al peronismo y al kirchnerismo uno detrás del otro. ¿Creés que hay posibilidades de que esa mimetización del peronismo con el kirchnerismo empiece a encontrar un camino de separación y pueda reconstruirse el peronismo?
Yo creo que sí. Perón decía que son como una bolsa de gatos: cuando parece que se están peleando, se están reproduciendo. Me parece que alguna forma va a encontrar porque sigue habiendo una mística, sigue siendo una remera el peronismo con Cristina, con Néstor o con Perón. Me preguntaba yo el otro día si no hay que matar a Perón finalmente, sacarlo de las boletas, de los pósters y ponerle un nombre nuevo, cambiando también un poco un discurso que ya tiene 50 años. Está bien, es de inclusión, yo adhiero a muchos postulados de lo que podríamos llamar la doctrina peronista ¿Cómo no adherir a la palabra inclusión, a la palabra solidaridad ? Ahora, tendrá que venir un líder que también hable de hacer todo eso con déficit cero. Alguien un poco más piola, más moderno en el discurso, en la comunicación; va a tener que comunicar muy bien. Que no lo veo entre los actuales referentes que andan dando vueltas, los dirigentes que conocemos, ni siquiera en Axel Kicillof.
Eso te iba a preguntar. Él no viene del peronismo casualmente; su formación originaria viene de la izquierda universitaria. En esa idea de aggiornar al peronismo, ¿creés que una persona como Kicillof tampoco podría?
La verdad es que tiene una gestión que entiendo es aceptable en cuanto a que, por lo menos, no tiene acusaciones de corrupción. Después podés estar de acuerdo o no en la forma en que administra la provincia, pero no sé si le veo pasta del líder que está haciendo falta para decir: "Bueno, acá tenemos un tipo enfrente". La otra pregunta es qué tiene enfrente hoy la centroderecha de Milei, qué forma política tiene la oposición. Tendrá que encarnarla una persona con buena presencia televisiva. Hoy cambiaron las cosas, ya no se viene desde una militancia o desde una unidad básica. Capaz que se tendrá que formar en la tele, como se formó Milei, y hacer un candidato en tres meses.
Axel Kicillof: "Venimos de un gobierno que no funcionó y eso nos llevó a que gobierne Milei"
Pero sobre eso casualmente te quería preguntar. Algunos dicen —vos dijiste que el problema cuando Perón vino del exilio fue que lo mató no tener Google, e interpreto que Google es como una especie de radar o de brújula—, algunos consideran de manera muy provocadoramente que Milei fue el Perón de las redes; que de alguna manera logró, utilizándolas, convocar mayorías, inclusive a muchos votantes experonistas y a muchos jóvenes. Al mismo tiempo, en la época de Perón no existía la televisión, era la era de la radio. Milei se puede decir que es resultado de las redes pero también de la televisión, como Donald Trump, que fue hecho en la televisión y además en el canal en el que vos estás ahora. ¿Creés que vivimos en una época en la que un candidato, si no tiene esa capacidad histriónica, ese don audiovisual, difícilmente pueda ser electo?
No tengo la menor duda, Jorge. Imaginate a Alfonsín en estos tiempos de redes y de tele: no hubiera sido presidente. No tengo la mínima duda. Y si no, fíjate en los líderes que van irrumpiendo no solo en nuestra región, sino en el mundo: Giorgia Meloni o el austríaco en su momento; son gente así. El otro día arriesgaba a pensar, porque tanta gente decía: "¿Cómo no lo sueltan a Manuel Adorni con todo? ¿Qué les cuesta? Ya está". A mí me parece que, porque Milei toma como referente principal a Margaret Thatcher, y Thatcher decía: "Esto es antes que nada político, antes que económico. Nosotros tenemos que instalar una forma de pensar". En ese sentido, yo creo que Milei no terminaba de soltar a Adorni porque, en esta imagen de virilidad permanente que quiere dar de tipo fuerte, de saco de cuero, de grito, de cantar La Renga, de salir a decirle "roñosa" a una periodista por Twitter, muestra una forma de vehemencia y fuerza de macho que mucha gente le reclama. Él no renuncia a eso porque sabe que donde muestre la mínima debilidad con la oposición o con los periodistas se lo comen. Por lo cual se va a mantener eso; está pasando con algunos líderes de centroderecha que prepotean porque sienten que eso les genera adhesión en su universo de votantes.
Me quedaba con esa capacidad histriónica que hoy parece ser un atributo imprescindible para que alguien sea candidato. Obviamente no tiene esa capacidad histriónica Kicillof, no la tiene Macri. Un outsider del que hoy se habla es Jorge Brito. ¿Se te ocurre alguien a vos que digas "si esta persona se dedicase a la política, con sus dotes comunicativos, tendría la posibilidad de hacer la carrera que hizo Milei"?
Bueno, me parece interesante, todavía lejos porque uno nunca sabe... Si Milei se construyó en tres o cuatro meses. Me parece interesante un pibito como Pedro Rosemblat, que por ahora es muy joven y está muy en el día a día de la política. Me interesa su discurso y es hasta fachero, que hoy es importante; da muy bien en televisión. Es un pibe que no es un kirchnerista ortodoxo. Capaz que vendrá por ahí, por algún streamer interesante, pero tendrá que ser carismático, que comunique, articule y convoque bien. Se puede hacer solito; ya no necesitás llamar a gente desencantada con el PRO y a algunos radicales. Se puede hacer solito y después ves quién te acompaña, pero hoy no lo veo. Te estoy nombrando a Pedro Rosemblat; imaginate lo carente de figuras y de referentes que está lo que podríamos llamar peronismo o kirchnerismo. Además, me llama la atención el miedo que tienen; van a la tele y no tienen nada que decir, desde Massa hasta el que quieras, incluido Alberto Fernández. Están encerrados, vaya a saber dónde, qué hacen todo el día, ven tele... ¿Dónde van? No van ni a un evento, están encerrados, desaparecidos, muertos en vida.
Las encuestas muestran a Milei con ventaja sobre Kicillof en un eventual balotaje
Siguiendo lo que vos decís, me recuerda a lo que plantea Jaime Durán Barba, que escribe en el diario Perfil. Él insiste en que el próximo competidor de Milei va a tener un recorrido similar al de él: tiene que ser alguien que no haya estado comprometido con un partido político previo, que sea fundamentalmente un outsider y que tenga capacidades audiovisuales. Ahora, parece que eso tampoco se construye rápido. Vos decís en tres meses, pero fíjate: Milei fue candidato estrella en las elecciones de medio término en la ciudad de Buenos Aires, sacó el 15% y sorprendió a todo el mundo en 2021. O sea, sería como que ya hubiese surgido en octubre del año pasado una revelación que, obviamente, no estuvo. Entonces, siguiendo esta línea, ¿vos imaginás que de 1 a 10 Milei tiene más de cinco chances de ser reelecto?
Sí, sí. Coincidimos, Jorge, en que hay una crisis del progresismo en el mundo. Claramente el progresismo no le solucionó los problemas a la gente, por no decir que se los aumentó en su forma de distribuir y de gestionar. Si no, no estaría la centroderecha gobernando gran parte del mundo hoy. ¿Qué vendrá enfrente? No lo sé, pero hoy por hoy, si ves cuál es el panorama y el mapa político argentino por lo menos para la próxima elección, uno no dudaría que Milei gana, salvo que ocurra algo o que un día colapse, como pronostican algunos que dicen: "Bueno, un día de estos sale corriendo de la residencia de Olivos por Libertador". Yo creo que gana la próxima elección, salvo que irrumpa alguna figura o se le vaya de las manos el tema de la inflación y demás. No sé si tantas elecciones como vos pronosticás.
No, no. Cuando uno les pregunta a los expertos en análisis de opinión pública, todos coinciden en que hoy tiene más posibilidades de ser reelecto que lo contrario. Obviamente no aparece el candidato alternativo fuerte más allá de Kicillof, que sería el único que está instalado. Y el problema que tiene Kicillof es la mochila que carga del significante que representa el kirchnerismo, y eso lo hace un difícil ganador en un balotaje, que es el gran problema que tiene el peronismo, que pierde los balotajes.
Claro. Y coincidiremos en que, por ahí, cuando la gente pobre incluso te dice: "¿Y yo qué sé? Este señor mal no la lleva", por Milei. Uno piensa que por ahí es más el rechazo a la posibilidad de la vuelta del kirchnerismo o de alguna forma del peronismo, que el apoyo a la gestión actual.
Exacto. Hay un punto en el que te dicen que en un balotaje, finalmente, serían las dos resistencias: el antikirchnerismo o el antimileísmo. ¿Cuál es más fuerte? Hoy por hoy, todavía sigue siendo más fuerte el antikirchnerismo.
Ahora, es impresionante, Jorge, en cada elección que hay. Lo veíamos en Colombia y lo que acabamos de ver en Perú: es 50 y 50, es 48 a 52. No es que haya tampoco un consenso absoluto en una de las dos opciones. Además, tenés a alguien de derecha como Keiko Fujimori y a un Roberto Sánchez, que es de izquierda y canta canciones de Zitarrosa; son como dos visiones absolutamente contrapuestas que están mitad y mitad.
Inclusive uno podría decir que el propio Lula, con todo el arraigo que tiene, ganó por un punto de diferencia en las elecciones de hace tres años. Ahora, nosotros tenemos una particularidad porque nuestra segunda vuelta, incluida en la reforma constitucional del 94 —ahí estuvo la astucia de Menem—, es distinta a todas las de América Latina, porque se puede ganar con el 40% y 10 de diferencia, o con el 45%. Eso plantea una situación en la cual se basa la esperanza que tiene cada uno. Tampoco Milei tiene garantizado el triunfo en un balotaje; hoy nadie lo tiene garantizado. Cada uno apuesta a cómo ganar en primera vuelta, lo cual es muy interesante a diferencia del resto de América Latina, donde todos saben que tienen que ganar en segunda vuelta. El drama es que el candidato bueno para la primera puede no ser bueno para la segunda, e inclusive el que sea bueno para las PASO no lo sea para la primera, y el de la primera no lo sea para la segunda.
Algo parecido pasó con Massa, Milei en las útlmas elecciones
Y Horacio Rodríguez Larreta. A lo mejor Horacio Rodríguez Larreta hubiera ganado el balotaje y perdió las PASO, por ejemplo.
Exacto. Es todo muy impredecible, Jorge. Pero insisto: depende mucho de qué se articule en la oposición. Además, algunos amigos que están cerca de Kicillof te dicen que entre Máximo y la madre le hacen la vida imposible todos los días de la vida.
Quería volver al comienzo del reportaje. Además de que el periodismo es una linda profesión, en un país como la Argentina da oportunidades de no aburrirse nunca. Así que es la profesión más linda del mundo, y en la Argentina probablemente esto se potencie aún más. Te propongo lo siguiente para recuperar el tiempo perdido: te invito a almorzar y combinamos después por fuera de línea.
Será un placer, Jorge. Y de nuevo, va mi reconocimiento, y sé que es el de muchos colegas también.
Muchísimas, muchísimas gracias.