En una nueva emisión de Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el politólogo y analista internacional Claudio Fantini analizó las causas profundas de las protestas que sacuden a Francia y a distintos países europeos. Durante la entrevista, vinculó el malestar social con el desmantelamiento del Estado de bienestar y el desvío de recursos hacia el gasto militar, mientras que advirtió sobre el colapso del centro político frente al avance de los extremos y evaluó el panorama electoral en Brasil y Estados Unidos.
Claudio Fantini es licenciado en Ciencia Política por la Universidad Católica Argentina. Es un destacado politólogo, periodista y analista de política internacional. Es mentor de la carrera de Ciencia Política en la Universidad Siglo 21, en donde se desempeña también como profesor. Escribe su análisis internacional en la revista Noticias.
¿Cómo le va? Buenas tardes. Jorge Fontevecchia lo saluda. ¿Qué está pasando en el mundo, Claudio? Lo que vemos en Francia —y preguntábamos hace dos semanas si tenía algún punto de contacto con el Mayo Francés y que luego a los estudiantes se iban a ir plegando otros—, ahora vemos no solo que se pliegan otros, sino que también esto mismo sucede en Portugal, Albania, Bélgica, Italia, España. ¿Estamos en algo parecido a lo que sucedió después de la crisis de las hipotecas, allí en el 2008, 2009, los distintos Occupy Wall Street y distintos lugares del mundo? ¿O estamos frente a algo coyuntural que va a comenzar y terminar?
Muy buenos días, Jorge. Gracias por su llamada. Yo creo que lo que estamos viendo en Europa y que tiene a Francia como escenario principal —y tiene una lógica que sea Francia— es el desmantelamiento o algunas consecuencias del desmantelamiento del Estado de bienestar. La Europa que ha existido desde la Segunda Guerra Mundial hasta esta parte tuvo un sólido Estado de bienestar y logró, mediante un capitalismo de corte keynesiano, afianzar una democracia liberal muy sólida porque estaba apoyada en fuerzas de centro. En el caso de Francia, fue la centroderecha de Charles de Gaulle y la centroizquierda institucionalista y liderada por Guy Mollet, que se alejaba del marxismo, ¿no? Esas centroizquierda y centroderecha pudieron construir en Francia la expresión francesa de lo que se construía en el resto de la Europa occidental: una democracia liberal parada sobre una sociedad equilibrada, o sea, sin desigualdades, sin porciones de la sociedad sumergidas en la miseria, ¿no? Bueno, eso es lo que se está desmantelando.
Usted decía la diferencia con el Mayo Francés, y la diferencia con el Mayo Francés es que, eh, si bien aquellas protestas estudiantiles que colmaron de barricadas el Barrio Latino, el bulevar Saint-Germain, y a la que empezaron los estudiantes de la Sorbona y se plegaron los de estudiantes secundarios, los de los liceos, y luego hasta los obreros de Renault... bueno, la protesta comenzó contra el conservadurismo que se imponía en los programas educativos de Francia. No, no tenía que ver tanto la situación social. Esa es una diferencia. La otra diferencia se da sobre una subsimilitud: estas protestas van a fortalecer en las urnas a la ultraderecha, probablemente también a la izquierda dura que representa Mélenchon, Jean-Luc Mélenchon, su partido, La Francia Insumisa; va a desaparecer el centro en el medio de este sismo que está haciendo temblar a Francia y a buena parte de Europa. Se va a fortalecer la derecha, va a ganar el lepenismo con Marine Le Pen y con Jordan Bardella, pero la diferencia con aquella Francia, donde también se fortaleció la derecha, porque el Mayo Francés, en mayo del 68 y en las legislativas del mes siguiente ganó el partido de Charles de Gaulle las parlamentarias, y al año siguiente las elecciones fueron en abril y Georges Pompidou —que había sido primer ministro, que cayó en los tembladerales del Mayo Francés— volvió al poder como presidente. Pero aquella era una derecha con mayúsculas: era Charles de Gaulle, era Georges Pompidou; los liberales tenían como líder a Valéry Giscard d'Estaing, el conservadurismo a personalidades como Jacques Chirac. Esta es una ultraderecha acompañada por una ultraizquierda, que es la que también se va a favorecer en las urnas con la desaparición, el hundimiento del centro. Ese creo yo que es la parte más grave o la parte más oscura. El tema, por ejemplo, en Brasil: el problema no es que pierda la centroizquierda de Lula, sino que la derecha que va a ganar no era la derecha con mayúsculas que tenía líderes como Tancredo Neves, José Sarney, Fernando Henrique Cardoso. No, esta es una derecha extrema, ignorante, brutal, de retraso, de retórica violenta.
Bueno, eso es lo que también se está viendo en Europa en estos tembladerales, que lo que van a tragarse es al centro. El centro político es el que va a desaparecer junto y a causa del desmantelamiento del Estado de bienestar, que se acelera porque las empresas prefieren lugares del planeta donde los impuestos son más bajos y los requerimientos ambientales son mucho menores. A lo que se suma que tienen que incrementar sustancialmente el gasto militar, porque están entre la espada de Rusia —la amenaza bélica rusa, que es a toda Europa— y la pared que le puso Trump entre Europa y Estados Unidos. O sea, Estados Unidos empieza a desfinanciar la OTAN y obliga a Europa a defenderse sola. Entonces, dinero que antes iba para el Welfare State ahora tiene que ir al gasto militar, y eso acelera la debilidad crónica del Estado de bienestar. Creo que eso es lo que está detrás de todos los tembladerales que estamos viendo. Y también detrás de esos tembladerales siempre está el largo brazo de los aparatos de inteligencia rusos y los hackers que maneja el Kremlin, y también el nuevo protagonista del mundo occidental en este tiempo, que son los magnates, los tecnomagnates, que son los amos del ecosistema digital, los dueños de las plataformas, los dueños de los algoritmos. Todo eso está detrás de algo que tiene como chispa fundamental —la que enciende las llamas— la debilidad del Estado de bienestar o su desmantelamiento.
Claudio, ¿y cómo ve las elecciones en Estados Unidos? La última vez que hablamos estábamos convencidos de que perdía Trump la Cámara de Representantes, los diputados, pero estaba en duda el Senado. Hoy escucho versiones que ya incluyen el Senado. ¿Usted comparte que resulta verosímil que también pierda el Senado?
A mí me parecería lógico que sea de ese modo, porque no hay muchas razones para que Trump no sufra una debacle en las urnas en noviembre. No hay muchas razones. Hay razones para la debacle electoral del trumpismo: dentro de la crisis económica global que se manifiesta en Europa con esas gigantescas protestas, está también la trepada de los precios internacionales del crudo y de los combustibles en general, que impacta también en los bolsillos de los norteamericanos. Y en eso tiene mucha responsabilidad la guerra que Trump está haciendo contra Irán y que no está pudiendo resolver, y que creó un problema gigantesco que nunca antes había existido: el cierre del estrecho de Ormuz, el bloqueo del estrecho de Ormuz, que es la yugular propiamente dicha del petróleo. Y a eso se sumó el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb, la yugular del mar Rojo, el paso del mar Rojo hacia el océano Índico. Todo eso está detrás, y Trump tiene una responsabilidad gigantesca, y esa responsabilidad es muy visible, es muy evidente. Y eso tal vez haga que se hagan más visibles para mucha gente, que se niega a ver lo que está frente a sus ojos, escenas que hasta son distópicas.
Lo que pasó los otros días en Ohio, donde estaba encabezando un mitin Donald Trump y, en un momento del mitin, del discurso del presidente, se para una mujer que era voluminosa y empieza a gritarle que publique, que deje publicar, que deje de obstruir la publicación de los archivos de Epstein. Y automáticamente quienes estaban al lado de esa mujer —que estaba en las gradas, entre el público— empezaron a golpearla con una ferocidad impresionante. Un hombretón empezó a pegarle puñetazos en la cara, la agarró de los pelos y empezó a golpear la cara de la mujer contra el suelo. Vino la policía y, en lugar de llevar preso a los agresores, llevó presa a la agredida. ¿Qué hacía Trump mientras esa mujer era brutalmente golpeada por haber interrumpido un discurso del presidente? Lo cual en ninguna ley aparece que es un delito; ningún lado dice que eso sea un delito. ¿Qué hacía Trump? Le hacía burla a la mujer. Le decía que vaya y haga dieta, que estaba muy gorda y que la pagaba la izquierda para que plantee esas cosas. Esa escena distópica muestra la degradación cultural y política de Estados Unidos. Yo la comparo con lo que ocurrió en 1912 en Wisconsin, cuando llegó a encabezar un mitin el expresidente Theodore Roosevelt. Y lo esperaba en la puerta del hotel una multitud. Se paró arriba del auto, empezó a saludar, y un tipo que estaba en la multitud sacó un Colt 38 y le disparó, le pegó un balazo en el pecho. Diga que tenía un discurso de 50 páginas en el bolsillo interno del saco —lo cual ya muestra qué tiempos aquellos de la política: un político iba a un mitin con un discurso de 50 páginas—. Eso fue lo que amortiguó la bala, que de todos modos lo hirió. Y herido y sangrando, Roosevelt, a los que habían agarrado al que le disparó su Colt 38, dijo: "No le hagan daño, no le hagan daño". Roosevelt herido decía "no le hagan daño" a quien había intentado matarlo. Trump le hacía burla a la mujer a la que golpeaban ferozmente solo por haberlo interrumpido haciendo una demanda que debiera hacer cualquier ciudadano norteamericano: que se publiquen los archivos de Epstein, ¿no? Yo creo que todo eso hace que sea lógica una debacle electoral de Trump.
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Veremos qué pasa, porque están los amos del ecosistema digital, y ahí se dirimen las elecciones en gran medida en este tiempo. Del mismo modo que se entienden las protestas, donde hay causas inmediatas: en Albania, por ejemplo, la compra que hizo Jared Kushner de un territorio para hacer un emprendimiento turístico; esa fue la chispa. Pero detrás de las causas que son entendibles está que el primer ministro, Edi Rama, y su Partido Socialista son férreos defensores de Ucrania en la guerra contra Rusia. Y son centristas y son europeístas, ¿no? Por eso, en gran medida, seguramente por detrás de las protestas —que tienen causas lógicas y entendibles—, pero por detrás seguramente está el largo brazo de los aparatos de inteligencia de Rusia y los algoritmos que manejan los dueños del ecosistema digital, todos aliados de Trump y también de Vladímir Putin. Por eso, bueno, hay que ver, ¿no? Ese ecosistema es la plaza pública de este tiempo y ahí se cuecen las derrotas y las victorias en este tiempo. Ya estamos viendo la acción de Meta en el caso del proceso electoral de Brasil, favoreciendo a Flávio Bolsonaro, por supuesto.
Le propongo entonces, Claudio: tenemos dentro de una semana Brasil, dentro de dos Estados Unidos. Ahí lo vuelvo a llamar y profundizamos esta conversación ya con los resultados que se han producido. ¿Le parece?
Va a ser un gusto muy grande, Jorge, como siempre.
De la misma forma. Muchísimas gracias, querido Claudio. Le mandamos un fuerte abrazo.
LP