Perfil
MODO FONTEVECCHIA
Tensión geopolítica

¿Cómo fue el posicionamiento de los gobernadores argentinos respecto a Venezuela?

Las reacciones ante la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos mostraron una fuerte división política en el país. A partir de esas diferencias surgieron debates que reflejan la polarización vigente en la escena nacional.

Gonzalo Taboada
Se desempeña como director de cuentas y análisis político en la consultora La Sastrería | Instagram

La situación en Venezuela se convirtió en el eje de un intenso debate en Argentina después de la detención de Nicolás Maduro por Estados Unidos en enero. A través del programa Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el politólogo Gonzalo Taboada analizó las repercusiones políticas, señalando la profunda fragmentación entre los gobernadores provinciales y cómo algunos se alinearon con la postura oficialista del presidente Javier Milei mientras otros optaron por la cautela o cuestionaron la intervención extranjera.

El politólogo argentino Gonzalo Taboada se formó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y actualmente es maestrando en Comunicación Política en la Universidad Austral. Se desempeña como director de cuentas y análisis político en la consultora La Sastrería, participando en estudios y pronósticos sobre la escena política argentina. Además, suele aparecer en entrevistas y medios, aportando su lectura sobre dinámicas legislativas, comportamiento de bloques políticos.

Acabamos de escuchar recién visiones encontradas respecto de lo que está pasando en Venezuela, y ustedes hicieron una síntesis primero interna y después latinoamericana. De la manera más didáctica oralmente, me gustaría que pudieras compartir con nuestra audiencia más o menos ese balance de quiénes están a favor, quiénes están en contra y si se puede sacar alguna conclusión de esa disparidad.

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En La Sastrería quisimos hacer como ejercicio profesional es una especie de diagnóstico o panorama a partir del cual abordar un tema. Un evento de tanta magnitud como la detención de Nicolás Maduro necesitaba también un poco de tiempo, para ver si había posicionamientos explícitos, porque la ausencia de postura representa una posición en casos.

El que no comunica, comunica.

Como primera medida, observamos una postura oficialista con Javier Milei a la cabeza, que no admite matices: plantea un esquema maniqueo, de un lado la vida y la democracia; del otro, la dictadura y la muerte. No acepta posturas intermedias, ni indiferencia respecto de la cuestión Venezuela. Ahora, cuando analizamos con más detalle, a nivel nacional los gobernadores son las figuras principales después del presidente. De los 24, solo nueve adoptaron una postura; 15 decidieron no pronunciarse, por el momento, según nuestro relevamiento inicial y las declaraciones en prensa.

De los nueve que se manifestaron, cinco adoptaron una postura en línea con el derecho internacional, ya sea con críticas explícitas o implícitas al accionar de Trump. Entre ellos se encuentran Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires; Sergio Ziliotto, de La Pampa; Ricardo Quintela, de La Rioja; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego, quienes criticaron la intervención por el incumplimiento del derecho y la violación de la soberanía de Venezuela.

El quinto gobernador fue Maximiliano Pullaro, de la provincia de Santa Fe, quien retuiteó la postura de la UCR. No adoptó un posicionamiento personal explícito, pero validó la crítica a la intervención de Trump y mencionó la situación venezolana, a diferencia de los otros cuatro que no hicieron referencia alguna al país.

Por el lado opuesto, los cuatro gobernadores que se alinearon con la línea Trump y en contra de Maduro fueron Leandro Zdero, de Chaco; Alfredo Cornejo, de Mendoza; Jorge Macri, jefe de Gobierno; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán. En general, su postura se centró en la oposición al dictador, aunque con algunos matices.

Si bajamos un nivel, se observan diferentes posturas según espacios políticos. El hecho de que solo nueve gobernadores se hayan manifestado refleja un panorama de cautela y diversidad de criterios.

Se pueden distinguir seis posturas distintas. La primera corresponde al oficialismo, que respalda la acción de Trump sin matices. La segunda, más moderada, respalda la decisión de Trump y propone que la oposición venezolana conduzca la transición. La tercera, crítica a Trump sin mencionar a Maduro; la cuarta, crítica a Trump incluyendo a Maduro; la quinta, posición de rechazo a la intervención yanqui en Latinoamérica; y la sexta, la no postura, adoptada por 15 gobernadores.

Cuando el oficialismo afirma “es blanco o negro, no hay lugar para grises”, se genera un claro ruido político. Tal vez responde a la prudencia: esperar sin alinearse, como mencionabas, con el cartel de los soles, y anticipar que luego Estados Unidos pueda cambiar su postura. Así, la cautela se vuelve evidente en este escenario.

Dice algo de la situación política nacional: uno podría decir que los cuatro gobernadores que coinciden peronistas con un planteo están identificados en el porcentaje de votos que obtuvo el peronismo en octubre, y que uno podría proyectar hacia 2027. Al mismo tiempo, los gobernadores que apoyaron, por ejemplo, claramente vienen apoyando al gobierno nacional, y todos los otros de alguna manera están expectantes a ver cómo se dirime el futuro de Milei y de Trump, y finalmente lo que hay es una especie de duda respecto de cómo termina la película.

¿Cuál es la postura del peronismo? ¿En función de quién? No existe hoy conductor ni conductora del peronismo. Entonces ahí también es como, “Bueno, ante la duda, me alío con la línea del partido, me alío con la línea del bloque, me alío con la línea de algún gobernador peronista más díscolo, como puede ser Osvaldo Jaldo".

Incluso hay cuestiones ricas, por ejemplo, la postura de Sergio Uñac, senador nacional y exgobernador de San Juan, que dentro del mundo peronista no se ha despegado como Osvaldo Jaldo, y ha tomado un posicionamiento que rompe con la ecuanimidad que mostró, por ejemplo, Cristina Fernández de Kirchner diciendo: “Se puede estar en contra, se puede estar a favor, se puede no estar, o ni siquiera tener en cuenta a Maduro, pero criticar el accionar de Trump.” Ahora Sergio Uñac dijo: “No podemos hacer oídos sordos a lo que son las violaciones de los derechos y de la democracia en Venezuela, y tampoco podemos hacer oídos sordos a la intervención ilegal de una potencia sobre un país externo.”

Es muy interesante lo que decís de Uñac, porque obviamente también trata de hacer equilibrio con Cristina Kirchner, o sea, que se haya animado a decir eso y que de alguna manera pareciera ser lo que intentó en su momento Sergio Massa. Ahora, no sé si está dentro del Frente Renovador, los que se llamaron así.

El Frente Renovador, dentro de las posturas institucionalistas, la posición del PJ, si queremos, podemos hablar del bloque de diputados y del bloque de senadores, asumió un enfoque donde no hizo mención a violaciones de la democracia; en su comunicado realizaba crítica sobre el accionar de Trump. La agrupación tuvo un enfoque muy alineado con esa crítica, pero sí mencionan ciertos cuestionamientos sobre la situación en Venezuela. El asunto venezolano es un tema pendiente.

Por su parte, la UCR mantiene una postura similar a la del Frente Renovador, quizás un poco más arriesgada, con ciertas críticas al gobierno venezolano. Después, la posición del PRO es distinta: a diferencia de La Libertad Avanza (LLA), eleva la figura de Machado y de Edmundo González Urrutia, señalando que ellos son protagonistas, que el partido político no les concede ningún lugar en la dinámica luego de que Trump los ninguneó primero.

La posición más de izquierda, previsible, no solo del mundo progresista, sino también con Juan Grabois, es muy crítica y explícita, denunciando cualquier matiz que no condene el accionar ilegal de Trump.

Por otro lado, también resulta interesante la dinámica entre legalidad y legitimidad: siempre son dos conceptos interrelacionados, y en este caso la legalidad ni siquiera aparece, visible únicamente desde la crítica al accionar de Trump. Desde la defensa de esa acción, la legalidad no ha sido un tema menor, porque lo central es la legitimidad; actualmente, esta se sustenta completamente en narrativas: la de Trump, la del gobierno estadounidense y la del oficialismo de Milei, que considera legítima una acción eventualmente ilegal. Lo expresó incluso Santiago Caputo: “Lincoln hizo lo correcto, aunque significase perder la mitad del país.” Contar esa historia y compartirla con la audiencia aporta perspectiva.

Sintéticamente, en la acción que terminó llevando a la guerra civil, hay una lógica de que Lincoln arriesga todo, incluyendo la mitad del país, para hacer lo correcto. Su decisión fue osada, quizás incluso ilegal, pero guiada por la premisa de lo correcto. En este caso, el gobierno, según Weber, refleja la lógica de convicciones y responsabilidad.

La responsabilidad quizás no puede poner en riesgo todo.

Por último, un aspecto relevante es la ética de la responsabilidad en la postura de líderes latinoamericanos: los referentes globales asumieron posiciones que no comprometen del todo ni generan un compromiso real con los hechos; incluso las declaraciones institucionales o protocolares provocan la misma ambivalencia. Existe un ruido cognitivo general, una disonancia que hace que algo no cierre; alegría y preocupación conviven incluso entre los más optimistas.

En América Latina, el escenario es aún más complejo. Allí se observa una diferencia clara: las posturas de Lula, Sheinbaum y Petro, principales figuras contrarias a Trump, son firmes y directas; advierten: “Esto puede marcar un antes y un después.” Ese antecedente resulta peligroso y puede alterar las reglas del juego; ya ha ocurrido por primera vez en Sudamérica, distinto a Centroamérica, que tuvo otros antecedentes. La postura conjunta de estos países, incluyendo España y Chile, refleja un enfoque distinto, más atento, que analiza los movimientos regionales.

En Argentina no hay obligación de intervenir, pero los números muestran otra realidad: Mora Josami realizó un estudio rápido que indica que solo el 6% cree que el país debe defender a Maduro; casi la mitad sostiene que Argentina debe apoyar la acción de Trump o la liberación de Venezuela sin alinearse con Estados Unidos: 29% respalda la intervención y 19% la liberación sin vínculo con Trump. Además, un 41% afirma: “Argentina debe permanecer en espera y observar los acontecimientos.” Cuando 15 gobernadores no adoptan postura, ese 41% refleja la misma expectativa: neutralidad.

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De este modo, se observa un escenario abierto, aún indefinido. Esto recién comienza. Probablemente se hable de Venezuela durante todo el año, considerando elecciones en Colombia, Brasil y Estados Unidos. La situación en el país caribeño será un eje que influirá en posicionamientos, y el gobierno nacional seguramente lo utilizará de manera constante, ya que adoptar una postura a favor o en contra implica costos políticos elevados.

MV/DCQ