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MODO FONTEVECCHIA
CULTURA Y POLÍTICA

Rita Cortese: "Me cuesta entender cómo llegamos a Milei"

La actriz y cantante cuestionó el rumbo político del país, reflexionó sobre el avance de la inteligencia artificial y defendió el rol del teatro como espacio de encuentro y resistencia.

Rita Cortese
Rita Cortese | CEDOC

En una entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Rita Cortese reflexionó sobre el escenario político y cultural argentino y expresó su desconcierto frente al ascenso de Javier Milei. “Me cuesta entender cómo llegamos a Milei”, sostuvo la actriz y cantante, al analizar la relación entre la sociedad, la cultura y el discurso político del Presidente.

Cortese también habló sobre su obra No tiene un desgarrón, el papel del teatro frente a los discursos de odio, el impacto de la inteligencia artificial en los vínculos humanos y la transformación de los medios de comunicación. Además, se refirió a Cristina Kirchner, a quien definió como una “referente indispensable y única” del peronismo actual, y confirmó que votaría por Axel Kicillof.

Rita Cortese es una reconocida actriz y cantante iniciada en el circuito independiente, habiendo formado parte del histórico movimiento de Teatro Abierto durante la dictadura militar. Ha participado en más de 30 películas y 40 ficciones televisivas, destacándose por su versatilidad y la fuerza de sus interpretaciones. Actualmente dirige la obra No tiene un desgarrón, protagonizada por Julieta Cardinali y Vera Spinetta. Como cantante está ligada al tango y a la música ciudadana; su álbum El amor, este loco berretín la llevó a ganar el premio Carlos Gardel como artista revelación de tango en el año 2009. Fue reconocida por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires como Personalidad Destacada por su aporte a la cultura.

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Un honor, Rita, que estés acá. Un verdadero honor. Mencionaba recién el locutor la obra No tiene un desgarrón, que está en el Picadero durante agosto. Por lo que me cuentan acá, es una adaptación que habla sobre los discursos del odio en Alemania.

Sí, genial.

¿Resuena hoy?

Es impresionante la actualidad que tiene... Es una adaptación que yo hice de una obra que hice hace mucho tiempo, cuyo título original es Plaza de Armas, de Thomas Bernhard. Yo tomé el primer acto, que es entre las dos empleadas domésticas de la casa, y es impresionante la reflexión. Bernhard es alguien impresionante. No, pero la reflexión que tiene la pieza hoy... Te digo que hasta hay momentos en los que decís: "A mí no me interesa que sea coyuntural, es lo que menos me importa", pero tiene tal actualidad que está cayendo en algo coyuntural, ¿no? Porque es una descripción del mundo que estamos viviendo que es muy interesante. Pareciera, o a lo mejor algunos creen, que somos ajenos a eso, pero en realidad no.

¿Resiste el teatro como expresión a todo? ¿Es lo que tiene más fuerza y perennidad de todas las formas de expresión?

Yo creo que sí. Está ocurriendo un fenómeno bastante particular también, como en todo. Está pasando algo con el teatro... Viste que es algo que se arma dentro del escenario, es una historia que la gente espía y donde, de alguna manera, el trabajo está desnudo. Pero hay una tendencia actual a contar las obras; hay una tendencia, que no sé a qué responde, que no se da tanto en los directores más modernos, donde no se da tanto el juego adentro, sino que los personajes rompen lo que nosotros llamamos la cuarta pared. Se convierte en un teatro narrativo, que es lo menos interesante para mi gusto.

Desde el punto de vista de lo que representa como resistencia al pensamiento, a mí siempre me llamó la atención esa apertura de Buenos Aires, siendo la tercera plaza de mayor concurrencia al teatro del mundo, con una advertencia a favor de Argentina y de Buenos Aires muy importante: tanto en Londres como en Nueva York, gran parte de la audiencia son extranjeros que están de turistas; en el caso de Argentina, como decía el Papa, estamos en el fin del mundo, somos nosotros solitos, ¿no? ¿Qué dice de esa tradición cultural del argentino con el teatro y qué dice desde el punto de vista también como significante político?

Como significante político es impresionante. Yo creo que lo que cuenta es que nosotros somos muy afines a la obra. Es un pueblo muy empático con el arte. Tal vez sea por... No sé, es algo fuerte el arte en la Argentina, porque también la pintura, la música...

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¿Sabés por dónde iba mi pregunta, Rita? A mí siempre me conmovió cómo el pueblo más educado de América Latina —mucho más lo era todavía hace 50 años, aunque lo sigue siendo de cualquier forma comparado con el progreso económico de nuestros vecinos— no ha tenido un desarrollo proporcional. Y cómo ese pueblo que valora tanto la cultura tiene como presidente a Milei. Supongo que los alemanes también se deben haber preguntado cómo el pueblo de la filosofía, del lenguaje de la filosofía, terminó teniendo a Hitler. ¿Qué paradoja o qué reflexiones genera la paradoja?

Mira, yo te confieso que a mí me cuesta entender cómo llegamos a Milei. Me cuesta, no lo puedo comprender. ¿Y cómo todavía tiene cierta respuesta? Alguien a quien realmente no le importa... Mira, cuando Mondino en su momento, cuando fue el tema de la calefacción, ¿te acordás que decía: "Bueno, van a tener que poner la luz"? Cuando recién comenzó, dijo: "Bueno, va a haber que comprar... van a tener que comprar generadores porque no hay para todos". Lo dijo en esos términos. Entonces yo dije: "Ah, bueno, muy bien, este es el proyecto". No hay para todos: algunos lo van a recibir.

Esa palabra es la síntesis.

Esa es la síntesis. No hay para todos: algunos van a vivir y otros van a morir. Ahora, ¿nos tiene que importar esto a nosotros, que posiblemente no seamos los que muramos primero? Esto es lo que a mí me preocupa. Y también lo que me pasa, te confieso con mucha tristeza, es que en un pueblo con semejante arraigo cultural como el nuestro dentro de Latinoamérica y del mundo, a veces falta pensamiento. Somos como una réplica, es como que a veces somos pura liturgia. Esto es cierto que está ocurriendo en este momento, pero creo que, por ejemplo —y esto ya es en el mundo, no es solo acá—, que la inteligencia artificial se acepte tan fácilmente a mí me preocupa. Porque justamente si hay algo que no es, es que sea artificial. No lo es, no. Y que se acepte tan fácilmente donde los cuerpos... porque a eso va, a que los cuerpos no se encuentren. Si el otro no está, si no te encontras, es fácil matarlo.

¿Está ahí la resistencia del teatro? ¿En que está el cuerpo?

Exactamente. En ese hecho vivo de que está el cuerpo y se pone el cuerpo. Pero también se pone el cuerpo cuando el público va al cine. Viste que de pronto se hace un silencio, viste que se escucha el silencio... Y esto no está pasando, la gente tampoco está yendo al cine.

Rita, hay otra obra también que se da en La Carbonera, me gustaría que nos contases un poco sobre eso. Creo que va del 5 al 26 de septiembre.

Sí, ahí canto. Ese es como un desliz que me doy. Porque a veces digo: "Qué osada", pero siempre me gustó cantar. En realidad, Jaime Kogan fue el que me hacía cantar en las obras de teatro y ahí empezó un poco la cosa. Yo decía: "No quiero cantar, no voy a cantar". No me considero una cantante, me considero una persona que en un escenario canta e interpreta. El escenario, como decimos siempre, es un medio muy importante —por eso siempre es tan peligroso, ¿no?—, un medio muy importante para expresar un pensamiento, o por lo menos para expresarlo.

¿Y qué cantás?

Mira, hay siempre un espacio para las niñeces, siempre. Ahí entran las nanas, y seguimos buscando temas hermosos... Y tango, por supuesto, porque me fascina, me parece insondable el tango. Y canciones de amor, ¿por qué no?

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Ahora, ustedes los artistas ¿son conscientes de que construyen subjetividad mucho más que nosotros? Los periodistas tienen conciencia de que en esa subjetividad el arte tiene una pregnancia que el periodismo no tiene, aunque parezca todo lo contrario. Porque la cantidad de horas que se producen en noticias es tanto más, pero finalmente se produce lo del Indio Solari y uno ve el fenómeno. Algo indica de la capacidad de intervenir en la narrativa social. Por eso la paradoja de un presidente como Milei, ¿no? Quizás sea la fuente del opuesto, como decía el gran educador Paulo Freire de Brasil. No sé si usted le prestó atención, pero vio que Milei no tiene imitadores, y todos los presidentes tienen imitadores. En todos los programas de radio y televisión, generalmente el imitador del presidente ocupaba un papel destacado, y en este caso usted verá que no hay imitadores de Milei. Es porque él es un artista en el fondo; de alguna manera es un cómico, él mismo es una representación de sí mismo. ¿Cómo lo ve usted a él histriónicamente?

Yo lo veo así, como una representación de sí mismo. O sea, creo que eso le rinde, le ha rendido evidentemente. Tiene realmente un nivel de violencia pocas veces visto, y pocas veces visto también en cierta aceptación. Es tratado con... Bueno, es presidente de un país, para mí con tristeza, pero realmente es respetado en su vulgaridad de una manera como pocas veces he visto.

No sé si usted le prestó atención, pero él hacía teatro. Hacía obras de teatro, cantaba en teatros. Quiero decir: en teatro, en teatro.

No, nunca supe.

Sí, esa famosa escena de romper el Banco Central con una maza era en un teatro. ¿Usted recuerda ese clásico libro de los setenta sobre La sociedad del espectáculo, de que todo aquello que era real se iba a terminar representando y que finalmente iba a significar que la política iba a terminar siendo espectáculo? En Estados Unidos se plantea aquello de que Reagan había sido artista de cine y podríamos decir Trump de televisión con su programa, el que acuñó la serie de "Usted está despedido". ¿Qué le dice a usted la capacidad actoral de los políticos como un carácter cada vez más importante en la elección de un presidente o de un jefe de Estado en Argentina y en otras partes del mundo? Digo, el mejor caso es el presidente de Ucrania.

Claro, claro.

¿Qué le hace pensar eso? ¿Que los artistas o los que tienen dotes actorales terminan teniendo más éxito en la política?

No sé, no me entra...

Ahí estamos poniendo el libro de gorda tapa, La sociedad del espectáculo.

No lo puedo comprender porque son cosas... porque el arte tiene una gran nobleza. Una gran nobleza. No tiene escapatoria el arte cuando es arte, porque también está lo que no lo es. Entonces, no sé...

Hay otra vez una paradoja, ¿no? O sea, el pueblo más culto... el arte más noble generalmente usado... Sí, a mí siempre me viene esa figura genial, ese axioma genial de que la fuente del opuesto es el opuesto, ¿no?

Sí.

¿Y cómo construye? Me parece que hay algo en que la sociedad pide mayores dosis de espectáculo que evidentemente no encuentra satisfechas. Y ahí quería preguntarle: ¿cómo ve los medios de comunicación? ¿Cómo ve la televisión? Desapareció la ficción de la televisión. ¿Cómo se relaciona con las plataformas? ¿Cuál es su mirada de la evolución de las formas de consumo de bienes culturales?

A mí me preocupa mucho la televisión. Veo muy pocas noticias, un poquito a la mañana, nada más. Veo también una profunda desinformación. Se repiten y se repiten permanentemente las mismas cosas. Por supuesto que hay excepciones, como siempre, pero hablo de la mayoría. Veo una degradación muy grande y que no haya ficción en la televisión... Sinceramente creo que eso se va a recuperar, se tiene que recuperar. Yo no sé de costos, no conozco realmente si es tanto más costoso, pero también ha vendido muchísimo durante muchísimos años. Creo que hay una parte del pueblo argentino que lo ha seguido muchísimo. La televisión ha tenido productos maravillosos, cosas jugadas. Sin ir tan lejos, inclusive las telenovelas que ha hecho Pol-ka o Telefe en su momento han sido algunas muy interesantes, y con un gran semillero de actores. En ese sentido, en este momento el único refugio es el teatro, porque no hay otra salida laboral, y el cine, que es por supuesto Netflix y en general las productoras que entraron a eso.

Claro. ¿Qué dice el público en No tiene un desgarrón? ¿Nota una complicidad de que ellos están viendo como una especie de regreso a 1930, como si la historia pegase una vuelta, un rulo?

Sí, lo que ocurre es que parece mentira que tenga esa actualidad la pieza, porque reivindica algo que para mí es fundamental: que la salida es entre nosotros dos, es en lo que se construye con el otro.

La identidad es siempre relacional.

Exactamente. Entonces aparece lo social, aparecemos nosotros. Por eso insisto en que a mí me preocupa sobremanera la inteligencia artificial. Me parece una cosa...

¿Qué relación tiene con la fe? ¿Es creyente?

Yo sí, soy ecuménica, absolutamente.

Y cuando digo "¿es creyente?", por ejemplo, ¿cuál era su relación con el Papa Francisco? ¿Espera con alguna expectativa la llegada de León XIV o su fe es una fe más abstracta?

Sí, es un poquito más abstracta.

Y con el Papa Francisco, ¿cómo...?

Ah, me encantaba, me encanta, me encanta.

La acercó a la Iglesia el Papa.

Sí, sí. A mí todo me acerca. Yo creo en todo porque creo que simplemente si uno analiza lo que es el cuerpo... Qué cosa rara, esto no es tan simple, no es dos más dos, cuatro más dos, seis. Hay algo, hay cosas que la razón no alcanza a explicar.

Claro. Sabés que yo entrevisto, gracias a las videoconferencias, a varios premios Nobel a lo largo de los años —decenas—, y cuando me tocan aquellos de ciencias duras —física, química— les pregunto si creen en Dios y todos me dicen que creen en algo. O sea que aun el premio Nobel de Física sabe que hay una parte que no puede explicar.

Claro, porque el budismo habla de la iluminación de los objetos inanimados. ¿Por qué? Porque todo es materia, y la materia... Entonces soy totalmente...

Había una frase hermosa que decía: "La historia de la materia hecha conciencia". Es decir, cómo esos elementos químicos que forman nuestro cuerpo se fueron desarrollando hasta crear un ser humano y la conciencia.

Imaginate el cuerpo... Yo practico una disciplina que se llama biomecánica, y hay una costumbre que tiene la gran maestra, que es Ester Salazar, de mostrar imágenes y videos sobre el cuerpo humano. Yo no los quiero ver porque es tan perfecto que digo: "El día que el pelito este no se mueva para el lado que se tiene que mover...". Pensar que hay algo más allá de esta mesa, del agua, que es un misterio... Evitar ese pensamiento me parece que nos achica. Tal vez evitar ese pensamiento más allá de lo religioso —en lo ecuménico, insisto— es lo que posiblemente tenemos que recuperar para no perdernos tanto como sociedad, para que no haya alguien a quien no le importe que el otro se muera de hambre.

Rita, como decíamos al principio —creo que estábamos en el corte—, tenemos diferencias en algunas partes de nuestra mirada política, por supuesto, y eso nos enriquece.

Por supuesto.

Y no puedo dejar de preguntarle por Cristina Kirchner. Cuénteme cuál es su propia visión de ella hoy, de lo que tendría que ser o le gustaría que fuese.

Yo creo que ella es una líder indiscutible y una referente del peronismo actual, indispensable y única. Yo estuve en el Instituto Patria, formando parte del Instituto Patria en su momento, y le tengo, además de un cariño, un respeto enorme. Me parece de una envergadura política... Una referente a la cual es imposible soslayarla. Es nuestra conductora, una conductora impresionante. Lo que ha hecho por el país es increíble.

¿Y usted votaría por Kicillof?

Sí, yo sí.

Rita, me quedaría hablando horas, pero los programas tienen un límite. Le agradezco enormemente. La felicito por No tiene un desgarrón, además es una hermosa metáfora para esta época. Y bueno, nos mantendremos en contacto. Muchísimas gracias por el honor de haber estado.

Al contrario, gracias a vos. Yo te respeto mucho, a pesar de las diferencias.

Es lo más importante. Gracias.

LT