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MODO FONTEVECCHIA
Rumbo a las elecciones 2027

Cristian Butie: “Si hay interna (no PASO) puede competir CFK con Gerardo Zamora de vice y transformarlo en el candidato peronista"

El director de CB Consultora Opinión Pública analizó la imagen de Javier Milei en el mapa latinoamericano, los dilemas del Gobierno ante la eliminación de las PASO y cómo el peronismo podría reordenar sus fichas mediante una interna conducida por Cristina Kirchner.

Cristian Butie
Cristian Butie | Cedoc

El analista político Cristian Buttié, director general de CB Consultora Opinión Pública, pasó por Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190) donde analizó el panorama electoral y el clima social tanto en la Argentina como en Latinoamérica. Buttié desglosó el último informe de la consultora que ubica al presidente Javier Milei en el puesto 14 del ranking de mandatarios de la región, registrando un 36% de imagen positiva frente a casi un 60% de desaprobación (59%), e indagó sobre la volatilidad del voto en los escenarios políticos actuales.

El politólogo egresado de la Universidad Nacional de Río Cuarto y magíster por la Universidad del Salvador analizó la dinámica de las terceras fuerzas, el desgaste de los liderazgos de derecha en la región y los dilemas estratégicos que enfrenta el Gobierno nacional de cara a las próximas elecciones. En ese marco, Buttié señaló que, ante una eventual eliminación de las PASO, el peronismo podría resolver su conducción mediante una interna partidaria encabezada por Cristina Fernández de Kirchner, llevando al gobernador Gerardo Zamora en la fórmula para posicionarlo y catapultarlo como el verdadero candidato competitivo del espacio.

Cristian Buttié es politólogo y especialista en políticas y gobierno por la Universidad Nacional de Río Cuarto, cuenta con una maestría en Administración de Negocios con orientación en Marketing por la Universidad del Salvador. Es el director general de CB Consultora Opinión Pública, una destacada firma especializada en el estudio del clima social, consultoría política y proyección de escenarios electorales en Latinoamérica.

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Y además, Cristian, cada vez que viene nos sorprende con dos cosas: o con un dato original o con alguna interpretación original. Último informe de CB Global Data publica este mes a Javier Milei en el puesto 14 del ranking de mandatarios latinoamericanos, registrando 36% de imagen positiva con casi 60 de desaprobación (59%). ¿Cómo evoluciona este ranking latinoamericano cuando uno ve que, por ejemplo, Lula era el que ganaba, después ganó Bolsonaro en primera vuelta con una diferencia de dos puntos, luego le adjudicaban cinco puntos de ventaja a Bolsonaro y la encuesta de ayer le daba un empate técnico? ¿Cuán voluble es el comportamiento latinoamericano? ¿Es tan voluble como el argentino?

Sí, a ver, responde a una lógica y obviamente a un patrón de conducta. Con este tema, básicamente es la imagen de cada presidente en su país y lo que venimos evaluando, que nos permitió incluso, por ejemplo, en el caso de Colombia, al ver un Petro que no pasaba del 41% o 42%, decir bueno, el gobierno tenía un techo. Se expresó justamente en la primera vuelta, con De la Espriella ganándole a Cepeda, pero después un Cepeda que recuperó mucho terreno porque ahí quedó bastante cómodo De la Espriella y todo ese segmento que pensaba “bueno, ya está, ganamos”. Y no, a cada elección hay una reacción; hay múltiples ejemplos de que a cada elección hay una reacción.

¿Y los balotajes son un ejemplo de eso?

Totalmente. A ver, quieras o no, mirá...

Un poco, perdón, ¿con el septiembre-octubre de 2025?

Exactamente. Septiembre generó una situación donde octubre generó su reacción. Y creo que en el caso de Brasil, nosotros hicimos una la semana pasada que teníamos justamente 51% a 49%. La estoy siguiendo muy de cerca, muy de cerca. Obviamente que hay una veda y en ese sentido estamos complicados, porque ya es explícito cómo un tercio de cualquier universo toma su decisión electoral en las últimas 72 horas, entonces tenés que seguirlo hasta el último segundo porque la participación es un factor clave. Qué es lo que realmente lo moviliza, cuál es su mal mayor... Y bueno, a ver, yo creo que en Brasil hay que seguirlo de cerca. Para mí no hay una elección definida, desde ya te digo que no hay una elección definida. No te digo que Lula la dio vuelta, no, pero va a ser una elección mucho más ajustada de lo que se piensa. Y con respecto a esto, a ver, el caso de Milei con 36,1% no es muy distinto a lo que...

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Bueno, ahí tenemos a Lula con 46,1%.

Lula con 45% o 46%, o sea, muy parecido a lo que sacó en la elección. Bajó de 48% a 45% en el último mes, había sufrido una caída. Quiero ver obviamente cómo da; no va a importar la de noviembre, pero yo creo que todas las medidas que está tomando Lula algún impacto van a tener. No te digo que sea positivo, puede ser positivo o negativo, pero un impacto van a tener seguro.

¿Y el miedo a que gane el otro?

Bueno, es que ahí está. Bolsonaro no es una sorpresa en el sentido de que es algo nuevo; no, es el heredero de alguien que, quieras o no, representó una experiencia fallida. Como si acaso se presentasen los hijos de Macri: son parte de una experiencia fallida, no son algo nuevo. Entonces, yo creo que sí tuvo la habilidad, y ahí sí hay que seguirlo de cerca, porque lo hizo De la Espriella y lo hizo Bolsonaro, de capitalizar el voto útil, de capitalizar el verdadero cambio. Bueno, ¿quién tiene realmente la posibilidad de ganarle a Lula? Bolsonaro. Listo, licuó a todo lo que estaba dando vuelta, lo licuó. De la Espriella licuó a Paloma en Colombia. Entonces, eso es importante porque claramente llegamos a escenarios de primera vuelta con un grado de polarización importante. O sea, las terceras fuerzas terminan quedando desdibujadas cuando no representás el verdadero cambio, si es que representás cambio. Y creo yo que en el caso de Milei, el dato es que de todos los presidentes de derecha que están en este momento, de ese grupo, es el peor de todos.

También es el que está antes...

Sí, el que sufre más desgaste, exactamente. Por eso hay... Bueno, pero si no metés a Bukele en el paquete; Bukele está mucho más sólido. Pero me parece que Milei, si quiere ser un referente internacional, lo primero que tiene que corregir es cómo se ve puertas adentro. Vos no podés venderte de manera exitosa puertas afuera cuando puertas adentro tenés una situación distinta, y más cuando tenés casos de presidentes de derecha que tienen un modelo exitoso puertas adentro, como es el de Bukele. Entonces me parece que hay que seguirlo de cerca, ¿no? Lo que se comunica para afuera desde Casa Rosada para el exterior y lo que realmente pasa en términos nacionales.

Ayer fue un día paradójico, ¿no? Porque vos tenías la marcha nuevamente a favor de la educación pública y la expectativa de que el Congreso pudiera hacer caer el DNU 70/2023, y por primera vez la represión en una de las cinco marchas estudiantiles; mientras que adentro del Palacio finalmente no se logró el quórum siquiera para tratar el eventual rechazo al DNU. Pareciera darle fuerzas a Milei. Al mismo tiempo pareciera darle fuerzas a Milei la posible posposición del viaje del Papa o un eventual triunfo de Bolsonaro, que si bien todavía no se produjo, parece el escenario más pausible. ¿Por qué con ese nivel de rechazo, un 60% de rechazo, Milei logra gobernar como si fuera un presidente que tiene 60% de aprobación?

Está bueno el enfoque. A ver, hay que desglosarlo. Vamos por el tema de la marcha. Creo que tomaron una decisión acertada y estratégica de volver el artículo a tiempos del kirchnerismo, el de la tierra. Creo que le sacó speech al kirchnerismo y a la oposición de querer voltear el DNU completo a partir del artículo de tierras, con lo cual de ahí ves cierto pragmatismo. Con respecto a las manifestaciones, está claro que si las caras visibles de las manifestaciones van a ser la antítesis a Milei —o sea Kicillof, el kirchnerismo— le van a bajar el precio a esa manifestación y ahí el Gobierno va a hacer un usufructo. Si se dan cuenta de quiénes están detrás de esa marcha, es distinto a si estuvieran los estudiantes solos, como fue la primera, donde ahí sí fue un daño para el Presidente porque es su nicho: los jóvenes son su nicho electoral. Y con respecto al exterior, lo del Papa es para analizarlo, porque yo creo que el Papa —obviamente es prematuro el análisis— posiblemente todos los temas que toque en pos de su discurso totalmente objetivo, por elevación van a ser golpes a Milei.

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A eso me refería.

Sea la pobreza, sea la cuestión de las discapacidades, sea un montón de puntos propios del discurso de la Iglesia, iban a ser un golpe por elevación a Milei, con lo cual la no llegada del Papa no corresponde; yo creo que se sufre taxativamente en Casa Rosada. Capaz que eso es parte de un análisis un poco más minucioso, pero es una realidad, es parte del análisis. Y después, con respecto a cómo puede gobernar con 36 puntos, me parece que da margen para gobernar con 36 puntos. 20 puntos es una situación crítica; 15 o 12 puntos ya te marca inestabilidad política, como en el caso de Perú cuando Dina Boluarte gobernaba. Pero en el caso de 36 puntos, es parte del tercio de los argentinos: un 24,9% muy buena, un núcleo duro fidelizado. No va a bajar de eso, y te puedo asegurar que Milei no va a tener menos de 32 o 31 puntos en las elecciones, haga el gobierno que haga. Este país vuela por los aires y Milei va a tener 30 puntos de intención de voto, porque está apalancado en el antikirchnerismo y el antiperonismo; un tercio de los argentinos cuyo mal mayor es que gobierne el peronismo, independientemente de si el gobierno no peronista es bueno o malo. Del otro lado tenés otro tercio, un tercio anti derecha que quiere que no gobierne la derecha, independientemente de si los gobiernos de centroizquierda, progresistas o filoperonistas son buenos o malos: los 36 puntos de Massa, ¿se entiende? Y tenés un tercio pragmático que hay que seguir de cerca, que vota con el bolsillo y que te está diciendo “che, esto no me gusta”. Que puede tener una identidad antikirchnerista, que posiblemente se quede en su casa y no vote en la primera elección, como pasó en la Provincia de Buenos Aires el año pasado, pero cuando ve algo que lo asusta, va y vota. Pero ahí tenés el dato del 43,9% de “muy mala”, que te está marcando que es casi dos a uno la relación de críticos duros versus un fidelizado duro. Antes era distinto: antes el núcleo duro crítico era menor, ahora se fue erosionando. Y hay que ver cómo eso va a ir comiendo de a poquito a la “buena” y a ver cómo queda ese núcleo duro fidelizado. Como le pasó a Macri, eh; le pasó muy parecido a Macri.

Ok, ¿cómo proyectás el año próximo?

Falta una enormidad porque faltan los nombres. Lo único que tenemos ahora es que es Milei solo en cancha. Hay que ver qué se define en la vereda del frente, que también tiene un océano de posibilidades porque hay que ver qué sucede en la interna principalmente de Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner. Yo creo que en la primera elección —si hay PASO serán las PASO, si no hay PASO será la general— Milei no va a hacer una buena elección. Ahora, la siguiente elección va a ser la posibilidad de recuperación de Milei. Si hay PASO, Milei va a hacer una muy mala elección en las PASO y puede lograr una recuperación importante de cara a las generales. No veo a la oposición logrando pasar los 45 puntos para ganar en primera vuelta, con lo cual indicaría un balotaje. Si no hay PASO y hay generales —o sea, si se da directo a la general— posiblemente el Gobierno haga una mala elección en las generales por este grado de apatía.

Ahora, si planteás esto, le convendría que hubiera PASO entonces, para que la reacción fuera a la primera vuelta.

De la misma manera que el año pasado decíamos que era un error adelantar la elección de la Provincia de Buenos Aires —que era la hipótesis de Cristina y que yo acá en tu programa lo dije y reivindico eso porque claramente funcionó como un despertador del antikirchnerismo—, va a funcionar como despertador la mala elección que va a hacer el Gobierno en la primera instancia. Ahora, no es lo mismo sacar 30 puntos en las PASO, llegar a 40 en las generales y dar disputa en un balotaje, que sacar 32 en una general: estás quedando muy lejos y es una caja de Pandora.

No, y es que podés perder en primera vuelta.

Bueno, si queda una diferencia de 10, claramente.

Claro, queda la diferencia de 10. Entonces sería mejor que la gente tuviera el miedo al regreso del peronismo; un porcentaje de votantes antiperonistas reaccionaría si el peronismo gana en la primera elección.

Exacto, si te da oxígeno, ¿no? Pero bueno, ahí entran las estrategias. Del otro lado se dice: “no, si sacamos las PASO, aprovechamos la ruptura que hay en la vereda del frente”. Creo yo, ignorando la historia del peronismo, que el peronismo siempre en estas instancias llega bastante agrietado. ¿Recordás 2018? En 2018 era Cristina que le había ganado al peronismo en la Provincia de Buenos Aires en 2017...

Entonces cuando decís ignorar la historia del peronismo es que finalmente se ponen de acuerdo.

Siempre el peronismo... Ya lo decía Perón: el peronismo es como los gatos, pensás que se están matando y están haciendo otra cosa.

Cristian, ¿y cómo imaginás que se resuelve esa interna del peronismo? ¿Y quién te parece que es el candidato más probable?

Bueno, lo que pasa es que ahí, si hay interna, hay que analizar en detalle el tema de la ley electoral porque creo que, no soy abogado, no rechazaría taxativamente la posibilidad de que Cristina pueda competir en esa interna. Competir sabiendo que no puede ser candidata a presidenta, pero sí disputar en las urnas —si no hay PASO— una disputa entre Kicillof y Cristina por quién literalmente conduce el peronismo. Y obviamente, al no poder competir Cristina en las instancias generales electorales, que quede posicionado su vice. Y ahí hay que prestarle atención a su vice. Pero me parece que una interna podría ser un ordenador del peronismo como lo fue en el 88 entre Menem y Cafiero.

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O sea, imaginás una interna partidaria, no PASO, en la que Cristina sea candidata con un vice que sea el verdadero candidato.

Interna. PASO no. PASO no creo que haya margen, no creo que Cristina pueda competir y creo que incluso corrés el riesgo de la baja participación. En una interna del peronismo, imaginate: si hoy a la gente no le gusta ir a votar en las elecciones obligatorias, imaginate una elección no obligatoria y una interna... Posiblemente vote menos gente que la que votó en el 88, así sea abierta. Con lo cual ahí la estructura pesa, y mucho: lo que tengas en el Conurbano bonaerense y lo que tengas en algunas provincias. Yo ahí le pondría una ficha interesante a Gerardo Zamora por el caudal electoral que él te puede proveer en la provincia de Santiago del Estero. Él acaba de tener elecciones municipales y las ganó todas, incluso en municipios difíciles.

O sea, concretamente: vos ves a Zamora vice de Cristina y luego presidente.

Con el acompañamiento de todo el peronismo, competitivo. Es más, vos lo medís a Zamora... porque lo estamos midiendo. Estamos midiendo muchos nombres: Zamora, Uñac, todos los nombres que estamos midiendo. Zamora solo está en el margen de error en la intención de voto por su desconocimiento. Zamora con el acompañamiento de Cristina ya te llega a los 8 puntos, es un número interesante.

Lo que podrías decir es que, de la misma forma que Alberto Fernández para la gran mayoría de la sociedad no era conocido un mes antes de que Cristina lo eligiera, si Cristina elige a cualquier gobernador o exgobernador como acompañante de fórmula, automáticamente se convierte en conocido de un día para el otro.

Totalmente. Totalmente, porque el acompañamiento de Cristina te genera un crecimiento exponencial al estar en agenda. Pero no solamente eso...

Ahora, nuevamente sería un problema para Milei sacar las PASO, porque entonces le crearía la posibilidad... Doble problema. Sería un problema porque produciría la reacción recién en la primera vuelta y habría un riesgo de que pueda perder en primera vuelta, mientras que si pierde en las PASO se recupera en la primera vuelta, viendo esto de que siempre los votantes se comportan reactivamente a la elección inmediata anterior próxima. Bueno, y también si eliminara las PASO correría el riesgo de permitirle a Cristina hacer este juego que vos decís.

Puede ser una posibilidad. Obviamente que del otro lado, los defensores de la quita de las PASO tienen un discurso bastante lógico y certero —y lógico con este Gobierno—, que es el gasto que representan las elecciones PASO, que no terminan ordenando nada. La única vez que ordenaron algo fue en la interna que le terminó ganando Scioli en el 2015; después nunca ordenaron nada las PASO en términos de lo que se llevó al poder. Y por otro lado dicen: “están peleados, hagamos usufructo de esto, no van a llegar arreglados, van a presentar diferentes fuerzas y nosotros, ojo, que si llegamos a los 40, ganamos en primera vuelta”. Bueno, son hipótesis, son hipótesis.

Entonces, Cristian, nos dejás llamativamente dos ideas: primero, no está jugado, creés que Lula puede todavía ser el próximo presidente; y dos, creés que Cristina podría tener todavía la posibilidad con su dedo de nombrar al próximo presidente. ¿Y creés que en algún sentido Cristina puede estar haciéndole ver que lo del pase de votos de Bolsonaro a su hijo pueda tener algún punto de traslación en la Argentina?

¿Por el caso de Máximo? No lo veo. No lo veo porque, honestamente, no seguí de cerca la imagen que tenía Flavio Bolsonaro previo al proceso electoral, pero sí estoy siguiendo de cerca la imagen que tiene Máximo Kirchner, que junto a Karina Milei —de los actores que hoy son vigentes, porque también lo podés meter a Alberto Fernández, pero si querés a Alberto Fernández lo corremos— son los dos dirigentes con peor imagen del país: Máximo Kirchner y Karina Milei. Y, oh casualidad, dos figuras apalancadas por una relación familiar que en su segmento han generado mucho más ruido que certeza: Máximo dentro del peronismo apalancado por el acompañamiento de Cristina, y Karina dentro del voto oficialista.

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¿Y qué elemento en común encontrás en estos dos?

La green card que te hace sentir que la sangre te permite tener un proteccionismo taxativo. Que no digo que esté mal, no, para nada: me parece que es legítimo que Cristina proteja a su hijo y quiera lo mejor para su hijo y lo apoye en todos los aspectos, y que Javier Milei apoye a Karina, a quien considera su jefE. Entonces me parece que es lógico, lo que pasa es que genera sus consecuencias.

O sea, el rechazo que genera alguien con poder no creado por él mismo.

Que nadie lo votó.

Cristian, cumpliste con las expectativas que anunciamos al comienzo. Muchísimas gracias y nos vemos pronto.

Por favor, muchas gracias a vos.

LMM