El riesgo país volvió a volar hasta la zona de los 640 puntos básicos en un contexto internacional desfavorable, pero con una dinámica que se monta sobre una base de desconfianza creciente en la viabilidad del programa económico del Gobierno y sus consecuencias directas sobre la eventual reelección de Javier Milei. La difusión de encuestas recientes, que arrojan escenarios electorales adversos para el oficialismo de cara a 2027, llegó veloz a manos de embajadores. En los últimos meses, los diplomáticos multiplicaron sus pedidos para participar de eventos corporativos con un objetivo claro: testear el clima de negocios de primera mano y reportar el pulso real de la economía argentina.
En el establishment corporativo perciben un escenario electoral más anticipado que nunca, justo a las puertas de una recesión técnica. Un combo que expone la fragilidad de algunas variable bajo la premisa del orden macro que ya prendió las alarmas en Wall Street y en los monitores de JP Morgan, la entidad financiera que elabora el índice de confianza soberana.
El escenario específico que encendió las luces de alerta de los representantes diplomáticos proyecta la posibilidad de que Axel Kicillof, erigido hoy como el principal candidato del peronismo, se imponga en una hipotética segunda vuelta con porcentajes por encima del 40%, indicaron fuentes empresariales que se codearon con una serie de embajadores en almuerzos y cenas de los últimos días.
El círculo rojo asimila un eventual gobierno del actual mandatario bonaerense como el espejo retrovisor del kirchnerismo más ortodoxo. Para graficar, un importante dirigente corporativo resumió: “Kicillof es un regreso directo al pasado”. Su reciente gira por Nueva York ratificó la posibilidad concreta de su candidatura, incluso cuando en las altas esferas empresariales reconocen que la oposición aún debe saldar su interna. Para ese ordenamiento, el mercado aguarda para ver si el oficialismo avanza o no con la eliminación de las PASO.
Las variables de la economía real y el frente externo
Sin embargo, es el deterioro palpable de las variables de la economía real - actividad económica, salarios, inversión y consumo -lo que pone bajo la lupa la continuidad del proyecto de poder libertario. Un informe elaborado por Fundación Capital advierte que, más allá de todas las variables técnicas que explican la suba del riesgo país, la incertidumbre electoral ya está jugando en los precios.
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Esta dinámica se observa en la diferencia de rendimientos entre el bono AO27 y el AO28. El salto de la tasa exigida para la deuda que vence después del próximo recambio presidencial es “producto directo de la caída de la imagen de Milei” y no de un fortalecimiento de la oposición, que a los ojos del mercado continúa muy fragmentada.
Según los datos de la consultora, el riesgo país medido por la curva de estos bonos y los rendimientos de los títulos del Tesoro americano, proyecta un salto drástico durante los doce meses posteriores a las elecciones de octubre de 2027. En ese lapso, entre agosto y septiembre de 2026, el índice proyectado sube de 1.015 puntos básicos a 1.264 puntos básicos. Teniendo en consideración un escenario binario de reelección o derrota oficialista, ese spread post electoral de 249 puntos básicos sugiere que las mesas de dinero comenzaron a pricear una menor probabilidad de un segundo mandato para La Libertad Avanza.
El "efecto Nueva York" y las dudas del mercado
El documento técnico también subraya el "efecto Nueva York". La semana pasada el mercado destacó la fuerte suba del riesgo soberano en coincidencia post visitas a Estados Unidos de las una de las principales figuras presidenciables de 2027. El riesgo país trepó de 485 puntos básicos el 11 de septiembre a 611 puntos básicos, un salto del 26% que lo ubicó en su mayor nivel de los últimos cinco meses.
Este movimiento a la baja de los títulos locales fue mucho más pronunciado que la corrección acotada que sufrieron los pares de la región. El incremento vuelve a encarecer el costo de financiamiento soberano, en un marco global complejo donde el rendimiento de los Treasuries a 10 años ya supera la barrera del 5%.
Desde la meca financiera internacional coinciden con este diagnóstico técnico. Un operador argentino radicado en la Gran Manzana, analizó la dinámica de la deuda argentina a la luz del tablero político. "Dado el declive en la popularidad de Milei, no me extrañan visiones menos pesimistas de cambio de mandato. No cambia la realidad, solo la perspectiva", explicó.
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Y agreg´ó: "El riesgo país está donde está por el Gobierno. Si el mercado estuviera más tranquilo, bajaría. Pero el plan económico, si bien gusta en general, genera dudas. Sin crecimiento es menos sostenible en el tiempo". La lectura en el norte se vuelve cada vez más pragmática. Fuentes financieras de peso sentenciaron en privado que la plaza neoyorquina ya empieza a incorporar una derrota de Milei en sus proyecciones de mediano plazo.
El control de daños de Milei y Caputo
Frente a este clima de desconfianza que amenaza con licuar el ancla de expectativas, el equipo económico ensaya maniobras de contención. En sus recientes apariciones entre Tailandia y Estados Unidos, tanto Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, buscaron hacer control de daños y despejar las dudas que paralizan la liquidación de inversiones reales.
"Tenemos confianza de que vamos a ratificar este rumbo el año que viene en las urnas y Argentina volverá a transitar el camino de la grandeza", afirmó el jefe de Estado durante su presentación en la Cámara de Comercio estadounidense. Pese a que durante su propio discurso los bonos caían en las pantallas y el índice registraba una fuerte escalada, Milei aseguró que el riesgo país continúa su trayectoria a la baja y pronosticó que se ubicará por debajo de los 100 puntos en 2027. El Presidente minimizó la tensión financiera y atribuyó la brecha con el indicador actual a la transición inevitable entre el modelo económico anterior y lo que definió como una "nueva Argentina".
Por su parte, Caputo apeló a los números de la macroeconomía dura para sostener la narrativa. El titular del Palacio de Hacienda remarcó que la administración ya acreditó resultados frente a las promesas iniciales de ajuste fiscal. "La gente valora mucho eso, y nunca va a votar para volver al pasado, a una inflación casi hiperinflacionaria, a muchos tipos de cambio diferentes", indicó el funcionario.
El ministro de Economía se refirió a la ubicación geopolítica del país y descartó de plano la existencia de un frente de tormenta interno. "Cuando me preguntan, al momento de invertir en nuestro país, cuál es el mayor riesgo, me gusta decir que el mayor riesgo es no invertir en Argentina, porque no tengo ninguna duda en mi mente de que vamos a seguir este camino y que Argentina será uno de los mejores desempeños de los próximos cuarenta años", concluyó.