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MODO FONTEVECCHIA
HISTORIA, VIOLENCIA POLÍTICA Y NEGOCIOS

De qué se trata “Gordon, en aniquilador”, la novela de no ficción sobre un asesino de la triple A

Marcelo Larraquy reconstruye en Gordon, el aniquilador la historia de un delincuente común que se convirtió en operador de la Triple A y terminó con un centro clandestino de detención a su cargo durante la dictadura. El periodista analiza cómo la violencia política, los servicios de inteligencia y los negocios se entrelazaron en los años 70 y qué ecos de aquella lógica pueden encontrarse en la Argentina actual.

Marcelo Larraquy
Marcelo Larraquy | Migration Perfil

La historia de Aníbal Gordon, uno de los personajes más oscuros de la violencia política argentina de los años 70, vuelve al centro de la escena a partir de Gordon, el aniquilador, el nuevo libro de Marcelo Larraquy. El periodista y escritor reconstruye el recorrido de un delincuente común que encontró en la violencia política una vía para hacer negocios, primero vinculado a distintos sectores del peronismo y luego convertido en una pieza de la maquinaria represiva de la dictadura. El autor fue entrevistado por Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190).

A lo largo de la conversación, Larraquy explica cómo Gordon pasó de ser un asaltante de bancos a convertirse en un operador clandestino con vínculos con la SIDE, la Triple A y las Fuerzas Armadas. La historia también permite abordar la relación entre los servicios de inteligencia, los secuestros, la extorsión y los negocios, así como las continuidades que el autor encuentra entre aquella época y algunas prácticas de la Argentina actual. La novela de no ficción, además, ya fue llevada a una serie de Netflix, protagonizada por Rodrigo de la Serna y dirigida por Pablo Trapero.

Marcelo Larraquy es un destacado historiador y periodista argentino, licenciado por la Universidad de Buenos Aires, que ha dedicado gran parte de su carrera a investigar los episodios más oscuros y complejos de la violencia política del siglo XX en su país. Con una sólida trayectoria en medios de comunicación de primer nivel logró consolidarse como uno de los autores de divulgación histórica y de investigación más leídos de Argentina a través de éxitos editoriales como Galimberti, López Rega y La guerra invisible.

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Felicitaciones por tu labor periodística y literaria. Tu último libro, “Gordon, el aniquilador”, fundamentalmente nos permite ver cómo hay continuidades históricas a lo largo del tiempo que van cambiando de acuerdo a las modalidades. Pero finalmente los servicios de inteligencia terminan siendo una maquinaria para enriquecer a determinados funcionarios. No, eso lo veíamos en la época de la dictadura con los secuestros y lo vemos hoy con otras formas, no sé, de Flybondi hasta empresas del Estado. Pero bueno, me gustaría que compartiera con la audiencia, fundamentalmente la más joven, quién era Aníbal Gordon y cómo este hilo nos puede llevar hasta hoy o ayudar a ver el pasado para entender el presente.

Bueno, es interesante el planteo que hacés. Porque Gordon es un delincuente y, tanto como paraestatal o como represor ilegal, sigue haciendo negocios. Es decir, que no es que se dedicó a combatir la subversión, como llamaba gratuitamente, no. Hace negocios también, como hicieron también los militares cuando robaban las casas de los secuestrados o secuestraban empresarios supuestamente ligados a la subversión. Este era el argumento. Entonces, la singularidad del personaje que me permitió también entender cómo la violencia política abría el mapa económico para delincuentes, ¿no? Y, en el caso de Gordon, un delincuente común: asaltante de bancos, de agencia de autos, que encuentra en este nuevo territorio político una forma de hacer negocios con la política violenta.

Contarle un poco a los más jóvenes y a la audiencia más desmemoriada de qué hacía Gordon concretamente, cuáles fueron los hechos importantes. Cómo llega a ser lo que pudo hacer.

Bueno, hay... Lo singular también es que era un hombre de 40 años, de familia de San Isidro, buen vecino, aviador, que no tenía marcas judiciales, excepto algún robo de auto cuando tenía 19 años. Es decir, algo, un delito menor, un hurto. Y de golpe aparece como uno de los asaltantes, jefe de la banda del robo en Bariloche, al robo más importante de la historia de la Patagonia, en un banco, en el Banco Río Negro. Bueno, lo detienen con una granada, el auto de él con una granada. Él no está en ese auto y va a la cárcel como preso político. Y esto acá se abre una gema en Gordon, ¿no? Porque el tribunal antisubversivo dice: “Bueno, tiene una granada. Preso político”. No. Después se había caído asaltando una joyería, pero la guerrilla también asaltaba joyerías. Así que la novela camina en esa gran confusión del asaltante común y de los golpes de la guerrilla, de la dictadura de Lanusse y de los presos políticos. Entonces, la novela avanza y muestra cómo Gordon, en ese recorrido, va sacando provecho constantemente, porque sale como preso político en mayo de 1973, junto a todo el resto. Y de ahí ve que, en vez de que lo persiga la policía, la policía, si hace un buen trabajo, puede estar a sus órdenes, porque él sabe cómo secuestrar, cómo entrar a una casa, cómo matar, porque ya había matado. Entonces lo comienzan a adoptar como jefe operativo distintos grupos, incluso la SIDE, incluso la derecha del peronismo y después la dictadura. Ese es el recorrido del personaje, que es singular porque antes la violencia la podíamos enmarcar: bueno, era un militante armado, era un dirigente político, era un dirigente gremial. Este era un delincuente común.

Gordon

Este era un delincuente común que tiene un saber, una expertise, y se lo va vendiendo a cada uno. Y cuando se queda sin trabajo, ¿qué hace?

Bueno, si vuelve a la delincuencia común, que es hacer lo mismo. Él hace lo mismo que hacían los militares. Por eso después se enfrenta con los militares, con Suárez Mason, porque empieza a secuestrar gente en Capital Federal y hay un tema importante acá de distinción, que es el tema de lo logístico. Cuando uno secuestra a alguien tiene que saber dónde guardarlo. Y eso ya está en las escuchas. La gente, la policía, entonces eso es muy complicado. Es muy costoso un secuestro; o sea, desde el punto de vista delictivo, es uno de los delitos que requieren mayor infraestructura. Y además el pago de rescate, porque vos no sabés si ya la familia ya está avisada. Y, bueno, entonces lo que busca Gordon es crear su propia locación, que es un campo de concentración propio, que se lo vende a la SIDE. Esta es la novedad, que es en la calle Bacacay. Usurpa una casa abandonada y la transforma en un centro clandestino durante dos meses, incluso antes del golpe de Estado, donde empieza a llegar gente. Y la SIDE la constituye como una base del Plan Cóndor, una base del Plan Cóndor entre los vecinos de Floresta. Esto lo acaba de descubrir la Justicia. La novela lo cuenta, pero es una novedad judicial, porque estos son los primeros testimonios que los tiene Rafecas del 2021, 2022, donde se le fueron los detenidos y: “No, pero yo estuve acá porque acá había un sótano. Esto, lo otro”. O una casa donde vive gente.

¿Cómo se conecta eso allí, en Floresta, con Olimpo, en Floresta también?

Bueno, y la banda de los comisarios. La banda de los comisarios, justamente, es la policía y lo otro es la SIDE. Y acá hay una gran competencia entre la SIDE y la policía. Y la pelea con el comandante en jefe del Primer Cuerpo de Ejército viene por eso, porque es que Suárez Mason, que están como... La SIDE trabaja sobre la jurisdicción de Suárez Mason. Y después Gordon alquila un taller mecánico, que es Automotores Orletti, y ahí empiezan a buscar dinero de los militantes políticos uruguayos que vienen al país con dinero de secuestros de ellos. Y entonces ahí vienen los militantes, los militares uruguayos, la SIDE y Gordon, los tres en la misma proporción de poder, para repartirse el dinero de los uruguayos que vienen a buscar. Y en el medio secuestran a Mariano Grondona, a Luis Brandoni y a gente que van encontrando por ahí, porque Gordon siente que tiene que dar una explicación política de lo que está haciendo. Entonces lo secuestra a Mariano Grondona para explicarle quién es y qué está buscando, cuál es su perfil nacionalista, distinto al de Martínez de Hoz, por ejemplo, que son todos inventos que se hace él, porque obviamente tiene el discurso de la subversión, pero lo adopta, ese discurso. Pero esto que mencionás es muy importante porque a veces se chocan en los operativos la policía con la SIDE en busca de dinero; es decir, van los dos a la vez. Y después, cuando tienen que cerrar Orletti porque se escapan dos detenidos ilegales, Gordon arma otra base en Pompeya, en la calle Pomar, que era una vieja curtiembre. Y empieza a mezclar secuestros políticos con secuestros de negocios, como es en el caso Zabalía. Y ahí Suárez Mason le dice que “acá tenés que frenar” y se va a Uruguay por un tiempo y después vuelve.

Y el secuestro de Macri y la banda de los comisarios, ¿hay algún punto de conexión con Gordon o continúa la banda de los comisarios, que no tiene nada que ver con Gordon?

No, obviamente hay algún conocimiento. Pero manejan blancos distintos.

Entonces, Marcelo, ayudanos a que, y fundamentalmente las nuevas generaciones, comprendan cómo el mundo de los servicios de inteligencia, por su propia oscuridad, genera simultáneamente lo mismo que van a combatir exactamente. Además, estos fondos reservados no tienen que exactamente y, por lo tanto, es un lugar para hacerse millonario.

Bueno, es que ellos, si va... Si va a un delincuente, obviamente habrá mucha otra gente honesta, desde ya. No, es que ellos hacían todo lo que hacen los servicios de inteligencia: detectar guerrilleros, esto y lo otro, pero después lo tomaban como una fuente de negocios.

Sí, pero hoy mismo, digo, o sea, el planteo es: son distintas formas, claro, pero hoy mismo lo que uno se encuentra es que hay continuas denuncias de personas importantes de inteligencia que se terminan quedando con empresas muy grandes, con negocios muy grandes, aprovechando esa información, la posibilidad de extorsión.

Bueno, esto sucedía exactamente igual en los 70, justamente por la misma oscuridad. Pero además la idea de autofinanciarse, de generar negocios con los secuestros, no, esto era en los 70. Ahora, obviamente, es mucho más difícil. Cambió la época, estamos en democracia, pero bueno, la idea del negocio, como para la gente de inteligencia y para los jefes de... es como el leitmotiv del trabajo, ¿no? Es como este. De hecho, Gordon convoca después, cuando está fuera de la SIDE, porque convoca a agentes de inteligencia y arma una agencia de seguridad y empieza a proteger. Es decir, le paga el empresario y después secuestra al empresario que le paga para protegerlo, porque ya tiene toda la información. Esa agencia se llamó Magister y la manejaba Gordon con un exjefe de la SIDE, que era el general Otto Paladino. Es decir, cuando deja de ser Otto Paladino este jefe de la SIDE, Gordon le propone el negocio de la seguridad, que también es el día de hoy: todo jefe de la SIDE o gente que trabajó en la SIDE ve la seguridad como un negocio también, porque ya tiene todos los datos del blanco para secuestrar. Sabe dónde va la familia, a qué colegio va el hijo. De ahí a la extorsión hay un paso.

Y Marcelo, ¿qué reminiscencias encontrás de aquella época de la Argentina y esta de hoy? ¿Qué? ¿Quién va a leer tu libro? ¿Qué le queda al terminar?

Bueno, hay dos elementos de la década del 70, que es interno del peronismo, que era la idea de depurar el peronismo, depurar a los infiltrados, al bolche, que eso era este... que ya estaba. Ya lo ve Soriano en No habrá más penas ni olvido. No lo ve en un pueblo. Eso, la idea de: “Hay zurdos en tal lugar”. Es decir, cualquiera que piensa distinto a lo que pienso yo es zurdo y hay que eliminarlo. Eso, dentro del peronismo. Y después lo va a hacer la dictadura con la aniquilación directamente. Que por eso es Gordon, el aniquilador: aniquilar al subversivo. ¿Quién es el subversivo? Todo aquel que piense distinto, que no se atenga al disciplinamiento ideológico de la dictadura. Bueno, necesitamos gente que lo aniquile y Gordon es el exponente de los dos procesos: de la depuración interna del peronismo y de la aniquilación de la subversión. Y él, quien es un delincuente común, no un hombre tras la ley, que es prófugo.

O sea, la Triple A es la base fundacional de lo que luego, en la dictadura, fue la represión.

Sí, a una escala mucho menor y también logística. La Triple A tiene que tirar el cuerpo en el bosque como amedrentamiento, porque no podían tener en democracia un galpón de tortura.

Aviones para llevar a personas al medio del mar o del Río de la Plata profunda y tirarlas, claro.

En cambio, la dictadura lo que hace es el campo de concentración, el centro clandestino y la desaparición del cuerpo en la calle; es decir, la desaparición y no el crimen. El crimen es puesto, ¿no? Y esto también lo ve Gordon. Por eso él brega, entiende que para tener poder en dictadura tiene que tener un campo de concentración y es el único civil en la dictadura militar que tiene un cargo, un campo de concentración a cargo. Esto también es lo increíble, ¿no?, porque de los 814 centros clandestinos de detención podían ser de la Armada, del Ejército, la policía o fuerzas de seguridad, no de un delincuente.

Y esto es lo que le concede al Ejército también como muestra cómo las Fuerzas Armadas necesitaban gente para la tarea sucia, un poco como los barrabravas en algunos sectores de la política local, de las intendencias.

Bueno, eso es mucho menor comparado con lo otro, es casi un jardín de infantes. Sí, pero es la mano de obra pesada, como se decía antes, que va escalando en jerarquía. Y estamos, en el caso de Gordon, frente al Magna Cum Laude de esa mano de obra que se contrata. Va creando el monstruo y después no saben cómo parar el monstruo. Y después Gordon va vestido de militar en los operativos. La SIDE le da una identidad como militar: es el coronel Silva. Y va vestido como un militar. Ya tiene la máscara del terror puesta y cualquiera que lo pare es el coronel Silva, asignado en la Secretaría de Inteligencia del Estado. Imaginate un policía que lo detenga en un procedimiento. ¿Quién? ¿Quién lo va a detener?

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Y esto entonces... Por eso él se envalentona con los militares, porque dice: “Yo estoy haciendo lo mismo que hacen ustedes”. Y los militares dicen: “No, pero nosotros hicimos la carrera. Estudiamos para esto”. Bueno, yo hice la universidad de la calle. Es bizarro, es trágico, pero bueno, esto es lo que cuenta el libro, ¿no?, que es una manera de entrar a los 70 en mi caso, que este es mi decimocuarto libro. Una manera distinta de contar los años 70, qué cosas que también sucedían. Pero la novela tiene situaciones comunes. No habla de grandes acontecimientos. Habla de personas comunes que de golpe están en situaciones violentas, excepcionales, y muestra cómo actúan. Y finalmente muestra que lo impensado siempre se repite.

Hoy, cuando nos encontramos finalmente con cómo esta persona puede ser presidente, cómo esta persona puede ser diputado, bueno, Gordon era el coronel.

Sí, el coronel Silva. A mí me gustó trabajar, mirar la historia desde la excepcionalidad y desde el azar. Primero con Galimberti, que un muchacho de San Antonio de Padua, a los 22 años, es delegado de Perón y tiene un liderazgo muy alto en la Juventud Peronista. Después con López Rega, que se presenta como astrólogo en Puerta de Hierro. Y con Gordon. Y, bueno, de alguna manera es la zona paranoica de la política.

O sea, la suerte existe.

Sí, hay un contexto que va ayudando. No, este no es solamente azar. Si no hay... Si no es: “Bueno, este tipo nos puede servir”. Después el tipo se te puede volver en contra y puede ser un desastre.

Pero hay un componente de caos, sí.

El caos y la confusión en todo esto, que uno puede...

Encontrar esos puntos de contacto que vos decías: López Rega, Gordon, Galimberti. Y también uno puede decir: “¿Es presidente Milei o es diputada Lemoine?”.

Nosotros, que nos criamos con la cultura democrática de los 80, vemos los diputados de ahora, el debate político, y solo podés hacer silencio prácticamente, porque prácticamente es otro esquema discursivo que...

Más allá de la calidad en conjunto, de lo sistemático, poder transmitirle a la audiencia y al lector de que la vida está llena de personajes que haber estado en un lugar correcto, en el momento correcto, en el tiempo correcto, produce un salto de fortuna que no tiene una explicación racional más que simplemente es la causalidad absoluta y la persona estaba ahí. Es Galimberti a los 22 años, secretario de Perón; el Brujo, que se convierte en el ministro más importante de su gobierno; el panelista que se convierte en presidente. Esto es el mismo esquema. El más respetable de todos es Galimberti, comparado con todos, porque era un líder popular. Después se puede decir cualquier cosa, pero digo, ¿Con quien lo compararias hoy?

¿A GimbertI?

Sí, a los 22 años, jovencito.

¿Y a quién lo puedo comparar? A un chico de Milei que está con los bots y con los trolls. Nada, nada que ver lo discursivo, lo político, la idea de país. Había una generación que tenía equivocada sus ideas o no, no importa, pero tenía una dimensión política que ahora no hay. Una dimensión política. Hay una... La dimensión política es la confusión. Ganar en la confusión y después, bueno, lo que vemos con Adorni: usar el Estado para hacer negocios también y para vivir mejor.

Finalmente, se está haciendo una serie en Netflix a partir del libro.

Sí, sí, ya la serie se filmó.

La va a interpretar Rodrigo de la Serna, que hace de Gordon, que tiene una actuación excepcional. La dirige Pablo Trapero. Sí, la verdad que es un esfuerzo de talento de todos los actores que muestra toda la época.

¿Va de qué año a qué año?

Y la serie va, comienzo el 81, ha entrado al 76. Ya muestra a Gordon como un asaltante de bancos, que es esto que conté. Digo, es la atmósfera y es un thriller de acción.

¿Y termina en qué año?

No, adentro de la dictadura militar. Termina adentro mismo de la dictadura.

Sí, sí, hace este recorrido. Es muy interesante. Marcelo, felicitarte entonces por la prolífica obra literaria y por esta última, y ahora ya directamente convertida en una serie de Netflix.

Muchísimas gracias.

LMM