Un ejercicio realizado sobre los ingresos de los hogares permite observar qué ocurre cuando, antes de evaluar su situación frente a las canastas de consumo, se descuenta el monto destinado al alquiler. El resultado muestra que 233.284 personas cambian de estrato socioeconómico.
El mecanismo es sencillo: si un hogar tiene un ingreso de $1.800.000 y destina $700.000 al alquiler, su ingreso efectivamente disponible se reduce a $1.100.000. Con ese nuevo monto se vuelve a evaluar su situación frente a las canastas que determinan las distintas categorías socioeconómicas.
El resultado es un desplazamiento hacia categorías de menores ingresos. Algunos hogares que inicialmente eran considerados no vulnerables pasan a ser vulnerables; otros que estaban en situación de vulnerabilidad pasan a la pobreza, mientras que algunos hogares pobres pasan a la indigencia.
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Los datos muestran con claridad ese movimiento. La indigencia pasa del 1,9% al 6,9%, mientras que la pobreza aumenta del 7% al 9,7%. Al mismo tiempo, la población clasificada como vulnerable baja del 32,3% al 30,1%, y la considerada no vulnerable pasa del 58,8% al 53,2%.
Esto no significa que el 58,8% de los hogares no vulnerables se convierta directamente en el 53,2% de los hogares vulnerables. Las categorías no funcionan como compartimentos en los que todos bajan un escalón. El cambio refleja el resultado final de volver a clasificar a los hogares después de descontar el costo de la vivienda.
La conclusión es que el alquiler puede alterar la fotografía socioeconómica de una ciudad. Un hogar que, antes de pagar la vivienda, aparece por encima de determinados umbrales de ingreso puede quedar en una situación mucho más frágil una vez afrontado ese gasto.
En una ciudad donde una proporción significativa de los hogares alquila, incorporar el costo de la vivienda permite observar una dimensión que las mediciones basadas exclusivamente en el ingreso no siempre reflejan: cuánto dinero queda realmente disponible para sostener el resto de los gastos del hogar después de pagar el techo.