sábado 04 de febrero de 2023

Entre prejuicios y sorpresas, crece el turismo médico en Argentina

Ciudadanos de Latinoamérica, pero también del hemisferio norte, visitan el país para hacerse distintas operaciones y tratamientos. Un nuevo desafío para el sistema público.

Uruguayos, bolivianos y paraguayos lideran el ranking de turismo médico hacia la Argentina, que también integran estadounidenses y canadienses, según el último índice especializado en esta actividad, definida como el flujo de personas que viajan a otros países para conseguir atención médica o someterse a distintos procedimientos por ser más baratos o accesibles que en su lugar de origen. Se trata de operaciones de cataratas, blanqueamientos dentales, implantes de mama e incluso reemplazos de cadera.

Argentina es el país sudamericano más visitado, en un listado que lideran Canadá, Singapur y Japón. Hasta 2019 atraía unas 15 mil personas por año, pero en los últimos meses del 2022 la demanda ya superaba a los momentos previos a la pandemia.

La combinación de una capacidad médica probada con una economía devaluada vuelve a estas tierras especialmente tentadoras. “Casi cualquier prestación médica se puede conseguir a un costo de hasta un 30% menor que en otros países de la región y al 50% de lo que cuesta en EE.UU.”, explicó a Perfil Pablo Paltrinieri, vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo Médico (CATM).

Partos, cirugías estéticas y operaciones complejas: el turismo médico en Argentina crece al 25% anual

Entre el 55 y el 60% de los pacientes buscan medicina curativa (operaciones y tratamientos específicos), un 30% cirugías estéticas y el resto se vincula al turismo de bienestar, con actividades como el control de peso. Una operación ocular oscila entre USD 500 y 5 mil, un parto ronda los 3 mil y un trasplante de médula los 70 mil. En nuestro país, el turista médico gasta hasta nueve veces más que uno convencional. Como la mayoría lo hace acompañado, el impacto económico se multiplica, precisa el sitio SciDev.Net.

Los defensores de la actividad plantean que, al aumentar las ganancias del sector, este flujo genera recursos para mejorar la infraestructura de salud en los países receptores. Graciela Esponda, gerente de la CATM, reconoce que “a veces se cree que el turista de afuera usa bienes o servicios que no tienen los argentinos”, pero asegura que “en realidad, al tener un mejor ingreso por el turismo extranjero, las organizaciones de salud pueden reequiparse o pagar mejor al personal, lo que redunda en beneficio de todos”.

Sin embargo, hay desventajas. En algunos casos, la estandarización en los costos de atención puede dificultar el pago de los servicios a quienes cobran en moneda local. En otros, la creciente oferta de atención en centros privados, con las ganancias crecientes que disfrutan, profundiza la brecha salarial con los profesionales del sector público.

Prepagas: los pasos para completar la declaración jurada que certifica ingresos

En esta línea, la investigadora de la Universidad de Brasilia Dennise Rodríguez asegura que la teoría del “derrame” del dinero del turismo hacia la base del sistema sanitario es falsa. El problema es de fondo: en una transición que lleva décadas, la salud se percibe cada vez más como un bien y menos como un derecho, lo que allana el camino a considerarla una mercancía.

Los países de la región deberán estar atentos, para que no se sigan profundizando las desigualdades y tensiones que enfrentan sistemas de salud puestos a prueba dramáticamente tras el estallido de la pandemia.

BL JL