En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el director ejecutivo de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires, Cristian Girard, advirtió que la economía argentina atraviesa un escenario de creciente fragilidad fiscal a partir de la caída de la actividad y de los ingresos tributarios. “No se detiene la caída de la actividad, es el séptimo mes consecutivo”, señaló, y alertó que el país “está entrando en una zona de turbulencia fiscal”. En ese marco, sostuvo que el Gobierno “vende activos del Estado para mejorar los resultados del mes”, pero advirtió que “estamos en una crisis fiscal que puede conducir a una crisis de insolvencia”.
Cristian Girard es economista, docente, investigador y funcionario público. Actualmente se desempeña como director ejecutivo de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires desde diciembre de 2019, bajo la gestión del gobernador Axel Kicillof. Licenciado en Economía por la UBA y magíster en Economía Política por Flacso, formó parte del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino. Su trayectoria incluye la presidencia de la Comisión Nacional de Valores y la Dirección Nacional de Empresas Estatales.
La recaudación tributaria cayó por séptimo mes consecutivo. Me gustaría una evaluación de esto: ¿qué significa? Y, ¿cuál es su proyección de cómo puede continuar en el futuro?
Significa que no se detiene la caída de la actividad. Como bien decías recién, es el séptimo mes consecutivo de caída, y eso indica claramente que, al revés de lo que plantea el Gobierno, que la economía está creciendo o va a crecer, la economía se está contrayendo, fundamentalmente en todas las actividades que están vinculadas al mercado interno.
¿Por qué se ve eso en la recaudación? Porque buena parte de los recursos que recauda ARCA dependen del IVA, del impuesto a las ganancias y del impuesto a los cheques, que son tres impuestos que están fuertemente vinculados con el nivel de actividad en el mercado interno, y no tanto impuestos que tienen que ver con sectores exportadores o con el comercio exterior, donde igual también se está viendo una contracción.
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En el caso del IVA, esto es completamente esperable en un modelo económico que tiene como bandera y como piedra angular el recorte del gasto público para equilibrar el resultado fiscal. Cuando hacés un recorte del gasto público, no hacés obra pública, despedís trabajadores, pagás salarios más bajos, hay menos demanda en el mercado interno, y eso implica menos ventas; por lo tanto, menos rentabilidad y menos movimiento económico. Y eso se traduce, al final, en una caída de la recaudación.
El problema, si se quiere, es que se genera un círculo vicioso, porque ahora el gobierno se va a ver obligado a hacer nuevos recortes del gasto para equilibrar las cuentas públicas, y eso va a seguir retroalimentando la crisis y la caída de la actividad, sobre todo en el mercado interno. Así que creo que estamos entrando en una zona de turbulencia fiscal para el gobierno de Milei, y eso es algo bastante complejo, porque recordemos que este gobierno hizo del superávit fiscal la bandera y el eje estructurante de toda su política.
Supuestamente iba a resolver la inflación, iba a resolver las tensiones cambiarias y el reingreso a los mercados, y estamos viendo que ni baja la inflación, ni afloja la tensión cambiaria, ni está en condiciones el gobierno de reingresar a los mercados de deuda.
¿Por qué en los últimos siete meses, por qué no los primeros? O sea, ¿a qué le asigna las causas de que se encuentre en esta especie de dilema en el que no puede resolver ni la inflación ni el estrés cambiario? No puede resolver la inflación, llegó a un estancamiento entre 2 y 3%. El estrés cambiario: el dólar tiende a estar muy estable, pero la cantidad de dólares que los argentinos compran, o de pesos que pasan a dólares, otra vez volvió a crecer. Y, al mismo tiempo, no logra que mejore la actividad económica, y por eso le cae la recaudación, que finalmente va a terminar siendo un problema fiscal a largo plazo y aumentar nuevamente la inflación, siguiendo la idea de que la inflación es una consecuencia siempre fiscal.
Fundamentalmente, el primer año la devaluación y el aumento del impuesto PAIS generaron recursos extraordinarios al gobierno nacional, que además eran recursos que no se coparticipaban, con lo cual fueron completamente absorbidos por la administración nacional. Eso hizo que el año 2024 no fuera tan crítico. Lo mismo el discontinuar la devolución de IVA en los consumos populares y la reintroducción de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias.
Eso generó ingresos fiscales para el gobierno nacional e hizo que no se notara tanto el efecto de la caída de la actividad sobre los recursos tributarios que recauda la Agencia de Recaudación Nacional, ARCA, antes AFIP.
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En el año 2025 ya hubo una eliminación del impuesto PAIS y se fueron tomando algunas medidas para volver a mejorar la recaudación a partir de aumentos de impuestos vinculados con los consumos populares. Pero el año 2026 arranca ya comparando contra una base que fue mala el año pasado y que ya había introducido estas novedades, con lo cual hoy sí estamos viendo plenamente en la recaudación los impactos de la caída de la actividad económica.
Lo que está haciendo el gobierno, para que eso no se note tanto en el resultado fiscal, es vender empresas públicas. Ese es el ingreso extraordinario que está teniendo el gobierno nacional, que le permite por ahora maquillar el resultado fiscal. Pero, como te decía antes, a mediano y largo plazo estamos entrando en una crisis fiscal que probablemente conduzca a una crisis de insolvencia, lo cual es tremendamente problemático para un gobierno que tiene como eje estructurante de su programa el reingreso a los mercados de deuda, que tiene como condición necesaria tener superávit fiscal.
Así que seguramente estos meses veamos privatización de empresas, vender las joyas de la abuela, como se dice, para que entienda la gente: empeñar activos, vender activos que tiene el Estado para mejorar los resultados del mes, pero que estructuralmente, en la medida en que la actividad económica siga cayendo, vamos entrando en una dinámica de riesgo por insolvencia y de crisis fiscal.
Así que me parece que hay que estar atentos. Sobre todo las provincias se ven perjudicadas en esto, porque cae la coparticipación, y también los municipios, que luego son coparticipados de esos ingresos, y se entra en una espiral descendente. Me parece que en los próximos meses vamos a ver cómo economistas de todo el espectro político, de todos los colores de la política, van a empezar a hablar de la crisis fiscal en materia de resultados fiscales.
Si no revierte la caída de la actividad económica, el resultado fiscal se va a deteriorar. Eso va a hacer que suba la tasa de interés que tiene que pagar el gobierno, porque es más riesgoso prestarle al Estado. Eso va a forzar nuevos ajustes del gasto primario y eso va a seguir exacerbando la caída de la actividad y, por lo tanto, la caída de la recaudación.
Es ese círculo vicioso del que hablábamos, que la única manera de romper es poner la economía a crecer. Y, para eso, debería el Estado llevar a cabo una política contracíclica, que es todo lo contrario a lo que está dispuesto a hacer este gobierno nacional. Así que veremos en los próximos meses cómo se desempeña esta cuestión, pero se lo está mirando con preocupación. En la provincia de Buenos Aires, por lo menos, se lo está mirando con preocupación.
¿Escuchó en algún momento alguna versión respecto a que, frente a eso, transitoriamente el gobierno estaría analizando la posibilidad de aumento de las retenciones en algún tipo de producto, de manera coyuntural, para paliar la situación fiscal?
La verdad es que no escuché a ningún funcionario del gobierno nacional hacer declaraciones en ese sentido. Obviamente son medidas que puede evaluar y tener en cartera. Aparentemente sería contradictorio con el discurso oficial del gobierno nacional, que dijo que el objetivo era bajar los impuestos vinculados con el comercio exterior.
Veremos en el pragmatismo al que se va a ver obligado el gobierno nacional, si no cambia el rumbo, dónde va a echar mano. La verdad es que los sectores, la clase media, los trabajadores, las pymes ya tienen un nivel de presión impositiva muy alto. Y hasta acá los beneficios de rebaja impositiva que hubo fueron todos para sectores de alta concentración económica y vinculados con el comercio exterior o la explotación de recursos naturales, o bien con bienes de lujo y consumo de sectores de alta capacidad económica. Lo mismo la reducción de bienes personales y de los impuestos vinculados con los patrimonios.
Así que los próximos meses van a ser una prueba de fuego para el gobierno nacional. Ahí vamos a ver cuán pragmáticos están dispuestos a ser y si están dispuestos a cambiar la lógica con la cual vienen administrando la política fiscal, que hasta acá viene siendo orientada netamente a generar resultados fiscales equilibrados a nivel primario o un superávit, pero que cada vez les está costando más llegar porque los recursos caen en línea con la caída de la actividad del mercado interno.