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MODO FONTEVECCHIA
MUNDIAL 2026

Gibraltar y Malvinas, cómo está festejando España su triunfo Mundial

El periodista Fernando González analizó el clima de festejo en Madrid, la "hostilidad argentino-española un poco extraña" que creció en las redes sociales previo a la final y el trasfondo de dos reclamos coloniales que unen a ambos países: "Somos más parecidos de lo que creemos".

Fernando González
Actualmente se desempeña como prosecretario general de Redacción del diario Clarín | CEDOC

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el director de El Observador de España, Fernando González, describió un panorama de festejo "bastante civilizado" luego de la consagración española, aunque reconoció que en los días previos se alimentó una narrativa que catalogaba al equipo argentino de "violento" y "mal perdedor". Según el periodista, esta distancia estuvo "incentivada por las redes, con mucho streamer y mucho influencer que apuesta al bait del odio", distorsionando una relación bilateral que, por lo general, siempre es muy buena.

Fernando González es un reconocido periodista y analista político argentino que se desempeña como director de El Observador de España. Cuenta con una destacada trayectoria en medios de comunicación tanto en América Latina como en Europa, enfocando su trabajo en políticas internacionales; es columnista político de Infobae y conduce el ciclo radial Domingo 1079. Fue director de El Cronista y prosecretario de la redacción del diario Clarín. Fue galardonado con el prestigioso premio Konex en 2017 en la categoría de periodismo gráfico por su destacada labor profesional. Es autor del ensayo político Crónicas de un país adolescente y de la novela El Barra Brava.

—Muy tardes para vos allí en España. La selección española ya aterrizó. Contanos cómo la están recibiendo y qué diferencias hay entre lo que se percibe allí y lo que se percibe en la Argentina cada vez que salimos campeones.

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—Acaba de aterrizar. En un rato va a estar el seleccionado español primero en la Moncloa con el presidente Pedro Sánchez; después va a estar en el Palacio de El Escorial con el rey Felipe y con toda la familia de él, la reina Letizia, la princesa Leonor, todo. Y después va a haber una gran caravana que va a terminar en la Fuente de Cibeles, allí en el centro de Madrid. El lugar donde siempre está celebrando el fútbol España. Lo hacen los equipos, el Real Madrid, el Atlético, y lo hace la Selección. Así que va a estar ahí para la gente, seguramente transmitido en vivo, una gran fiesta.

Muchísima gente se espera hoy a lo largo de toda la Castellana y en la parte más céntrica y más conocida de Madrid, que va allí de la Fuente de las Cibeles a la Puerta de Alcalá. Había mucho optimismo ya previo en España; se creía que España podía ser campeón. Te diría mucho exitismo. Quizás bajó un poco el tenor cuando Argentina venció a Inglaterra; apareció un poco de temor de los españoles. Hubo, sobre todo en los últimos días, una narrativa de cuidarse de la "violencia argentina", del estilo demasiado violento de la selección y demás.

Un poco de hostilidad argentino-española un poco extraña, incentivada básicamente por el fútbol y la mezcla del fútbol con las redes sociales, que es lo que le da un tono un poco más hostil y violento que lo acostumbrado. Porque en general la relación argentino-española, por la cantidad de españoles en Argentina y por la cantidad de argentinos en España, siempre es bastante buena.

Ahora celebrando, muy contentos los españoles. Un festejo civilizado. Mucho festejo anoche, mucha camiseta en los días previos; no con el nivel de locura y de exceso que tiene la Argentina en el festejo del fútbol, pero sí mucho más que antes. Sobre todo comparado con el anterior mundial, que fue el de 2010, que España ganó en Sudáfrica.

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—¿Hubo algún problema con los argentinos allí en Madrid en particular, dado que la mayoría de los jugadores son de Madrid más que de Barcelona y el cariño por Messi es más en Barcelona que en Madrid? ¿Hubo algún temor de los argentinos residentes allí respecto de alguna hostilidad que pudiera trasladarse hacia ellos?

—No había temor. Sí, lo que te señalaba: esto que tiene que ver con cierto grado de hostilidad que creció en los últimos días, incentivado más por lo que es el enfrentamiento futbolístico entre nacionalidades que da un mundial, incentivado por las redes, con mucho streamer, mucho influencer que apuesta al bait del odio, de la agresión. De eso que iba trasvasándose a la opinión pública.

Escuchabas en las encuestas previas que había respecto del partido Argentina y España a muchos chicos españoles, adolescentes, chicas, diciendo que en Argentina roban los mundiales... como esa narrativa de que en el otro mundial le habían regalado el mundial a Messi y que ahora podían regalárselo de nuevo. Había penetrado un poco en ciertos sectores.

Fui a ver el partido en el centro de Madrid, muy cerca de la Puerta del Sol. Tenía mi coche a siete cuadras y fui caminando después con mi esposa y mis hijos con la camiseta argentina. Había muchos chicos con la camiseta argentina y ya era la mayoría de los españoles celebrando, tocando bocina... Algún grito que te decían "¡Viva España!" cuando pasabas, un "¡olé!" con una bandera; no pasó de ahí. Y he estado mirando, tanto anoche como en la mañana de hoy, no ha habido incidentes de violencia importantes más que algún cruce, algún grito, alguna cargada. Ha estado bastante civilizado.

Aparte, en general, los argentinos que viven en España... Yo vivo hace casi cinco años. En general tienen muchos amigos, tienen familia, está muy imbricado el argentino y el español. No sólo en Madrid, sino en las otras ciudades donde hay muchos argentinos: Valencia, Málaga, Barcelona. Y no ha habido incidentes graves ni tampoco incidentes que se conozcan de violencia.

El mayor incidente hoy es el de los vascos proetarras atacando a españoles que festejaban en la ciudad de Bilbao, en la ciudad vasca. Pero con los argentinos, no ha habido grandes problemas, más allá de la cargada y del que trabaja en oficinas españolas, que sufrieron hoy a los españoles, diciéndoles una cantidad de cosas por el triunfo y demás que tienen que ver mucho con el folclore del fútbol.

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—Miraba los diarios españoles: "Desplante", "Mal perdedor", "Paredes agarra del cuello a García", "Pelé sí, Messi no". Los medios, ¿cómo lo reflejaron? ¿Deja algún sabor negativo en la relación entre España y Argentina?

—La relación negativa que te decía previa, de catalogar un poco al equipo argentino como violento, como mal perdedor. Está destacado en algunos medios el agarrón de Paredes contra un jugador español. Está destacado que los jugadores argentinos estaban saludando a la hinchada argentina, más en una despedida a Messi, mientras recibían la medalla de campeones los españoles, y lo tomaban como una fea actitud argentina. Algunos medios, no todos, lo tomaron. Lo veo más por ahí en los medios europeos, sobre todo los británicos, más que le han pegado duro a la Argentina hoy a la mañana y a partir de anoche, que a los españoles.

Sí hay reflejadas algunas cuestiones que no gustan, que tienen que ver con esto, pero no está centrado eso en la figura de Messi, no está centrado en la figura de Scaloni —que se saludó con su amigo, que es Luis de la Fuente, el director técnico de España—, sino más bien con estos actos puntuales, que tienen que ver con estas actitudes argentinas, que se van a ir desinflando en los próximos días. En España, lo que queda de la polémica del fútbol se va rápido, en general, mucho más rápido que en la Argentina, que a veces perdura días, semanas y meses.

—Estamos acostumbrados a ver seleccionados europeos con jugadores que tuvieron un origen en África. No así en España. Y sorprende, el tema del expresidente Mariano Rajoy, planteando que la selección de Francia es muy buena pero tiene mayoría no francesa. ¿Cómo se vive, en el caso de España, que jugadores de la selección que hoy sean de origen sus padres o sus abuelos africanos?

—La verdad es que se toma con bastante naturalidad. La máxima estrella de España, que es Lamine Yamal, la madre es de Guinea Ecuatorial y el padre es marroquí. En general la derecha, por ahí cercana al Partido Popular o la derecha moderada, el tema de la inmigración lo va asimilando bien. La derecha más extrema, esa tiene problemas y hay un sector de la sociedad española más racista, si se quiere, que le cuesta más aceptar esa realidad, que se da en la selección por ahí en menor cantidad que la que se da en Francia, Bélgica, Países Bajos o algunos otros países, incluso Inglaterra, que tienen mucho más mestizaje en sus elecciones. Pero lo van tomando.

Rajoy reconoció que se había equivocado, quiso hacer una broma, terminó siendo una broma de muy mal gusto, ningún dirigente del Partido Popular —a pesar de que Rajoy es un expresidente del Partido Popular— salió a respaldarlo. Con lo cual, para el Partido Popular fue quedar un poquito expuesto en ese tipo. Pero sí, lo va aceptando cada vez más España y sí, tenés algún grado de reacción en los sectores más politizados, en lo que tiene que ver más con la extrema derecha o con los regionalismos más fuertes.

El partido Junts de Cataluña o el Partido Nacionalista Vasco, que son muy regionales, muy antiespañoles en alguna medida, también tienen un fuerte componente racista. Eso también se nota en estas cuestiones. De hecho, el hecho más violento que hubo hoy, desde ayer en España, es un ataque de activistas proetarras contra españoles que festejaban con la bandera española en Bilbao, que es la ciudad más vasca del País Vasco.

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—La semana pasada se conoció un cambio de medidas de control limítrofe entre Gibraltar y España. Una de las cuestiones más marcantes de este mundial fue la reivindicación de las Malvinas después del partido con Inglaterra. ¿Cómo se vive esa parte del territorio español en manos inglesas? ¿Qué significó haber liberado los controles de frontera entre Gibraltar y España? ¿Hay algo comparable a lo que nosotros sentimos con Malvinas y, en algún momento, el deseo de España de recuperar Gibraltar?

—Es ambivalente la cuestión. La semana pasada Pedro Sánchez, como presidente de España, fue y, simbólicamente, terminaron con la verja entre el territorio de Gibraltar, controlado por Gran Bretaña, y el territorio español. Lo sacaron; ahora el español puede entrar directamente con su DNI a Gibraltar. Es como si nosotros pudiéramos entrar con nuestro DNI en Malvinas. El argentino tiene que ir con el pasaporte, y el pasaporte te lo sellan los británicos. Esto sucedía antes con los españoles y ahora ya no sucede más. Es un avance diplomático. Están todo el tiempo negociando los gobiernos y las diplomacias de Gran Bretaña y España.

Para la opinión pública no es un tema muy presente. No les molesta a los españoles, más allá de una cuestión folclórica que está. Porque yo recuerdo, hace dos años, selección campeona del mundo, gana la Eurocopa. Me fui a ver los festejos españoles ese día. ¿Cuál era el canto que tenían los españoles? "Gibraltar es español", porque le habían ganado la final a Gran Bretaña. Era como una reacción del fútbol como nosotros hacemos con Malvinas.

Después los jugadores de la selección, que pasearon en un bus también por Plaza de Cibeles y por todo el centro de Madrid, cantaron también "Gibraltar es español". En ese caso, la Unión del Fútbol Europeo le puso una sanción de 50.000 euros y un partido de suspensión a dos jugadores. Uno de ellos es Rodri, que fue el capitán ayer y el mejor, el MVP del Mundial. Rodri fue sancionado con un partido de suspensión por cantar "Gibraltar es español". Con lo cual, a pesar de que fue hace 300 años, ahí hay una cosa.

No tiene el grado de intensidad que Argentina por Malvinas. De por medio hubo una guerra como la que tuvimos con Gran Bretaña, decidida por una dictadura. Pero en el fondo hay algo. A los españoles no les gusta que ese territorio de Gibraltar esté en manos inglesas. Pero mucho más allá del reclamo de una negociación diplomática, que en este caso les alcanzó para poder ingresar a Gibraltar, que es un peñón donde viven 30.000 personas —la mayoría británicos, que hablan una mezcla de inglés y andaluz, que es muy divertida—. Pero nadie cree que alguna vez vaya a tener España la soberanía de Gibraltar. La reclaman, pero todo el mundo es consciente de que eso jamás va a suceder.

—¿Cómo se vivió, en función de este contexto, el partido de Argentina con Inglaterra, torciendo por Argentina o por Inglaterra? Y luego, no sé si pasaron las imágenes de ese cartel que decía "Las Malvinas son argentinas", sostenido por los jugadores argentinos.

—Sí, en general la mayoría de los españoles hincharon por Inglaterra, porque en otro contexto hubieran hinchado por Argentina. Yo creo que España quería jugar contra Inglaterra básicamente porque pensaba que Inglaterra era un seleccionado más débil. Temían mucho el partido con Argentina. Entonces, que después, en los hechos no resultó porque España lo ganó y no tuvo mayores problemas en ganarlo, pero tenían temor, más o menos. Que a Gran Bretaña, y por eso hinchaban por una cuestión más futbolística que otra cosa.

Obviamente, la bandera de Malvinas en manos de los jugadores recorrió todos los medios, estuvo muy presente. Algunos lo compararon con Gibraltar; algunos decían: "Vean cómo los argentinos expresan su reclamo y nosotros a veces no lo hacemos". Otros se indignaban: "¿Por qué tienen que meter el tema político en medio de un tema futbolístico?". Dio vueltas y sirvió para recordar; la semana pasada escribí una columna que decía eso: que somos más parecidos de lo que creemos con los españoles y todas las cuestiones que nos cruzan y nos unen, y una de ellas es Islas Malvinas y Gibraltar, son reclamos muy parecidos que tienen que ver con cuestiones de colonialismo que quedaron muy demodé porque fue hace 300 años.

Pero más venía la cuestión por el lado del fútbol, y había más españoles que preferían que ganara Inglaterra que que ganara Argentina, pero era eso. No olvides que Argentina e Inglaterra jugaron 24 horas después de que España le ganara a Francia; España ya sabía que estaba en la final y lo que buscaban era cuál podía ser el mejor rival para la final para los españoles.

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