El canciller brasileño, Mauro Vieira, dialogó con Jorge Fontevecchia, en el programa Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190).
Tras los agresivos dichos del presidente Milei hacia el jefe de Estado de Brasil, Lula Da Silva, y luego el retiro del embajador en Argentina, Vieira sostiene que "Sin respeto y educación no puede haber diálogo".
Mauro Vieira es un diplomático de carrera y actual ministro de Relaciones Exteriores de Brasil. Ocupa ese cargo desde el 1° de enero de 2023, habiendo sido designado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras su regreso al poder. Fue embajador en Argentina entre 2004 y 2010, representó a Brasil en los Estados Unidos entre 2010 y 2015 y fue representante permanente ante la ONU entre 2016 y 2019. También se desempeñó como embajador en Croacia entre 2020 y 2022, su último destino antes de ser convocado por Lula da Silva para regresar al Palacio de Itamaraty.
Mauro Vieira, buenos días. Jorge Fontevecchia lo saluda. Un gusto volver a hablar con usted. Está confirmado de manera oficial que el embajador Julio Bitelli no regresará a Buenos Aires y Brasil mantendrá rebajado el nivel de la relación diplomática con la Argentina. Me gustaría que usted nos explicara la perspectiva que tiene Brasil sobre los hechos sucedidos.
Buen día. Es un placer volver a tener esta ocasión, esta oportunidad de hablar con usted en su programa. Sí, es verdad. El día de ayer presentamos una nota con la decisión del Gobierno de Brasil de rebajar las relaciones al nivel de encargados de negocios hasta que cesen las condiciones que provocaron esta decisión.
Las condiciones fueron los reiterados insultos y agresiones a Brasil, a las instituciones del Gobierno brasileño, al Ejecutivo brasileño, al jefe del Ejecutivo y también al Poder Judicial. Fueron cuatro manifestaciones consecutivas en el espacio de una semana en las que el presidente de la Argentina, de una forma muy grosera, muy directa y muy agresiva, criticó de una forma inaudita, de una forma que nunca se había visto, a Brasil y a sus instituciones en la persona del presidente de la República, el presidente Lula.
Entonces, tomamos esta medida porque fue una reiteración a lo largo de una semana, en cuatro ocasiones, y eso fue manifestado al embajador de la Argentina cuando lo recibí. Fueron cuatro ocasiones en seis días que muestran un patrón constante y que no podríamos dejar de tener una reacción. Nosotros pedimos explicaciones y dijimos que, mientras no haya explicaciones satisfactorias, vamos a mantener a nuestro embajador Julio Bitelli en Brasil y también la embajada argentina será dirigida por un encargado de negocios. Esa es la situación. Eso es lo que ocurrió en estos últimos días.
Mauro, además de acusaciones, insultos, groserias al presidente y a uno de los miembros del Supremo Tribunal, el presidente Milei acusó al gobierno de Lula de financiar con mil millones de dolares la campaña de Sergio Massa en la Argentina, con mil millones de dólares. ¿Que tiene para decir y tomar aquí de esto?
Primero, es que esto es absolutamente falso. Basta ver el volumen, basta ver la cantidad mencionada. No hace falta ser economista para saber que mil millones de dólares, millones de dólares, es una cantidad enorme, gigantesca, que financia no solo muchas campañas electorales, sino muchos proyectos importantes que el Gobierno brasileño está decidido a ejecutar en Brasil.
Quiero decir, jamás se usaría y jamás se usó una cantidad de esa magnitud en ninguna elección en Brasil, mucho menos para interferencia en el exterior. Nosotros jamás interferimos en ningún tipo de campaña o de acción en gobiernos extranjeros. Entonces, esa acusación es totalmente descabellada, eso no tiene pies ni cabeza. Es una cosa que, como dije desde el inicio, no hace falta ser economista para ver que es un absurdo total.
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Mauro, me gustaría también su opinión respecto de que Milei ya fue a apoyar a Bolsonaro, inclusive estando Jair Bolsonaro aún en libertad, en aquel encuentro de la CPAC en Camboriú, donde hizo críticas a políticas del Gobierno brasileño. Sin embargo, no insultó al presidente y no mereció en aquella oportunidad ninguna crítica por parte del Gobierno brasileño. ¿Qué diferencia hay entre lo que hizo en la CPAC Milei en Camboriú y lo que hizo en San Pablo hace 10 días, lanzando la campaña de Flávio Bolsonaro?
Bueno, yo creo que los dos ejemplos que usted cita son muy claros y elucidan toda la situación. En julio de 2024, por lo tanto, a seis meses del inicio del mandato del presidente de la Argentina, él estuvo por primera vez en Brasil como jefe de Estado para un evento partidario en el sur de Brasil, en el estado de Santa Catarina. Fue un evento político de la extrema derecha en el que presentó sus ideas, defendió sus ideas libertarias, sus ideas de derecha y de extrema derecha, pero en esa ocasión no ofendió a nadie, no ofendió al jefe de Estado brasileño, no ofendió a las instituciones, no ofendió a la estructura del Gobierno brasileño.
Él vino, recibió, inclusive fue solicitado por la embajada de la Argentina protección de la Policía Federal, como se da a todo jefe de Estado que visita el país, automóviles y toda la estructura, a pesar de que fue una visita privada con un objetivo de política partidaria. Pero fue dado todo lo necesario para su permanencia en Brasil. Y no hubo ningún problema, no hubo ofensas y fue dado lo que fue pedido en ese caso. El día 25 de julio, que fue la primera de cuatro manifestaciones muy contrarias y muy agresivas y descabelladas y groseras al jefe de Estado brasileño y, como dije, al Brasil, fue totalmente diferente.
Este fue el lanzamiento de una campaña política de un candidato a las elecciones que ocurrirán dentro de dos meses en Brasil y en el que él, de forma sorprendente, absolutamente sorprendente, inclusive en las actitudes, en el comportamiento, agredió a las instituciones brasileñas, agredió a todo el Gobierno brasileño. Es bueno recordar que las personas que lo acompañaban en este momento, en el lanzamiento de esta candidatura, son personas ligadas al grupo que promovió el intento de golpe de Estado en Brasil. El intento de golpe de Estado en Brasil es muy claro, es conocido, fue investigado, fue objeto de un proceso judicial grave y serio que llevó a la condena, por primera vez incluso en Brasil, de altos comandantes militares, con el testimonio de otros comandantes militares que no adhirieron al golpe. Quiero decir, una interferencia absoluta en temas brasileños.
Mauro, otra diferencia entre la visita de Milei a Camboriú con los Bolsonaro y esta a San Pablo, es que esta a San Pablo fue con el canciller Quirno. El hecho de que haya viajado con el canciller, ¿De alguna manera transmite algo que la visita no es personal sino es oficial del gobierno, aunque no sea oficial, pero que representa al gobierno el hecho de que no sea el ciudadano Milei, sino además vaya con el canciller?
Es verdad, el presidente argentino vino con el canciller Pablo Quirno y también, se hizo acompañar, por el cónsul general de la Argentina en San Pablo, que tampoco tiene cabida porque un funcionario consular no debe inmiscuirse en temas políticos. La actuación está limitada a la asistencia consular y a los actos consulares. Eso nos sorprendió, pero, en fin, imagino que todos están de acuerdo con las posiciones expresadas. Lo que es importante es tener en mente que fueron agresiones reiteradas cuatro veces y que fue una falta de respeto, fue también una cuestión muy agresiva y que la buena educación, las buenas formas... Esto no es una cuestión ideológica, esto es una cuestión de convivencia de las personas en sus vidas privadas y, sobre todo, también de los Estados en sus relaciones.
Brasil y Argentina siempre tuvieron las mejores relaciones. Desde 1985, cuando hubo el célebre encuentro entre el presidente Sarney y el presidente Alfonsín en la frontera, se estableció un nuevo tiempo y un nuevo tipo de relaciones bilaterales, de integración, de colaboración y de cooperación, en que todos aprendimos a gustar y a aproximarnos cada vez más a la Argentina y creo que también, de la misma forma, los argentinos a Brasil, creando una relación muy especial y ejemplar que, lamentablemente, intentaron destruir en este momento.
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Tres preguntas más, Mauro, solamente. Una, en la Argentina, no sé cuánto está al tanto: hay una denuncia judicial por haber viajado con el avión presidencial y fondos presidenciales, o sea, fondos públicos, a hacer proselitismo en otro país. ¿La legislación brasileña permitiría que el hecho de que haya sido con fondos públicos argentinos el viaje genere algún grado de cuestionamiento judicial al propio presidente por intervenir en las elecciones de otro país?
Yo no conozco la legislación argentina, no estaba al tanto de este caso. Brasil tiene una serie de legislaciones con una serie de controles absolutos. Tiene un Tribunal de Cuentas que inspecciona los gastos no solo de la Presidencia, sino de todos los órganos del Gobierno. Y también tenemos una legislación muy especial en el momento que antecede a las elecciones, que se llama veda electoral, en la que hay normas muy claras de lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer con recursos públicos usando la máquina del Gobierno. Por lo tanto, yo no puedo manifestarme sobre lo que ocurrió en la Argentina y la reacción y lo que está en la legislación argentina, porque realmente lo desconozco.
Ahora, yo creo que lo importante es lo siguiente: nosotros tendremos elecciones el día 4 de octubre, elecciones generales, presidenciales y estaduales, también para el Legislativo, y el pueblo juzgará al presidente Lula, que es candidato a la reelección por cuarta vez, y tengo certeza de que eso es lo más importante. De la misma forma que tengo certeza de que el pueblo argentino juzgará en octubre del próximo año, creo, el desempeño del Gobierno argentino actual. Por lo tanto, el mejor juez en un proceso democrático es el pueblo, que da su palabra.
Y las últimas dos... En el caso de Brasil tiene relaciones cercanas con presidentes de derecha, podríamos llamar al presidente de Chile, el presidente Paz de Bolivia, la misma situación con presidentes de Ecuador, por ejemplo, y esta idea de pintar el mapa sudamericano de azul y que Brasil sería el único país que resiste esta ola de corriente de derecha. Mi pregunta es: ¿cuál es la diferencia de las perfectas relaciones que tienen con otros presidentes de derecha y la diferencia con el presidente de derecha de la Argentina?
Mire, el presidente Lula siempre dice que no le interesa la ideología, el color o el partido que está en el poder en otro país. Él siempre dice que quiere mantener el diálogo, un diálogo correcto, educado, de alto nivel, defendiendo el interés nacional, pero con todos los otros jefes de Estado, no solo en nuestro continente, sino en todo el mundo.Y es visible, es claro: el presidente Lula tiene un número enorme de visitas al exterior, de contactos con jefes de Estado, como ningún otro jefe de Estado brasileño tuvo hasta hoy. Y él siempre defendió el diálogo para la implementación de programas de cooperación y para la defensa de los intereses nacionales, independientemente de ideologías políticas.
Él tiene excelente relación con todos los jefes de Estado en el momento en el poder, en nuestro continente, y ha hecho visitas y recibido visitas de todos los jefes de Estado. Yo solo puedo decir eso: que las relaciones de Brasil son mantenidas con base en criterios y en patrones de respeto a las posiciones y de búsqueda del interés nacional por los dos lados. Y, como dije antes, la educación y el respeto son fundamentales. Sin eso no puede haber diálogo. Y la cuestión ideológica es totalmente secundaria, porque el pueblo brasileño hizo una opción y tendrá oportunidad de hacer varias otras o confirmar la misma. Y entonces eso tiene que ser respetado.
El presidente Lula es un gran presidente, está terminando el tercer mandato como presidente de la República y concurriendo por otros cuatro años. Fue el presidente que más impulsó la política de salud, la política educacional, la política social en Brasil, que más creó empleos, que equilibró la economía brasileña. Nosotros tenemos actualmente la menor tasa de desempleo en Brasil. Tenemos una inflación anual de 4% al año, tenemos enormes reservas cambiarias, en fin, tenemos un gran comercio exterior, el país está en muy buena forma y la economía está yendo muy bien. Y esto es lo que el presidente se preocupa por entregar al pueblo brasileño. Y tengo certeza de que en dos meses, a partir del 4 de octubre, cuando se realice el primer turno de las elecciones, el pueblo brasileño va a reconocer estos logros del Gobierno del presidente Lula.
Dejo la última pregunta para un próximo reportaje, porque su gente nos está pidiendo que no le queda más tiempo. Le agradecemos enormemente la predisposición para con nosotros siempre Muaro, un fuerte abrazo y lo mejor para Brasil.
Jorge, un placer siempre estar con usted y con su gran audiencia. Un gran abrazo. Hasta breve.