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MODO FONTEVECCHIA
Política exterior

Mella Polanco: “Kast le retira el apoyo a Bachelet por la secretaría general de la ONU”, beneficiando a Rafael Grossi

En medio de disputas internas, la candidatura de Bachelet pierde centralidad en la opinión pública chilena, atravesada por “preocupaciones de política interna mucho más inmediatas”, explicó el analista político chileno.

Marcelo Mella Polanco, analista político
Marcelo Mella Polanco, analista político | Gentileza

La posible decisión del presidente chileno de retirar el apoyo a Michelle Bachelet para la secretaría general de la ONU abre un escenario que podría beneficiar al candidato argentino Rafael Grossi. Según el analista político Marcelo Mella Polanco, “lo que trasciende es el enfrentamiento con el actual presidente Kast por el retiro del apoyo, cuestión que no es tan usual en Chile donde la política exterior tiende a ser una política de Estado”. "En Chile hay unas preocupaciones de política interna mucho más inmediatas que le restan espacio a la opinión pública para concentrarse en el tema de postulación de la presidenta Bachelet", sostuvo Polanco en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).

Marcelo Mella Polanco es un analista político chileno, posdoctorado en economía política y doctor en estudios americanos, reconocido por su trayectoria académica y su labor como analista en temas de gobernanza y sistemas políticos. Actualmente se desempeña como académico en el Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Santiago de Chile.

No sé si en Chile existe la misma expectativa que existe en la Argentina, dado que Bachelet es una figura con cargos importantes en las Naciones Unidas, con una importante actuación internacional. No es el caso para nosotros de Rafael Grossi, nuestro candidato a secretario general, que compite con ella, que es un personaje que hasta hace un año, por ejemplo, los argentinos no lo conocíamos.

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Entonces, sigue con cierto grado de expectativa, como si fuera un mundial, para decirlo de alguna manera, sumado a que Argentina tuvo un Papa, el Papa Francisco, hasta hace un año. Y muchos comparan la posibilidad de tener un secretario general de las Naciones Unidas como volver a tener un argentino en ese protagonismo mundial. En Chile, esta eventual elección de Bachelet como secretaria general de las Naciones Unidas, ¿tiene este clima que yo le estoy transcribiendo a la Argentina?

Diría que no es tan así. En Chile hay unas preocupaciones de política interna mucho más inmediatas que le restan espacio a la opinión pública para concentrarse en el tema de postulación de la presidenta Michel Bachelet. Hemos conocido las idas y venidas de la postulación de la presidenta Bachelet a este cargo y, fundamentalmente, lo que trasciende es los enfrentamientos con el actual presidente Kast por el retiro del apoyo, cuestión que no es tan usual en Chile, donde la política exterior tiende a ser una política de Estado.

Eso no ha ocurrido ahora porque el presidente Kast anunció que, probablemente, al asumir el cargo, después de ganar, él iba a retirar el apoyo, o al menos lo iba a pensar seriamente, dado que no comparte la visión de la política internacional y menos aún el tipo de relación que el gobierno del presidente Kast, quiere establecer con Estados Unidos. Entonces, evidentemente, hay una tensión ideológica, pero yo diría que, con todo, es la preocupación que aparece como el principal titular en la opinión pública chilena.

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Bachelet en Chile, ¿tiene oportunidades políticas en el futuro? ¿Es un personaje que ha salido bien de las dos presidencias que tuvo? Si fuera electa secretaria general de las Naciones Unidas, ¿sería un espaldarazo para poder volver a ser candidata a presidenta en un futuro? Y, si no lo fuera, ¿tiene futuro político en Chile?

Los gatos y los políticos tienen siete vidas más, entonces es difícil hablar de que la carrera de un político se acabó. Pero yo diría que la propia expresidenta ha dicho insistentemente que ella no va a postularse nuevamente a ningún cargo de política nacional, y es creíble eso porque, después del estallido social en 2019 en Chile, la verdad es que los personajes de la política tradicional histórica en Chile, de la década del 90, del 2000, incluso el 2010, son parte de un panteón al cual se puede acudir para algunos ejemplos, pero que no constituyen un capital político activo como oferta probable en alguna elección.

Uno de los grandes efectos que tuvo el estallido social es que jubiló a una generación completa de políticos que venían de la década del 90, dentro de los cuales, si bien es cierto ella aparece por ahí en la década del 2000, pero es parte de una generación mayor, más adulta. Entonces, yo descartaría cualquier aventura electoral en Chile.

Yo creo que, lamentablemente, cuando los países dan una vuelta de página también se pierde un capital de personas que es sumamente valiosa para poder administrar bien el Estado. Hoy día estamos en Chile en otro problema, que es que tenemos un conjunto de políticos donde es evidente que la función de liderar el gobierno le empieza a quedar grande. Y eso ocurrió con el gobierno del presidente Boric y está ocurriendo con el gobierno del presidente Kast.

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Hábleme de estas pocas semanas de Kast como presidente. ¿Cuál es su balance del ya asumido presidente? ¿Las diferencias entre aquel candidato y este presidente?

Es una verdadera montaña rusa. Partió con un apoyo en la segunda vuelta que los titulares de los medios decían “un apoyo histórico”: siete millones de votos, 60% prácticamente de apoyo, que en Chile es muy atípico. La democracia chilena históricamente es una democracia de alta fragmentación, con muchos partidos, eso es propio de Chile. Por lo tanto, también es propio que las votaciones presidenciales sean votaciones de minoría.

Pero en la segunda vuelta al presidente Kast le fue muy bien, inédito para un candidato de derecha. Sin embargo, esto tiene una trampa: creer que la estabilidad del apoyo en la segunda vuelta permanece en Chile mucho tiempo. La evidencia histórica muestra que eso no es así. Entonces, lo que hemos tenido en cuatro semanas es una pérdida de apoyo cercana al 25%. Repito: 25% del presidente Kast, y pasa de ser un presidente de 50 y algo a ser un presidente en el rango del 30%.

Nunca pasó algo así, ¿no?

Nunca ha pasado. Y el tema es que el presidente Kast asume con una plataforma maximalista de barrer con la política de los 90 y de los 2000 en Chile, y hacer reformas profundas, con página en blanco. Y la verdad es que el capital político en el Congreso del presidente Kast es cercano a un 25-30%. Entonces, cómo el presidente va a cuadrar este círculo parece ser algo bastante complejo. Ahora, por delante tiene una ley miscelánea donde incluye muchos temas de transformación radical, profunda, y algunos de estos temas generan rechazo en la opinión pública.

Por ejemplo, el descuento de impuestos a las grandes empresas: ese es un tema que se discute hoy día fuertemente en Chile y existe un rechazo amplio de la opinión pública respecto a esta propuesta, pero probablemente vaya a conseguir avanzar con este proyecto. Yo creo que los próximos años del presidente Kast van a ser años turbulentos, con una coalición muy líquida de apoyo en el Congreso y, por lo tanto, con una alta incertidumbre respecto del cumplimiento de su programa.