El escenario político nacional parece converger hacia una figura central en la provincia de Buenos Aires, donde la diputada Agustina Propato identifica a Axel Kicillof como el conductor natural para aglutinar al peronismo y liderar una alternativa presidencial sólida de cara a 2027. Ante la profundidad de la crisis actual y la fragilidad de las alianzas legislativas, la legisladora advierte, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), que la inestabilidad institucional y el deterioro condicionan el futuro del oficialismo, sentenciando que "Milei no va a reelegir".
La abogada y dirigente política argentina del peronismo, integrante del Partido Justicialista y del espacio Unión por la Patria, Agustina Propato, es diputada nacional por ese distrito desde 2021. Antes de llegar al Congreso, tuvo cargos vinculados a la gestión pública en el área de seguridad, como la Subsecretaría de Participación Ciudadana del Ministerio de Seguridad de la Nación, y también fue senadora provincial bonaerense. Del mismo modo, en 2023 fue candidata a intendenta de Zárate, donde ganó la interna pero no logró imponerse en la elección general.
Andrés Malamud decía que, si bien es el candidato natural —siempre el gobernador de la provincia de Buenos Aires—, como lo es para el antiperonismo el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, estos últimos tienen más derecho a pensar que es así porque Macri ganó, porque De la Rúa ganó, pero no así los peronistas, porque Scioli perdió y Duhalde originalmente perdió. ¿Cuál es tu propia visión, además de tu propio territorio, que va a terminar siendo el candidato natural del peronismo? Y luego también, ¿qué candidato a gobernador?
La verdad es que no pude escuchar bien lo que decía Andrés Malamud, una persona que realmente me resulta muy interesante. Recién comentábamos que, por supuesto, lo que se decía era que el candidato natural del peronismo es Axel Kicillof, nuestro gobernador en la provincia de Buenos Aires. Y no tengo dudas de que es así y, claramente, es, además del gobernador de la provincia, un dirigente del peronismo que ha manifestado su voluntad de competir. Me parece que eso ya es un paso significativo para lo que está sucediendo. No tengo el mismo termómetro de la naturaleza, casi espontánea, de que Jorge Macri esté en consideración para ser candidato a alcalde.
En esta tradición histórica, donde la centralidad, en este caso, de la ciudad de Buenos Aires ha proyectado y catapultado presidentes de la Nación, y también, en contraste con la tradición histórica de lo que se llama la “maldición” de la provincia de Buenos Aires, de alguna manera lo que pasa con los candidatos de ese distrito.
Yo creo que estas lógicas, en este contexto de este mundo, de esta región, de nuestro país, con todos los flagelos que estamos viviendo y con todas las preocupaciones legítimas que son transversales en toda la dirigencia del país, me parece que ya no van a aplicar. Creo que Mauricio Macri ya ha hecho un pronunciamiento acerca de su interés de volver a incurrir en lo que es la esencia del PRO. No sé cómo va a reconstruir su fuerza.
Me parece que ambos sujetos tienen legitimidad para discutir lo que viene, y bienvenidos sean todos los que quieran y tengan la voluntad de hacerse cargo de un país que, yo creo honestamente, Milei no va a reelegir por el contexto social, político y laboral del país. Y bienvenidos sean todos los que tengan la voluntad de hacerse cargo de un país difícil.
Y, ¿en la provincia de Buenos Aires?
Por supuesto, es un presupuesto absolutamente necesario para ordenar de cara a realmente consolidar el proyecto nacional. Es el 40% de la población del país, es el distrito, la jurisdicción con más peso electoral. Por supuesto, no podemos dejar de señalar la necesidad también de ordenar otras provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, pero eso pesa en el escenario electoral con un aspecto muy significativo.
En la provincia, nosotros, desde el peronismo, tenemos 14 candidatos contabilizados hasta el momento y, seguramente, hay una lista abierta que seguirá inscribiendo interesados. Eso, que muchos venden como una dificultad, yo lo veo, la verdad, con una mirada muy propicia; no lo veo como algo negativo, lo veo como algo muy favorable. Cuanto más hombres y mujeres dispuestos a dar esa discusión haya, estamos hablando de un peronismo vivo, que está revigorizado. Y esto se traduce en esta cantidad están también dispuestos a contribuir con esto.
Llama la atención porque, normalmente, Florencio Randazzo no quería ser candidato a gobernador sino a presidente, y Sergio Massa tampoco quería ser candidato a gobernador sino a presidente. Todos querían ser candidatos a presidente y no a gobernador porque existía la creencia de que, con el 25% de la coparticipación y el 40% de la población, es una provincia muy difícil de administrar, salvo que uno tenga un presidente del mismo signo que el gobernador. Y ahora parece al revés, o sea, pareciera haber claramente un solo candidato a presidente del peronismo, por lo menos autoproclamado, y 14 a gobernador. ¿Qué indica eso?
Indica que el análisis que hacemos, con retrospectiva, sobre lo que ocurrió con Florencio Randazzo y también sobre la propuesta de viva voz que en su momento le hizo el entonces candidato a presidente, Alberto Fernández, a Sergio Massa —dirigente muy importante en nuestro frente, que también tiene pretensiones, que pueden ser presidenciales o en la provincia de Buenos Aires, como circula en los pasillos del peronismo—, muestra un cambio.
Esas motivaciones que giraban alrededor —la inviabilidad de la provincia de Buenos Aires por la coparticipación, la dependencia económica y la injusticia distributiva—, que deberían ser uno de los ejes dentro de las filas de esos 14, 15 o más candidatos a la gobernación, hoy no son lo que está rigiendo en el escenario.
Yo soy de aquellos que piensa que las candidaturas nunca se desestiman cuando, en el marco de un proyecto político, se te requiere. Me parece que esto tiene que ser entendido como un servicio a la patria, y no puede ser analizado desde esas perspectivas. Creo que lo otro se resuelve.
Hoy, ver al gobernador de la provincia de Buenos Aires —que no va a volver a ser candidato en la provincia porque no hay reelección— discutiendo la coparticipación es significativo. También lo es que plantee los montos de dinero que se deben en materia de la caja previsional. Y, además, lo que se ha cercenado desde el Gobierno nacional a la provincia de Buenos Aires, como a todas las provincias, en este ajuste sobre los fondos.
Por ejemplo, lo que fue el FONID, el Fondo de Incentivo Docente, o el Fondo para la Seguridad. Son más de 11 billones de pesos que se le deben a la provincia de Buenos Aires.
Todo esto me parece un acto de responsabilidad institucional y política que habla muy bien de Axel como dirigente. Y creo que ese tiene que ser el factor ordenador de toda la dirigencia.
Creo que hoy, en este sentido, nosotros tenemos —por lo menos yo— la fuerte convicción de que aquel que vaya a ser candidato en la provincia de Buenos Aires debe decir, con mucha firmeza y con mucha contundencia, que va a luchar por llevar la justicia distributiva a lo que tiene que ver con los fondos provinciales.
Para que esta dependencia económica de la provincia de Buenos Aires no se vuelva algo que ate las decisiones políticas de los posibles candidatos. Eso es lo que yo creo.
La semana pasada entrevistábamos a Berni y pregunté si él sería candidato. ¿Creés que debería serlo?
Yo no tengo dudas de que Sergio tiene que ser candidato. Creo que sería realmente bueno, un hombre que tiene mucho para aportar al país. Tengo la humildad, por supuesto, de saber que estoy hablando de alguien que comparte la vida conmigo, pero también la obligación de decirlo en términos de una dirigente política del peronismo.
Siempre digo: “Ojalá que los argentinos no se lo pierdan a Sergio”.
No hay tantos dirigentes con su cabeza. Es una persona sumamente inteligente y creo que reúne los atributos que requieren estos tiempos que vienen. La coherencia, fundamentalmente, que es algo que la población está dando cuenta de que escruta, y bienvenido sea ese escrutinio. Tiene la firmeza, por rasgos personales y también por formación, y el coraje, fundamentalmente. Creo que los gobiernos que se vienen sucediendo vienen fracasando en eso: en la falta de coraje, en la falta de determinación, en la falta de decisión, en el momento de la verdad, de tocar intereses.
De tocar ciertos intereses que claramente tienen consecuencias lesivas, incómodas, ásperas, pero que son necesarios para reordenar la Argentina productiva. Que son necesarios para reordenar la Argentina con una distribución de la riqueza que claramente hoy es una necesidad, que el termómetro social lo indica.
En tu carácter de que pasaste de la provincia al Congreso Nacional, ¿qué va a pasar? ¿Qué te indica el poroteo? ¿Qué va a pasar con el proyecto del Gobierno de eliminar las PASO?
No lo sé. Sé que pasa Hojarasca, como agua que va; sé que pasa la Ley de Bosques, sé que pasa la Ley de Tierras, cosa que veo con muchísima preocupación, porque son temas realmente profundos. Son trazos gruesos de la definición de la Argentina que estamos proyectando hacia el futuro.
Pero no sé si pasa la reforma electoral. Claramente tiene que ver con la necesidad de cómo se consolida el orden de cara, digamos, de puertas adentro de cada una de las fuerzas políticas. Creo que ahí se va a poner más difícil el poroteo de esas manos para avanzar con la reforma. La verdad es que desde el peronismo —yo sé que insisto con esto del pasillo del peronismo— hablan de la situación difícil que nos pondría la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para ordenar nuestro proyecto.
La verdad es que, hasta acá, no hemos hecho uso.
¿Podría ser el punto de inflexión en la alianza que hasta ahora siempre hubo en el Congreso entre el radicalismo, el PRO y La Libertad Avanza? ¿Es el punto de inflexión que implique el rearmado de Juntos por el Cambio?
Puede serlo tranquilamente. Puede tener la envergadura de ser un parteaguas en esa alianza que, hasta acá, ha sido una alianza circunstancial y funcional para ir consolidando lo que yo llamo un proceso de flexibilización del ordenamiento jurídico. Ese proceso tiene y sigue teniendo objetivos, como vimos ayer en Hojarasca: atraer inversiones. Es decir, flexibilizar todo el ordenamiento jurídico para, de alguna manera, construir una especie de andamiaje para la atracción de inversiones, que no tenga casi ningún condicionamiento y que no repare en ningún interés nacional.
Pero, aun así, yo ayer decía en mi intervención que, a pesar de que están consolidando lo que es un marco jurídico para una entrega irrestricta a nuestro patrimonio estratégico nacional, la verdad es que no lo logran. Porque, si bien ellos hablan de seguridad jurídica, hay mucha inseguridad institucional y política.
Creo que esto es lo que está pasando y, honestamente, creo que sí, puede ser un punto de inflexión, un parteaguas para que se empiece a dirimir con anticipación qué es lo que va a pasar con esas alianzas que, la verdad, son estrictamente circunstanciales y funcionales.
Y ese punto que no baja el riesgo país, porque en realidad el problema es el riesgo Milei, Karina, Adorni —que vos denominás inseguridad política—, ¿puede ser que el Círculo Rojo esté pensando en un mileísmo sin Milei, en una política económica similar, pero con alguien que no plantee la inseguridad política institucional de Milei?
Sí, yo creo que el Círculo Rojo, no solamente a nivel país, sino también el Círculo Rojo a nivel transnacional. Recién apenas escuchaba, pero veía los zócalos y leía que, por ejemplo, el pronunciamiento de Giorgia Meloni a nivel internacional en contra de Milei es haberse sacado un chaleco de plomo, decía Malamud.
O sea, todos sabemos que nosotros, por definición acrítica en el alineamiento que definió Milei, tenemos una dependencia con Estados Unidos que claramente hace tambalear el escenario, donde todos los analistas, tanto nacionales como transnacionales, están viendo esta fragilidad.
Ahí veía una novedad en este escenario: apareció un representante, un exponente del transhumanismo, se llama, creo, Peter Thiel. Bueno, pero no me parece menor esta figura que aparece después de un Trump, digamos, que tenía la fortaleza de darle esta seguridad institucional y política a Milei, algo que nunca estuvo.
Porque incluso ya se lo advirtió el propio Fondo Monetario Internacional a Milei, a través de Gita Gopinath, cuando le hacía los desembolsos y decían: “Ojo, porque el equilibrio social, laboral y político es muy frágil”, aunque le desembolsaban y venían esos salvatajes. Esta aparición de estos personajes, de lo que se llama el nuevo fenómeno del tecnofeudalismo, muestra algo claro. Vienen con mucho poder económico a intervenir y hacer experimentos o experiencias, a mi juicio, muy peligrosas.
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Creo que esto pone el acento en que la situación no solo se está viendo en el Círculo Rojo nacional, sino también en el Círculo Rojo transnacional.
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