El mapa de las derechas en Argentina atraviesa una reconfiguración tan veloz como profunda. Lo que hace una década nacía como la consolidación de un proyecto político moderno, empresarial y republicano bajo el ala del PRO, hoy se encuentra ante la disyuntiva de la supervivencia o la dilución frente al fenómeno de Javier Milei. ¿Asistimos a una absorción del macrismo por parte de La Libertad Avanza o a una colonización silenciosa del Estado por parte de los viejos cuadros amarillos?
Para desentrañar este presente, dialogamos en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), con dos de los académicos que mejor han estudiado este espacio: Gabriel Vommaro (doctor en Sociología, investigador del Conicet y autor de El sueño intacto de la centroderecha) y Sergio Morresi (doctor en Ciencias Políticas, investigador del Conicet y autor de Historias de las derechas argentinas). Ambos, junto a Alejandro Bellotti, publicaron en 2015 Mundo PRO, una obra clave para entender los orígenes y el ascenso del partido fundado por Mauricio Macri.
A continuación, una radiografía imprescindible sobre las debilidades organizacionales del oficialismo, la mutación de las identidades políticas en las bases sociales y el futuro del PRO en su histórico bastión de la Ciudad de Buenos Aires.
Gabriel Vommaro es doctor en sociología, actualmente se desempeña como profesor titular de la Escuela Idaes de la Universidad Nacional de San Martín, donde además dirige la maestría de sociología política, y es investigador independiente del Conicet. En el año 2019 recibió el premio Houssay al investigador de la nación en Ciencias Sociales, otorgado por el Ministerio de Educación de la Argentina. Sergio Morresi es licenciado en Ciencia Política por la UBA y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de San Pablo, Brasil. Es profesor asociado en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral; además, se desempeña como investigador del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina. Ambos invitados, junto a Alejandro Bellotti, son autores del libro Mundo PRO, obra que examina el uso del marketing político con una exhaustiva investigación sociopolítica y periodística sobre los orígenes, la estructura y el ascenso al poder del partido político liderado por Mauricio Macri.
—Cada uno de los invitados, además, ha escrito otros libros que tienen que ver con la derecha: El sueño intacto de la centroderecha y sus dilemas después de haber gobernado y fracasado, en el caso de Gabriel Vommaro, e Historias de las derechas argentinas: de fines del siglo XIX a Milei, para el caso de Sergio Morresi. Primero, y por lo que los estamos convocando, es el PRO. Ustedes escribieron este libro hace once años en un contexto donde el PRO emergía, y ahora estamos frente a una disyuntiva. De hecho, dedicamos la columna de hoy en la apertura a discutir lo que llamamos el "entrismo trotskista" de Milei a La Libertad Avanza, con una pregunta de quién se come a quién: si realmente es que Milei se está comiendo a Macri o viceversa, y finalmente plantearnos la idea de si realmente cada uno quiere lo contrario; es decir, Macri un mileísmo sin Milei, y Milei un macrismo sin Macri. En el orden que ustedes quieran, Gabriel, Sergio, me gustaría una reflexión de cada uno sobre esto.
—G V: Bueno, primero gracias por la invitación. Lo primero que uno podría decir es que, para que alguien se coma a alguien, tiene que tener un estómago grande para recibirlo, para digerirlo. Y el estómago de Milei es pequeño; tiene mucho músculo, pero es una estructura muy débil, con lo cual es muy difícil que el mileísmo se coma al PRO porque no tiene dónde recibirlo. Dicho esto, hay que decir que sí, el mileísmo se ha comido a buena parte de los votantes del PRO. El electorado del PRO migró bastante fácilmente desde la segunda vuelta del año 2023 a la actualidad. Migró con bastante facilidad a Milei aceptando, negociando todas aquellas aristas que les son más incómodas, que tienen que ver con a veces su conservadurismo cultural o sus propósitos más antidemocráticos o sus posiciones más reñidas con el espíritu republicano, como lo que dijo Bullrich hace poco. Pero la mayor parte de los votantes del PRO acepta que esto es lo que toca ahora y hay que acompañarlo, tragando sapos como todos los que votan, en general, por cualquier opción en este país. O sea que se comió eso sí, bastante fácilmente, y eso es lo que puso al PRO en una gran dificultad de un "no lugar". El PRO hoy no tiene un lugar claro ni para sus votantes ni como proyecto político, porque el proyecto político PRO, modernizador en una versión mucho más radicalizada, lo encarnó Milei y lo llevó por ahora a un puerto mucho más avanzado de lo que lo había podido llevar Macri. Ese "segundo tiempo" que Macri esperaba para el PRO lo está jugando Milei.
—S M: Yo agregaría, coincido con lo que dice Gabriel, pero pondría un matiz en lo siguiente. Es verdad que la estructura de La Libertad Avanza es prácticamente inexistente; de hecho, se empezó a formar como partido en el Estado. Pero, claro, uno diría: "La dimensión de este estómago es lo estatal". En ese sentido, si perdés el control del Estado, es lo que está en duda, y es por eso que los dirigentes del PRO que tienen la voluntad de insertarse tienen una capacidad de negociación quizás más alta que su capacidad de representación a su base de votantes anterior. En ese sentido, va a ser una danza que no es tan simple como decir "bueno, va a suceder esto o aquello". Va a depender, obviamente, de lo que logre Milei en estos próximos meses, durante el resto de su gobierno, pero la negociación va a ser dura. Lo que quedó claro desde el inicio es que, contrariamente a lo que pensaba Mauricio Macri al principio del gobierno de La Libertad Avanza, no es un gobierno fácilmente infiltrable —creo que eran las palabras textuales—. Tampoco creo, y ahí coincido con Gabriel, que la capacidad de La Libertad Avanza en tanto proyecto político personal tenga la capacidad de construir algo tan sólido como lo que había construido el PRO a lo largo de varios años, de mucha experiencia, de haber vivido el llano, de haber vivido el triunfo en la ciudad de Buenos Aires y de haber tenido una serie de dificultades para expandirse nacionalmente. Además, creo que hay en esa pequeñez del estómago, para seguir utilizando la metáfora de Gabriel, una rigidez doctrinaria, ideológica, que a veces hace difícil esa idea de comer cosas y quedárselas adentro, porque solo acepta aquellos nutrientes que puede transformar dentro de su organismo, no acepta cualquier cosa, y eso hace muy dificultosa la cuestión.
—Sergio, nosotros casualmente editamos el pedacito de donde Macri dice que La Libertad Avanza era infiltrable. Ese es el proceso de la primera vuelta, tenía al lado a Patricia Bullrich e inclusive al lado al propio Horacio Rodríguez Larreta. Él, en realidad, se refiere a "infiltrable por Sergio Massa", porque recordemos que en aquel momento se decía que los candidatos que le faltaban en algunos lugares para completar meramente las listas se los colocaba él, cosa que es bastante plausible respecto, además, también de apoyos económicos que hicieron posible a La Libertad Avanza cuando carecía de infraestructura, en una estrategia del peronismo de dividir al PRO que terminó comiéndoselo al propio peronismo; pero ese era el objetivo inicial. Ahora, esto que está pasando de la enorme cantidad de ministros, ¿no es una forma de infiltración pasiva? Esto que nosotros usamos de "entrismo trotskista", ¿es tan imposible?
—S M: No, no. Desde mi perspectiva, yo no creo que la introducción de un montón de personajes... No son solo uno o dos ministros, a nivel de secretarías y direcciones es impresionante eso. Uno podría decir, y de hecho hay periodistas que lo dicen, que es el segundo gobierno del PRO en algún sentido. Pero, claramente, la orientación no es la que el PRO tenía originalmente. Uno puede decir: "Bueno, si uno descuartiza el proyecto del PRO modernizador republicano...". Pero si le saco lo republicano, si le saco esa idea de centroderecha que también exploró Gabriel, ¿entonces sigue siendo el PRO? ¿O en realidad son personas que han sido seducidas por esa visión mucho más radicalizada, más ideologizada, extrema? Más extrema y también con otros quiebres distintos y con votantes distintos. Entonces, hasta cierto punto, yo sería cauto con la idea de decir "bueno, esto es el PRO con otro mascarón de proa". En todo caso, será gente que vino del PRO y que está en un proyecto distinto.
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—Y Gabriel, ¿puede volver al PRO esa gente?
—G V: Bueno, si vos mirás las áreas en las que hay más cuadros que habían sido parte del gobierno de Macri, son sobre todo las áreas económicas. Uno puede decir que es donde el proyecto del PRO, sobre todo el PRO de la salida de Macri... No olvidemos que el PRO, cuando Macri termina el gobierno, una parte importante de los cuadros partidarios entran en un proceso de radicalización. La idea de que "fuimos demasiado blandos, fuimos demasiado despacio, hay que ir más rápido y más profundo" hizo carne en Bullrich, que encarnaba eso, y en el propio Macri, que escribió ese libro famoso en el que dice que hay un segundo tiempo en el que hay que ir más rápido y más profundo. Entonces, esa idea de un proyecto económico que tiene que ir más a fondo yo creo que forma parte de este espíritu en el que uno puede decir: "Bueno, Caputo, Bausili y tantos otros que fueron cuadros técnicos del gobierno de Macri, más que el PRO del gobierno de Macri, hoy son parte del gobierno de Milei". En las áreas políticas, yo creo que los que tienen la piel más dura para ser parte de este espacio que, como decía Sergio antes, es interesante ver la cantidad de funcionarios que entran y que salen de este gobierno también. Uno puede decir que es un gobierno al que le cuesta retener funcionarios porque, además de la cuestión de la poca flexibilidad ideológica —que uno podría cuestionarlo en ciertas partes donde es mucho más pragmático—, lo que tiene es un sistema de poder muy centralizado, muy crítico, y donde esa hermandad construye una relación muy tensa con cualquier forma de diferenciación de los subordinados. Entonces, es muy difícil ser parte de un proyecto en el que todo el tiempo pensás que lo que decís te puede llevar a ser eyectado o expulsado. Los que sobreviven ahí son sobre todo las figuras que tienen ya la piel dura de haber recorrido muchos partidos antes de ser parte del PRO. Bullrich es el caso más claro de esto, y también Santilli, que había sido peronista antes, de una familia peronista de larga data, que llega al PRO, como Ritondo, con un recorrido anterior y que siempre tienen como esa distancia con el PRO de ser peronistas dentro del PRO. Eso lo hemos estudiado y visto muy claro: cómo preservan cierta identidad dentro del PRO que no los fundía del todo en el amarillo. Entonces uno puede decir que esas figuras se acomodan más fácilmente a estos tiempos. Sería difícil pensar que los que forjaron la identidad del PRO —los Marcos Peña, el propio Macri y sus colaboradores De Andreis y otros— podrían ser parte de este armado político en un sentido más constitutivo, más nuclear. Eso hace que sea difícil pensar en que el PRO se va a disolver en La Libertad Avanza. El gran problema del PRO es que no tiene espacio consciente de cuál es el lugar de representación del PRO y cuál es el lugar para...
—Continuar a La Libertad Avanza...
—G V: Esa es su idea, un poco su idea es esa: "Bueno, cuando termine este proyecto en un año o en cinco años, vendremos nosotros a reconstruir". Digamos que falta para eso. Yo no haría previsiones de ese tipo hoy en día, porque es cierto que es difícil pensar que Milei va a encontrar su propio sucesor dentro de este esquema, pero la Argentina se mueve muy rápido.
—Pregunta estructuralista, bien para académicos. Macri viene con una cabeza organizacional, ustedes recuerden que los primeros CEO en la historia del capitalismo fueron generales porque eran los únicos que habían estado al mando de diez mil personas, por ejemplo. Entonces, las empresas muy grandes que requerían diez mil personas tenían a alguien que tenía que tener capacidad de saber organizar a gran cantidad de personas. Entonces Macri vino con el gobierno de los CEO, pero fundamentalmente armando una estructura de abajo hacia arriba, piramidal. Es un estructuralista. Milei no, es un anarquista individualista, solitario. Lo decía Perón: "Solo la organización vence al tiempo". El problema estructural es que el PRO sí es una organización y, por lo tanto, si Perón tenía razón, el PRO va a vencer al tiempo, y La Libertad Avanza no es una organización; si tenía razón Perón, va a fenecer con Milei cuando Milei fenezca, en el orden que quieran.
—S M: Yo creo que sí, efectivamente no es una organización, fue y es un emprendimiento político personalista. Pero insisto, tiene la capacidad del Estado y lo ha usado para construirse políticamente. Me parece que hay una... lo cual para un anarcocapitalista que está en contra del Estado es una contradicción.
—Es una contradicción.
—S M: Es una contradicción, pero efectivamente los recursos estatales son muy importantes. También estamos en un momento donde los partidos políticos y las grandes organizaciones efectivamente se encuentran en el mundo con grandes dificultades. Si bien es cierto que efectivamente lo organizacional en algún punto supera lo temporal, si no se tienen los recursos suficientes, esa coyuntura puede romper organizaciones de décadas, a veces centenarias, como está pasando en muchos lugares del mundo, mientras que el que tiene los recursos puede no quedarse, pero puede destruir.
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—G V: Yo creo, perdón, agrego nada más que una cosa. Yo no creo que la disyuntiva en el caso del PRO sea supervivencia o fenecimiento, para decirlo rápido. Me parece que la disyuntiva es ser de vuelta un actor de peso en la conversación pública y en la competencia electoral, o ser un partido como el radicalismo, supongamos, o como el socialismo santafesino, que tuvieron una época de...
—De gloria, esplendor.
—G V Sí, exactamente, de importancia en términos electorales y en términos de representación también, y que luego pasaron a ser una confederación de líderes con muy poco affectio societatis entre ellos, con una relación bastante distante y tensa, pero que conviven bajo un mismo paraguas, aunque sin un proyecto en un sentido fuerte electoral, nacional o programático.
—Sin recuperar hegemonía.
—G V: Exactamente.
—S M: Y, perdón, agregaría identidad. Porque lo que emitimos en aquel libro hace muchos años tenía que ver con la construcción de una identidad, de una identidad que consideraban propia, y esa identidad hoy está en problemas. Aun sin organización, lo que uno podría llamar una identidad libertaria no está en problemas. De hecho, está permeando. En trabajos de campo que hago, que no tienen nada que ver con esto del PRO, veo funcionarios que vienen del PRO, vienen del radicalismo, vienen de diferentes traditions y hablan como si fueran mileístas, más allá de que ellos no participen o no voten, pero el discurso está permeado por eso. Hay una capacidad de la identidad liberal de permear que me parece que deberíamos tener en cuenta para ver esos deslizamientos. Entonces, las elites partidarias, como decía Gabriel, pueden estar, pero quizá no esté más el proyecto político con esa identidad como estaba.
—Sergio, seguí vos entonces: Historias de las derechas argentinas: de fines del siglo XIX a Milei. ¿Qué enseña la historia?
—S M: Bueno, te lo traje, y me encantaría mostrar acá también un texto que escribimos con otro colega que es historiador, Ernesto Bohoslavsky. Lo que tratamos de hacer es pensar desde cuándo hay derechas en Argentina, no verla como una novedad. La expresión "nuevas derechas" en Argentina surge cada tanto. Se habló de las nuevas derechas en los años 20, cuando surgió una derecha nacionalista; se volvió a hablar de las nuevas derechas en los años 50, cuando empezaron a armarse pequeños partidos de derecha más organizacionales; se habló de nuevas derechas en los años 80 con el surgimiento de la UCD, otra vez de nuevas derechas con el surgimiento del MODIN en los años 90; y cada tanto decimos "nuevas derechas" y uno dice: "Bueno, efectivamente las derechas estuvieron siempre ahí". En una mirada de largo plazo, estuvieron ahí.
—Lo que es la historia. ¿En qué momentos logra una masividad mayor y en momentos se oscurece? Si hay un invariable que uno pudiera encontrar.
—S M: Hay un bajo continuo en la historia argentina que muchas veces la mirada porteñocéntrica no ve, que es el triunfo consuetudinario de fuerzas de derecha en muchas provincias del interior, aun cuando la nación se mueva en otro sentido. Entonces vemos al Partido Demócrata en Mendoza, los demócratas en Córdoba, los liberales en Corrientes, el bloquismo sanjuanino, Fuerza Republicana en Tucumán mucho más cerca en el tiempo. Uno ve ese bajo continuo constante como el lugar de reconstrucción de una visión conservadora, liberal y conservadora a la vez, de la Argentina que desde la visión porteña parece ignorarse. Yo diría que ese bajo continuo es fundamental.
—¿Qué dice la geografía de eso?
—S M: Algo dice la geografía, que tiene que ver con los intereses de las economías regionales y los intereses más cosmopolitas de un puerto, mucho más receptores de la primera inmigración. En tanto que en otras provincias la inmigración va llegando más lentamente, las élites más tradicionales tienen una capacidad de supervivencia más fuerte. Tiene que ver también con las relaciones de esas élites con el Estado nacional, que les permite negociar de formas distintas a la representación bonaerense y porteña. Yo diría que hay algo institucional, algo geográfico, pero también hay algo identitario que se va fortaleciendo con el tiempo, de un país que mira a su puerto con desconfianza, con rispidez. Algo de eso en la entrevista que hiciste recién había, me parece que es muy importante para pensar ese bajo continuo de la historia de las derechas en Argentina. Por otro lado, sí hay momentos de oleadas, pero que en general estuvieron —hasta hace muy poco tiempo, me parece que hasta el PRO que investigamos con Gabriel— muy claramente divididas: lo que era una visión más nacionalista, más reaccionaria, más ultramontana de la derecha, y una derecha más liberal y conservadora, más amigable con esta visión porteñocéntrica. En los últimos años, yo diría incluso más en las bases que en los líderes políticos, esas dos visiones de las derechas, que eran dos familias que se peleaban siempre —después podían colaborar, hacían el golpe de Estado juntas a lo mejor, pero adentro del gobierno se mataban—, las bases de esas dos derechas se están fusionando en Argentina, y eso le da una potencia que no había tenido en algunas décadas.
—¿Esas dos derechas encuentran representación en Macri y Milei?
—S M: La encontraron primero en Macri...
—No, me refiero cada una en su sentido.
—S M: No, yo creo que no son... son movimientos en las bases sociales, en los votantes. Yo diría más que los votantes en general —que es algo mucho más grande—, en los simpatizantes, en aquellos interesados que no son necesariamente militantes, activistas o comprometidos, pero que simpatizan, que opinan, que hablan con sus amigos, que están en las redes sociales. Y eso sí se fusionó.
—Gabriel, y vos escribiste El sueño intacto de la centroderecha y sus dilemas después de haber gobernado y fracasado y La larga marcha de Cambiemos. Te falta el libro de Milei ahora, pero bueno...
—G V: Estamos trabajando sobre votantes mileístas, justamente por esto, porque como sociólogo político siempre digo que no hay una estructura política que estudiar ahora; lo más importante es lo que pasa por abajo. Justamente estamos trabajando con Gabriel Kessler sobre los votantes en un estudio más longitudinal para entender cómo se construye el electorado mileísta. Pero sí, estos dos libros que vos mencionabas... Con Mariana Gené hicimos este libro sobre el gobierno de Macri, y el anterior libro que hice yo solo es más sobre la construcción justamente de esa "onguización" del mundo empresario y del mundo CEO alrededor del gobierno de Macri. Fueron como un seguimiento histórico de la evolución del PRO, desde lo que hicimos con Sergio, que publicamos en 2015, hasta el año 2023. Estamos trabajando intentando pensar la crisis del PRO también un poco en paralelo, pero bueno, eso da para menos que un libro por ahora, desgraciadamente.
—Y la ciudad de Buenos Aires en particular, y Jorge Macri: ¿qué comparte con la imagen de Mauricio Macri, qué lo diferencia, cuál es su eventual disputa con Patricia Bullrich?
—G V: Bueno, viste que en la ciudad de Buenos Aires hay un gran problema, que es que el PRO entró en un momento de fuerte desgaste en la gestión justo en el momento en que más necesitaba la ciudad para afirmarse en su bastión electoral. Entonces, yo creo que ese gran problema que tiene el PRO es que es la gestión más deslucida en términos de cuál es el logro de esta gestión para mostrarle a sus votantes.
—Patricia Bullrich también, quiero decir, lo que tiene Patricia Bullrich no es economía, sino seguridad.
—G V: Exactamente. Claro. Pero una marca distintiva de este gobierno, fíjate que está todo ese juego con los manteros, con los piquetes, etcétera, que es difícil atribuírselo a Macri como un elemento distintivo de este gobierno. Yo creo que él está pujando por eso, pero me parece que ahí hay muchos jugadores, como bien vos decías, que disputan ese atributo.
—Pero claramente es bien distinto a Horacio Rodríguez Larreta en ese punto.
—G V: Sin duda, claro, que era más la gestión PRO anterior, la marca de los años anteriores, que era un gobierno que resolvía los problemas cotidianos de la gente y mejoraba desde la gestión,
—Consensualista, hacía cosas.
—G V: Claro; de construcción de obra pública, de construcción de transporte, construcción... Digamos, era un gobierno que hacía cosas y que resolvía los problemas desde la gestión, desde la realización de cosas.
—Bullrich no tiene ninguna experiencia en hacer nada. Ese sería un punto. Sí en la seguridad y en el posicionamiento correcto. ¿Es una competidora para Jorge Macri? En el caso de ella, ¿crees que la ciudad es un objetivo?
—G V: Yo creo que están todos buscando su lugar. Sin duda, para el PRO el gran objetivo ahora es conservar la ciudad, todo lo que uno puede ver ahora del partido PRO y de Macri como líder tienen como norte principal conservar la ciudad.
—Eso es Jorge Macri, ¿eh?
—G V: Eso es Jorge Macri, y eso es un partido que entiende, como bien decías antes, que tiene que aguantar hasta que aclare y esperar con un pie en su bastión. Probablemente Bullrich quiera ser la candidata de entendimiento entre La Libertad Avanza y el PRO. Hay que ver si, justamente por lo que hablábamos antes, la interna del mileísmo propiamente y esa jugada autónoma de Bullrich no se la cobran dentro de un tiempo, cuando ya sea menos importante. No sé, veremos, pero son todas cosas que uno dice: no es tan fácil tampoco lo que está haciendo Bullrich de jugar a tensionar en tantos frentes al mismo tiempo. Teóricamente puede ser una buena candidata, sin duda, pero tiene muchos frentes abiertos y hay que ver cómo los va resolviendo. Sin duda, la ciudad es el gran nudo gordiano de esa tensión entre el PRO y Milei. Y veremos si el PRO el año que viene, que probablemente sea el primer año después de esto...
—Se podría decir que Patricia no es de confianza para Macri.
—G V: Hoy en día no.
—Gabriel Vommaro, Sergio Morresi, muchas gracias, felicitaciones por todas las obras que están haciendo.
—S M: Muchas gracias.
—G V: Un placer.