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MODO FONTEVECCHIA
Elecciones en Brasil

Lula o Trump es la nueva consigna de la reelección como en Brasil

El politólogo brasilero, Adriano Diogo, aseguró que la presentación de los candidatos en el país vecino fue como comparar Hollywood con una productora casera.

Adriano Diogo 17092025
Adriano Diogo, dirigente del pt de Brasil. | Facebook Adriano Diogo

Adriano Diogo, dirigente histórico del Partido de los Trabajadores de Brasil, analizó el escenario electoral brasileño y destacó la estrategia de Lula para buscar la reelección, en un contexto marcado por la disputa con el bolsonarismo y la influencia de Donald Trump. Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), dialogó con el geólogo y defensor de los derechos humanos sobre el lanzamiento de la campaña, la construcción de un discurso centrado en la soberanía nacional y las posibilidades del actual presidente brasileño.

Diogo consideró que la campaña de Lula exhibe un nivel de profesionalización y organización inédito, en contraste con el lanzamiento de Flávio Bolsonaro, aunque advirtió que esa diferencia no garantiza por sí sola el resultado electoral. Además, sostuvo que la disputa excede a los candidatos brasileños y planteó que el presidente busca convertir la defensa de la soberanía nacional en uno de los ejes centrales de una elección que, según su visión, también enfrenta a Brasil con la influencia del trumpismo.

Adriano Diogo es geólogo, dirigente político y defensor de los derechos humanos brasileños, reconocido como uno de los dirigentes históricos del Partido de los Trabajadores en Brasil.

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Muy buenos días, Jorge Fontevecchia lo saluda. Bueno, ya está lanzada la campaña presidencial con las dos candidaturas en modo campaña. Creo recordar que allí en Brasil además hay un horario, creo que ocupa como dos horas a la tarde, si no recuerdo mal, de publicidad política de todos los candidatos. O sea que Brasil está en clima de elecciones. Cuéntenos cómo se está viviendo allí, cuál es su visión respecto de las posibilidades de Lula de triunfar con cierto grado de holgura y no apretado. Lo escuchamos.

La posibilidad es enorme, inclusive de ocurrir en la primera vuelta. El domingo, Lula hizo el lanzamiento de su candidatura allí en San Bernardo, en un estadio de fútbol donde se realizaban las grandes asambleas del fin de la dictadura en 1979, cuando sucedían aquellas grandes agresiones de los metalúrgicos, donde él nació prácticamente como líder político. La campaña de Lula tiene una estructura absurdamente profesional, absurda. Imagina que Flávio Bolsonaro hizo el lanzamiento allá en Copacabana, que es un lugar tradicional de los militares, pero fue absolutamente absurda, ridícula. Entonces, eso no quiere decir que por causa de un lanzamiento altamente profesionalizado, con miles de personas y con todos los grupos organizados, eso ya dé la victoria. Pero la diferencia que yo sentí como una persona que está hace mucho tiempo en la política es el grado de profesionalización, el grado de organización y el grado de organización del discurso, que fue metrificado. Es como si compararas un gran estudio de Hollywood y una pequeña productora casera local de comunicación. Eso no quiere decir que en las redes sociales la derecha no vaya a marcar la diferencia; no quiere decir nada. Pero lo que me impresionó fue el grado de precisión, de seguridad y de amarración del discurso, cada palabra, todo. Muy profesional. Por ejemplo, hubo un pastor evangélico, Jorge Lucas, que hizo un canto fantástico. Fue así, esa es la impresión que yo tengo. Eso no quiere decir que el resultado de la elección esté dado, nada de eso. Pero, desde el punto de vista de las campañas, nunca vi una campaña tan profesionalizada, tan amarrada y tan bien hecha, porque incluso en las redes sociales, donde la izquierda no domina tanto como la derecha, se explotó. Entonces se mostró una gran fragilidad de la campaña del hijo de Bolsonaro, muy grande. Muy perdido, sin disculpas.

Usted habla un portuñol bastante cercano y comprensible; déjeme simplemente hacer una síntesis en español para nuestra gente. Lo que está diciendo Adriano es que la diferencia que se percibió entre el acto de lanzamiento de Lula en un estadio en la zona de lo que podría ser Avellaneda en Buenos Aires —el conurbano de San Pablo, donde Lula nació a la política como líder sindical— y el evento que realizó Flávio Bolsonaro era como si estuviéramos comparando un estudio de Hollywood con una pequeña productora. Esto no quiere decir que esa diferencia contundente entre un acto y el otro —transmitiendo un profesionalismo en el caso de Lula y cierto amateurismo en el de Bolsonaro— implique directamente la votación, porque luego en las redes sociales la derecha es mucho más fuerte que la izquierda. Pero decía que nunca vio una diferencia tan marcada entre un candidato y otro. Adriano, en la comparación anterior, cuando Lula le gana a Bolsonaro padre y luego van al balotaje, la diferencia termina siendo apenas poco más de un punto. ¿Me podría comparar este lanzamiento con aquel de hace cuatro años? Dos Bolsonaro: el padre en aquel caso, el hijo en este.

La comparación que podría hacer es que, en la otra elección, Bolsonaro era el presidente de la República y Lula era el opositor. La diferencia que hay ahora es que Lula está en la presidencia de la República y el hijo de Bolsonaro es el opositor. Esto desde el punto de vista estratégico, desde el punto de vista del poder. Solo para que tengan una idea, para dar un ejemplo: ayer fue anunciada la descubierta de una enorme reserva sedimentaria petrolífera en Amapá, muy cerca de aquella cuenca del Esequibo, en Guyana, que puede ser hasta un mar de petróleo. No digo que sea de la misma potencia o de la misma extensión que el petróleo del pré-sal, de esas llanuras debajo del mar, pero es un mar de petróleo que fue anunciado ayer para el pueblo brasileño. Un mar de petróleo. Entonces imagina, como Lula es muy habilidoso, imagina la repercusión que tiene que, durante el día del lanzamiento de la campaña o al día siguiente, se anuncie una enorme reserva de petróleo que puede cambiar la cara de Brasil. Y no es petróleo pesado como aquel de Venezuela, altamente mineralizado e impuro; es petróleo muy fino. Entonces esto inclusive cambia el arco de alianzas, incluso con los partidos de centro-derecha, que es algo que nunca se vio en Brasil. ¿Entendió? Lula se aproxima a esos grandes presidentes de la República del pasado, como Getúlio Vargas o Juscelino Kubitschek. La única cosa que preocupa a Lula y al gobierno de Lula es enfrentar el trumpismo. Esto es una cosa grave y seria, pero con mucha habilidad él ha intentado contornear este problema del trumpismo, de la influencia externa, de los hijos de Bolsonaro aliados al trumpismo. Esta cosa es muy complicada. Ahora, desde el punto de vista estratégico, desde el punto de vista imagético, desde el punto de vista organizacional... Porque imagine usted: este lanzamiento de la candidatura que ocurrió en San Bernardo —como usted lo comparó, como si fuese Avellaneda— fue una cosa impresionante, porque a quienes llevó al palco fue a todos los compañeros de las elecciones de 1979. ¿Qué es 1979 para el pueblo brasileño? Es el fin de la dictadura. La dictadura oficialmente acabó en 1985, pero ¿qué ocurrió en 1979 cuando Lula, con las elecciones, derrotó a la dictadura? Fue la amnistía para el pueblo brasileño. Entonces, 1979 es el año de la amnistía. ¿Qué quiere decir amnistía? Es cuando hubo la votación de una ley en la que miles de brasileños pudieron volver del exilio, salir de las prisiones, salir de la clandestinidad y crear un nuevo país. Y fue ahí que Lula creó el Partido de los Trabajadores. Entonces fue toda una construcción poética, histórica e imagética para reconciliar, porque usted también es una persona muy crítica del gobierno de Lula. Pero Lula hizo esta retrospectiva para decir: "No, yo vine de los trabajadores, yo vine de la guerra, yo vine de San Bernardo como operario", ya que él usó la expresión "yo era un peón". Peón quiere decir el trabajador de fábrica más humilde, más bajo, de calificación más baja.

El escenario electoral brasilero y la bufonada como síntoma de la época

Permítame, Adriano, nuevamente hacer una síntesis en español de lo que usted estaba contando. Contaba que en el norte de Brasil, muy cerca del límite con Guyana —donde hay una zona en disputa por la enorme cantidad de petróleo que hay entre Venezuela y Guyana—, muy cerca del límite norte de Brasil se acaba de descubrir una fuente de petróleo marítimo que puede ser tan grande como el pré-sal, enorme, que puede modificar algo parecido a lo que sucedió en Noruega con el petróleo en el mar del Norte, y que Lula lo anunció un día antes. Pero que la verdadera competencia de Lula no es con Bolsonaro, sino con Trump, y que el verdadero contrincante es el presidente norteamericano, al cual los hijos de Bolsonaro están continuamente referenciados. Contó que además, en el lanzamiento que se hizo en las afueras de San Pablo, en el conurbano paulista, llevó a los líderes de 1979, que eran los que lucharon para que luego primero se produjera la amnistía y luego vinieran las elecciones en 1985. Adriano, finalmente entonces, ¿la verdadera competencia es Lula-Trump? Si hubo una época en la Argentina con Braden y Perón —Braden era el embajador norteamericano y Perón el candidato—, donde en lugar de hablar del candidato con el que Perón competía decían que competía con el embajador norteamericano, ¿se podría plantear un eslogan de campaña? ¿Es Lula o Trump?

Sin duda, Lula está construyendo ese imagético. Porque aunque el color del Partido de los Trabajadores sea el rojo, el discurso volvió a la cuestión de la soberanía nacional. ¿Recuerdan? Cuando Lula comenzó en el 79 hablaba en dirección al socialismo. Y aunque la derecha brasileña se haya apropiado de los colores de la bandera nacional, de la bandera brasileña con el verde y el amarillo, el lanzamiento de la candidatura de Lula tiene una enorme bandera brasileña, al contrario de los actos de la extrema derecha, que usan la bandera americana. Entonces Lula, a pesar de nunca haber sido un teórico del nacionalismo, construyó esa perspectiva que Perón construyó con tanta felicidad. No voy a decir que Lula se compara a un estadista como Perón, ¿no?, porque Perón era de origen militar, era un genio, era otra generación, era la generación de Vargas. Pero Lula recuperó la cuestión de la soberanía nacional como eje central de campaña.

Adriano Diogo, muchas gracias. Fue muy útil haber conversado con usted. Le agradecemos mucho y volveremos a contactarlo. Hasta un próximo encuentro, muchas gracias. Un abrazo.


LMM