La cumbre “Global Progressive Mobilisation” en Barcelona se convierte en el escenario estratégico donde el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, busca proyectarse como el principal referente de la oposición argentina, en línea con lo que planteó el periodista Marcelo Molina en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190): “Kicillof busca convertirse en el representante argentino en la cumbre del progresismo de Barcelona”.
El periodista español, Marcelo Molina, trabaja como redactor y analista en medios digitales, especialmente en el sitio El Confidencial, donde publica artículos de opinión y análisis sobre actualidad, economía y política internacional. Su perfil está más orientado al periodismo interpretativo, con textos que cruzan tecnología, poder y transformaciones sociales.
En la Argentina, estamos todos expectantes por lo que parece ser más la interna del peronismo que una reunión internacional del progresismo. ¿Cómo se vive en España lo que está pasando?
La reunión se está dando en un marco muy especial, en una semana muy especial, no solo para Europa sino para Pedro Sánchez. Si querés, te elaboro dos o tres ideas que tienen que ver con el contexto en el cual esto se está desarrollando.
Primero, venimos después de la derrota de Viktor Orbán a manos de Péter Magyar en Hungría. Fue una victoria de Magyar, o mejor dicho, una derrota de Orbán. Resulta interesante porque Pedro Sánchez, que estaba en China, celebró este resultado. Casi toda Europa también lo hizo, básicamente por lo que representa Orbán: su extremismo de derecha y su bloqueo y veto permanente a muchas cuestiones vinculadas con la Comunidad Europea. Lo llamativo, si querés paradójico, de esta situación es que quien ganó no es un partido de izquierda, sino uno de derecha.
O sea, Orbán es la extrema derecha. Los dos tercios de los votos que saca Magyar corresponden a un partido de derecha que podríamos igualar con lo que es el PP, el espacio opositor a Pedro Sánchez. De hecho, la izquierda en Turquía no alcanzó ni siquiera el mínimo para poder poner a un representante. Pero, aun así, lo celebró.
Segundo, lo que te comenté: el viaje de Pedro Sánchez a China, quien está tratando de instalarse como el nexo entre Pekín y Bruselas. Bruselas es la sede de instituciones de la Unión Europea. Es una posición que lo deja un poco en soledad. Europa está, como siempre, en una situación en la que no sabe si definirse a favor o en contra de Trump. Por un lado pertenece a la OTAN. Por otro, es cierto que Trump le da la espalda y critica duramente a la organización.
Tampoco quieren quedar pegados a China. Pedro Sánchez está haciendo equilibrio en ese escenario.
En una semana en la que comienzan dos situaciones judiciales que perjudican y apuntan al gobierno. Por un lado, un juicio por corrupción en el que se investigan compras de elementos durante la pandemia, que involucra sobre todo a funcionarios muy cercanos a él, casi mano derecha, y donde están siendo ventiladas cuestiones que por momentos parecen una comedia. Aparecen acomodos de personas que ni siquiera tenían las capacidades básicas para ejercer el cargo, sino que eran, digámoslo llanamente, amantes de los ministros. Esas personas tenían sueldos, salarios, bolsas de dinero, y se declara en el juicio ante el Tribunal Supremo que ese dinero se llevaba a la sede del PSOE.
Al mismo tiempo, esta semana, mientras Pedro Sánchez estaba con su mujer en China, se dictamina la formalización del juicio oral y público que la tendrá como acusada de cuatro delitos, algo que, te imaginás, tampoco era cómodo.
En el medio de eso surge esta generación de este cuarto foro de la izquierda del mundo, en el cual Pedro Sánchez es hoy el personaje más importante que lo impulsa y donde participan muchos dirigentes, sobre todo de Iberoamérica.
Si bien hay representantes de varios países de Europa, es cierto que todavía no logran figuras destacadas. Como Lula, la estrella indiscutible del encuentro. También la presidenta, Petro o el presidente de Uruguay, entre otros mandatarios. En Europa no hay referentes de izquierda más allá de Pedro Sánchez. Pero él vende esto en Barcelona, y no es casual. Es una comunidad que gobierna, no así Madrid. Allí busca volver a posicionar a la izquierda. También impulsar esta agrupación de alcance internacional para enfrentar lo que consideran un peligro para la democracia por parte de las ultraderechas y las derechas extremas, que califican como racistas, neonazis y neoliberales.
En ese marco aparece Kicillof. Está buscando la foto que se dará el sábado por la mañana junto a los mandatarios de todos estos países. No es mandatario. Pero se ubica como referente de la izquierda y de este movimiento antimilei, antiderecha y antifascismo en la región, allá en Argentina.
¿Qué significa que ese país sea el único lugar de Europa en el que hay un presidente de centroizquierda? Al mismo tiempo, que en sus ex colonias, tanto propias como portuguesas, México, Colombia y Brasil, haya presidentes de centroizquierda. ¿Tiene algo que ver con esa historia cultural legada de la época de la colonia?
Es necesario considerar que estos presidentes no han revalidado en este último período sus mandatos. Habrá que ver qué pasa en uno nuevo. Muchos de estos gobiernos vienen de hace un tiempo y habrá que ver si hay una revalidación. Ellos lo que sí están planteando, y Pedro Sánchez lo reconoce en China, es que hay una nueva ola, en referencia a la tendencia creciente de la derecha en el mundo, que también se observa en Europa. De hecho, él afirma que se puede frenar esa ola.
En el caso de Hungría, lo que quizá haya que profundizar es que el avance de la ultraderecha se detiene, pero con una derecha, no con la izquierda. No es un espacio progresista el que termina frenando a Viktor Orbán.
Entonces, habrá que ver si, por ejemplo, en España la ultraderecha parece haber alcanzado un techo y si el PP, que representa una derecha moderada, está recuperando terreno, algo que podría reflejarse en las próximas elecciones.
Traduciéndolo a la Argentina sería como que el PRO le ganase a La Libertad Avanza y no el peronismo.
Y que eso lo festeje el kirchnerismo.
Te digo un dato más, más simpático, que tiene que ver con los participantes de esta reunión. El alcalde de Nueva York, Zohran Kwame Mamdani, va a mandar un video de apoyo y va a haber también una delegación de Palestina presente en este encuentro. En el medio de toda esa participación, Kicillof buscará la foto que lo posicione y tendrá que dar también una discusión interna, como decías, porque van a estar los representantes de Cristina.
Los que eligió Cristina, encabezados por Wado de Pedro, Taiana, Valdés, Trotta, entre otros, y no está claro cómo será el manejo de esa relación ni quién logrará la mejor foto, pero Kicillof parece estar mejor posicionado que el resto.
MV/ff