Axel Kicillof llegó este miércoles 15 a España con motivo del evento internacional llamado Movilización Progresista Mundial (Global Progressive Mobilisation) que se hará entre el viernes y el sábado, al cual fue invitado por Pedro Sánchez.
Antes de su desembarco en Barcelona para el evento, pasó por Madrid, donde tuvo un encuentro con Yolanda Díaz Peña, vicepresidenta de España, y mantuvo reuniones con empresarios españoles en busca de atraer inversiones para la provincia de Buenos Aires y sumó a su agenda la presentación de su libro. Esa doble vía le permite mostrarse tanto como dirigente con vínculos internacionales como gestor activo en busca de recursos.

“La verdad que fue una reunión muy buena, se trataba de ponerse a disposición y contestar preguntas de los empresarios que participaron. Nosotros tenemos un régimen de promoción, de expansión del proceso productivo y laboral en la provincia de Buenos Aires que tiene como objetivo generar inversión, pero también trabajo, capacidades nuevas, encadenamientos productivos; y nos llevamos algunas consultas y pedidos al respecto para seguir trabajando”, declaró el gobernador.
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En ese espacio, tuvo la oportunidad de expresar su postura sobre el presente de Argentina. “Estas consecuencias de las decisiones que va tomando la ultraderecha en Argentina no las podemos resolver desde la provincia; hay que discutirlas a nivel nacional. Pero tampoco las vamos a resolver a nivel nacional, porque son cuestiones claramente del orden internacional. Entonces, a mí me parece que hay que dar una respuesta internacional, tiene que ser internacional”, aseguró.
Y agregó que “lo tenemos que pensar desde Latinoamérica, indudablemente, y desde Europa también. Y si lo podemos pensar juntos, para mí que es esto original y novedoso, y potente, potente. Me parece que hoy lo que estamos es observando una disputa, está en discusión, en disputa, hacia dónde va el mundo. ¿Qué es lo que va a pasar? ¿Una nueva hegemonía? ¿Un mundo de nuevo dividido en bloques, como fue durante la Guerra Fría?”.

La invitación a Axel Kicillof para formar parte de la cumbre en España no es un gesto menor dentro del mapa político internacional. El llamado fue realizado de manera personal por el presidente Pedro Sánchez, en un contexto donde el mandatario bonaerense empieza a ser leído como uno de los referentes del progresismo latinoamericano.
Además de él, asistirán Luiz Inácio Lula da Silva (presidente de Brasil), Gustavo Petro (presidente de Colombia), Claudia Sheinbaum (presidenta de México) y Yamandú Orsi (presidente de Uruguay), entre otras figuras destacadas.
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La Movilización Progresista Mundial es una cumbre que se hará entre el 17 y 18 de abril en Barcelona y reúne a líderes, partidos y referentes de la centroizquierda global. El objetivo es articular una agenda común frente al avance de la derecha y la extrema derecha a nivel internacional.
Su participación en el encuentro también adquiere una dimensión interna, ya que refuerza su proyección nacional de cara a 2027. Asimismo, el viaje combina actividad política con gestión.

En términos políticos, la gira apunta a varios objetivos simultáneos. Por un lado, construir una imagen internacional junto a otros líderes progresistas y fortalecer alianzas en un escenario global cada vez más polarizado. Por otro, marcar un contraste con el gobierno de Javier Milei, alineándose con una agenda ideológica distinta. Más allá del carácter formal del encuentro, la participación funciona como una vidriera internacional desde la cual Kicillof busca ganar volumen político y posicionarse dentro de un espacio progresista con proyección futura.
La cumbre
El presidente español, Pedro Sánchez, busca consolidar un nuevo bloque progresista junto a líderes internacionales en la cumbre que se realizará en la Fira de Barcelona los días 17 y 18 de abril, bajo el lema Movilización Global Progresista. En ese marco, el mandatario plantea la necesidad de articular una respuesta frente a lo que define como una “creciente ola de la ultraderecha”, con críticas dirigidas especialmente a las políticas del presidente estadounidense Donald Trump.

Global Progressive Mobilisation es un espacio común en el que todos los participantes contribuyen desde sus propias perspectivas, regiones y tradiciones políticas, aportando su experiencia, liderazgo, identidad y diversidad a una movilización compartida basada en el respeto mutuo, la igualdad y un compromiso claro con los principios democráticos.
El 17 de abril, los seminarios dirigidos por los socios se centrarán en la política y en las herramientas de comunicación esenciales. El evento concluirá el 18 de abril con una jornada pública de solidaridad, que contará con discursos de líderes globales para traducir los valores compartidos en una acción coordinada para el futuro.
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“La ultraderecha nos pone un desafío a todos los que creemos en cuestiones básicas: la justicia social, hay cuestiones básicas, hasta dónde el libre mercado, la libertad de mercado y la libertad de empresa van a resolver los problemas de las mayorías. Me parece que hay discusiones que hay que dar sobre cómo se posicionan las regiones y los países en un mundo como el actual. Y ya no solo defensivamente; me parece que lo importante de estos días es no discutirlo solo como una cuestión defensiva, sino qué proponemos para el mundo que viene”, expresó el gobernador en consonancia con su invitación a la cumbre, en las reuniones de los días previos.
En lo que respecta a Kicillof, tendrá cuatro participaciones. La primera será sobre las relaciones entre la UE y América Latina en tiempos de disrupción, en la que será parte de un panel compartido con Foundation for European Progressive Studies (FEPS), Aloizio Mercadante, Leire Pajín, Pedro Silva Pereira y Nathalie Tocci. No se trata de una intervención aislada, sino de su incorporación a una red de discusión estratégica del progresismo global.
Luego será parte de un espacio de diálogo y debate sobre la movilización progresista local, organizado por distintas redes políticas europeas.

El sábado 18 inicia con otro panel compartido con representantes de distintos paises, sobre "Soluciones progresistas para un mundo que se hunde en el caos, organizadas por la reunión ampliada de la Mesa del Grupo S&D con invitados internacionales".
Para finalizar el día y las sesiones, se desarrollará una discusión sobre “La respuesta progresista local: la primera línea de la democracia”. La participación de Axel Kicillof en un panel junto a dirigentes como Roberto Gualtieri, Jaume Collboni, Ana María Archila, Alejandra Bravo, Ahmet Aras y Kata Tüttő expone un denominador común: la construcción de una agenda progresista con anclaje en la gestión local y la proyección global.
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En ese marco, su presencia refuerza su posicionamiento dentro de una red internacional de dirigentes que buscan articular respuestas frente a desafíos como la desigualdad, el desarrollo urbano y la gobernabilidad.

“Y yo creo que hay una oportunidad enorme para algo que nosotros cosechamos y pregonamos hace muchísimo tiempo, de un mundo más multipolar…”, sostuvo Kicillof en Madrid.
La oposición a las cumbres derechistas
En los últimos años, la Conservative Political Action Conference (CPAC) se consolidó como el principal punto de encuentro de la derecha global, con fuerte impronta estadounidense. Javier Milei participó en sus ediciones más recientes, al igual que Donald Trump, figura central del espacio.
En paralelo, el Foro de Madrid, promovido por el partido español Vox, funciona como una red que articula a dirigentes de derecha de Europa y América Latina, con eje en el rechazo al progresismo, la defensa del libre mercado y una agenda cultural conservadora.

Ambos espacios muestran la intención de construir una derecha internacional coordinada. En ese esquema, la participación de Milei consolidó su perfil global.
En espejo, la presencia de Axel Kicillof en la cumbre progresista impulsada por Pedro Sánchez sugiere un movimiento similar en el campo opuesto. Aunque no es presidente, su participación puede leerse como un gesto de proyección política internacional, en línea con dirigentes que buscan posicionarse dentro de un espacio global con aspiraciones de poder.
RG / EM