La identificación de Javier Milei con el judaísmo y con Israel volvió a generar debate dentro de la comunidad judía argentina, especialmente después de su discurso frente a alumnos de la escuela ORT. En ese contexto, el rabino Sergio Bergman, exministro de Ambiente durante el gobierno de Mauricio Macri, analizó desde el exterior las implicancias políticas e institucionales de ese vínculo y cuestionó el rol de las autoridades de la institución educativa.
Durante la entrevista con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Bergman sostuvo que la principal responsabilidad por el contexto en el que se produjo el discurso recae sobre las autoridades de la ORT. Además, marcó diferencias entre la identidad de la comunidad judía y las posiciones políticas del Presidente, cuestionó al gobierno de Benjamin Netanyahu y reflexionó sobre el futuro del PRO y su posible acercamiento a La Libertad Avanza.
Activista social y político. Es el primer rabino en la historia argentina en ocupar cargos públicos electivos y ministeriales. Se desempeñó como ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable entre 2015 y 2018 y, posteriormente, como secretario del área hasta 2019, bajo la administración de Mauricio Macri. Es fundador y líder de la Fundación Judaica y de la Fundación Argentina Ciudadana. Además, fue uno de los miembros fundadores de Memoria Activa. Recibimos en Modo Fontevecchia a Sergio Bergman.
Muy buenos días, Sergio. Jorge Fontevecchia te saluda. Buenas tardes, supongo. ¿En qué parte del mundo estás? ¿Dónde estás viviendo?
Estamos entre Israel y Estados Unidos, y próximamente volviendo a la Argentina para la celebración de las fiestas del año nuevo judío, que comienza el 11 de septiembre. Así que contento de poder volver pronto a Buenos Aires.
¿Pero estás viviendo en el extranjero o estás de viaje?
No, vivo en el extranjero ya hace un par de años.
Y esa idea de volver a la Argentina, ¿es volver simplemente para las fiestas o volver de manera más permanente?
Bueno, por ahora estoy a cargo de la presidencia de la Unión Mundial del Judaísmo Progresista, que es la organización paraguas del judaísmo reformista en el mundo y tiene sus sedes en Nueva York y en Jerusalén. Mi mandato en este término es hasta el 2028 y voy a cumplirlo. Por suerte, espero a mi regreso volver a la Argentina.
¿En qué mes del '28?
No, eso no te lo puedo decir porque todavía no lo tengo claro yo, pero espero en algún momento del '28 estar y también seguir, como hago siempre, los sucesos de nuestro país, de la política y de los desafíos que tenemos local y globalmente.
Me refería a qué meses porque prácticamente podríamos decir que el próximo turno presidencial asume en 2028, ya que es el 10 de diciembre de 2027. Así que a lo mejor coincidís con la continuación de este ciclo o un nuevo ciclo.
Veremos eso. Justamente para mí siempre fue un tema pendiente de mi vocación de servicio, más allá de que la política no siempre logra su verdadero objetivo, que no es servir a los políticos, sino servir a la gente.
Sergio, siguiendo a la Argentina desde el exterior, habrás visto toda la polémica que se generó ayer alrededor del discurso del Presidente en la ORT. Asistentes entrevistaron al fundador de la radio judía, quien decía que era obvio que el discurso del Presidente iba a ser ese. Decía textualmente que la dirigencia de la ORT y de la DAIA no está a la altura de la conflictividad que significa tener un Presidente tan identificado con la causa judía, lo que le resulta satisfactorio, pero al mismo tiempo ve la complejidad que significa cuando el Presidente pierda la adhesión popular y le puedan achacar a la colectividad judía cierta mimetización con las palabras del Presidente. ¿Cuál es tu visión a la distancia de todo lo que pasó y de lo que significa, en general, la identificación del Presidente con la cuestión judía y una forma de interpretar el judaísmo?
Le agradecía a tu asistente que me pasó la noticia porque no estaba al tanto de lo sucedido ayer, así que me disculpo por no tener los detalles, pero entiendo el contexto. Me parece que una de las cosas importantes es cuidar no solamente la investidura, sino el contexto. Sin conocer los detalles, creo que la máxima responsabilidad tiene que ver con las autoridades de la institución educativa. Porque si hay algo —guste o no guste— que es predecible y previsible, es lo que el Presidente acostumbra a decir y hacer. Me parece que no hay una sorpresa de lo que pueda decir, sino que hay un descuido del contexto donde lo puede hacer. En ese punto, me parece que no es una decisión del Presidente, sino de las autoridades de la institución. Por otro lado, no tengo ninguna duda de que no podemos confundir a la comunidad judía —constituida por ciudadanos argentinos— con las posiciones políticas, ya sea del actual Presidente o de cualquier otro referente político, ya que tenemos un problema de representación: quién representa a los ciudadanos argentinos judíos en la Argentina no son las instituciones de la comunidad judía, sino las instituciones republicanas. Es decir, cada uno de los miembros de la comunidad judía son ciudadanos argentinos como tales, no tienen otra identidad y lealtad que la ciudadanía, y son representados por las instituciones republicanas. Por lo tanto, identificarse con la comunidad judía no significa identificarse con todos los ciudadanos judíos de la Argentina, que no comparten ni estas u otras visiones. Me parece que tenemos que evitar la generalización, porque es una decisión personal del Presidente que uno puede entender, aceptar o discutir, pero no es necesariamente la posición de la comunidad judía.
En ese sentido, cuando vos marcás que la institución internacional que representás tiene la palabra "progresista", ¿podrías compartir con la audiencia el carácter que tiene esa palabra en el caso de la institución que vos representás y qué diferencias hay con otras corrientes del judaísmo, concretamente con quien hoy gobierna Israel, refiriéndome a Netanyahu?
Sí, por supuesto, te agradezco la oportunidad. El término "progresista" no está vinculado al progresismo político o económico ni a una corriente política, sino que es la acepción que engloba a las corrientes religiosas conocidas como reformistas, liberales o reconstruccionistas. Para hacerlo sencillo, en la práctica religiosa judía tenemos dos grandes corrientes: la ortodoxia, que plantea justamente una visión arraigada en el judaísmo de interpretación literal de la voluntad de Dios a través de los mandatos bíblicos y talmúdicos; y nuestra visión, que está integrada a la sociedad moderna, adapta la tradición judía a los contextos siempre cambiantes y tiene una posición liberal, autorizando y sosteniendo que cada judío practique la identidad judía como lo entienda y no quede alineado normativamente a la praxis o a la interpretación de un grupo rabínico. Lo que sucede hoy en Israel, lamentablemente, es el gobierno de Netanyahu. Cabe destacar que una cosa es adherir —como yo hago y como creo que debemos hacer— al derecho del Estado de Israel a su existencia, soberanía y seguridad, y otra cosa muy distinta es avalar las políticas de un gobierno de Israel, cualquiera sea, más allá de mis grandes diferencias con el gobierno de Netanyahu y su coalición política con grupos radicalizados y fundamentalistas que están muy lejos de la ética judía y de la práctica política que tenga que ver con los valores que el judaísmo y el humanismo ético pregonan.
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Ya que decís que estás entre Israel y Estados Unidos, ¿qué perspectiva tenés de lo que va a pasar en las elecciones en Israel? ¿Creés que puede terminar la larga era de conducción de Netanyahu?
Creo que es un deseo de todas las personas que entienden que alguien que queda arraigado y enquistado en el poder tantos años, y al mismo tiempo preserva su agenda personal por encima del interés del bien común —cosa que quedó demostrada fundamentalmente con la incapacidad de establecer una comisión independiente que investigue lo sucedido el trágico 7 de octubre de 2023, entre otras políticas del gobierno que él encabeza—, requiere una renovación. Pero por el sistema de coaliciones políticas, como bien sabés que en Israel se votan representantes para la Knesset, para el Parlamento, y luego se hacen coaliciones, es muy difícil establecer si el centro-derecha va a ir dividido, si los grupos más radicalizados van a darle los votos y si realmente va a poder formar una coalición de gobierno. Es mi deseo personal que eso no suceda y que Israel tenga la posibilidad de una renovación en el gobierno que hoy encabeza Netanyahu.
Sergio, habiendo sido ministro de Mauricio Macri y parte importante del gobierno del PRO, cuando ves hoy al PRO cerca de La Libertad Avanza y la identificación de Milei con Netanyahu, ¿qué reflexión te genera desde el punto de vista político de cara a 2027? ¿Qué te gustaría que hiciera el PRO, cuán cerca y cuán lejos de La Libertad Avanza?
No estando involucrado en el día a día, entiendo que la lógica que se está siguiendo es lo que siempre sucede en la Argentina: las polarizaciones. En este punto, entiendo que los dirigentes del PRO, asumiendo que gran parte del electorado se identifica con La Libertad Avanza por su visión en términos de evitar el retorno del populismo kirchnerista, van a buscar coincidencias electorales, lo que no significa que haya coincidencias en lo programático y en los valores que se comparten. Lamentablemente, como bien sabés, Jorge, en la Argentina uno no vota a favor, sino que vota en contra, y gana justamente el que está enfrente del que uno vota en contra. Esa polarización no permite votar ni ideas ni programas, sino justamente elegir entre lo que te ofrece el mercado electoral y la posibilidad de no volver al pasado. Espero que puedan encontrar coincidencias para seguir un rumbo de cambio y evitar el retorno a un populismo, lo que no significa que estén todas las cosas encaradas en la dirección correcta y tampoco que haya coincidencias plenas y absolutas entre ambos partidos.
Aquel PRO que vos integraste siendo ministro era algo mucho más grande que el PRO actual, tenía que ver con Cambiemos y luego Juntos por el Cambio. Aquel PRO era literalmente más progresista y figuras como vos lo representaban. Hoy el PRO se ha ido corriendo hacia la derecha.
Yo cada vez tengo más dudas sobre qué es izquierda y qué es derecha. Sí podría decirte que hay determinados valores progresistas vinculados a la equidad social, a la armonía, al diálogo y a construir puentes que siempre fueron valores a los que yo adherí y encontré en el PRO una casa política, lo que no significa que todos los que estaban y participaban coincidíamos absolutamente. Pero te diría que yo viví el hostigamiento del kirchnerismo durante la gestión en la Ciudad de Buenos Aires y en el Congreso de la Nación, y pocas veces vi algo más de derecha que eso. En su práctica política, embestidos en una coartada discursiva de izquierda, eran prácticas para mí de derecha, además de corrupción y de robo. Lo que evidentemente el país no necesita. Pero dejaría libre a la elección de los ciudadanos ideas políticas de centro, de izquierda y de derecha que estén arraigadas en las prácticas republicanas de la división de poderes, de la transparencia y del bien común, porque creo que la discusión acá no está en qué ideología política tenés, sino en si respetás o no las reglas de la República, que muchas veces se profanaron.
Coincido. Entonces dejame corregir la pregunta y sacar palabras que son polisémicas; elimino "derecha" e "izquierda". El PRO que vos integraste entendía el progresismo con una mayor sensibilidad por aquellos menos afortunados, y hoy se ha vuelto más insensible, más parecido a La Libertad Avanza.
No, yo creo que evidentemente lo que pasaba con el PRO —y vos lo planteaste muy bien— es que terminó armando una coalición partidaria, porque Juntos por el Cambio tenía a la Coalición Cívica, al Radicalismo y al PRO, y eso fue lo que llevó a Mauricio Macri al gobierno y a las políticas que se desprendieron. Hoy lo que tenés es una expresión partidaria prácticamente unipersonal, basada en una visión técnica de la macroeconomía. Yo entiendo que con esa prioridad esa agenda se lleva adelante y no necesariamente todas las otras agendas están incluidas, ya sea por limitaciones de implementación, por sesgo ideológico o partidario, o por imposibilidad de abarcar todas las agendas planteando que, si no se arregla la macroeconomía, las demás no se pueden contener. Pero evidentemente la necesidad de la gente no siempre va alineada con la macroeconomía, sino con la microeconomía del día a día.
Hacemos una cosa, Sergio: te comprometemos a que, cuando estés de visita en la Argentina por las fiestas, vengas a visitarnos al estudio para seguir conversando y, en 2028, con más asiduidad como en el pasado. Fue un gran gusto escucharte, te mando un abrazo a la distancia y esperamos verte pronto.
Gran abrazo para vos, Jorge, y para tu audiencia. Siempre a disposición.
LMM