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MODO FONTEVECCHIA
Salud mental juvenil

Un psicólogo español analizó el impacto de internet en la adolescencia y las regulaciones en su país

El psicólogo Juan Carlos Bonis afirma que "son cerebros en desarrollo, con mayor vulnerabilidad frente a estímulos digitales que pueden afectar el descanso, el estado de ánimo y la conducta”.

Dos de cada tres adolescentes usa Chat GPT para hacer la tarea.
Dos de cada tres adolescentes usa Chat GPT para hacer la tarea. | reperfilar.

El 70% de los adolescentes españoles de entre 15 y 19 años pasa más de cuatro horas diarias conectado a internet, un hábito que encendió alarmas sobre su impacto en la salud mental. A partir de estos datos, el psicólogo Juan Carlos Bonis advirtió en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190): “Son cerebros en desarrollo, con mayor vulnerabilidad frente a estímulos digitales que pueden afectar el descanso, el estado de ánimo y la conducta”.

El psicólogo colegiado, con base en Valencia, España, Juan Carlos Bonis, es especializado en el tratamiento de trastornos mentales y del comportamiento. Se desempeña como formador y fundador de Psicológica Mente, y además como instructor en la plataforma Udemy, donde dicta cursos sobre psicología y salud mental.

¿Cuál es su visión de la decisión que tomó el gobierno español? Y luego quiero avanzar sobre cómo ve usted que lo toma la sociedad española, pero primero su propia impresión.

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Yo lo donde puedo hablar es desde la psicología, evidentemente, y es una medida que sí se hace para proteger a lo que es la adolescencia, el inicio de la adolescencia, la infancia, y tiene sus razones dentro de la psicología.

Lo primero que tenemos que entender es que a nivel biológico tenemos lo que se llama un desajuste a nivel neurobiológico entre lo que es el sistema límbico, la parte más emocional, donde nos basamos más en lo que son las recompensas cuando conseguimos ciertas cosas, y hay un desajuste con la parte de la corteza prefrontal, que es la parte de nuestro cerebro que tiende a inhibir, a controlar esos deseos, esos impulsos.

Pues eso en la adolescencia tiene una maduración muy temprana de la parte del sistema límbico, la parte emocional, y más tardía la parte del cerebro, la corteza prefrontal, lo que hace que los adolescentes tengan mayor dificultad para controlar su comportamiento, su conducta, y los hace más vulnerables a lo que son los algoritmos.

¿Cómo lo potencian?

Con muchas técnicas ya conocidas. Es decir, desde hace tiempo, como las que en psicología de la conducta se denominan reforzamiento intermitente, similares a las que operan en los casinos o en las máquinas tragamonedas, donde a veces se obtiene el premio y otras no. Eso se aplica a través de lo que se conoce como scroll infinito.

Cuando el adolescente avanza en ese scroll infinito y parece que va a dejarlo, los sistemas lo detectan de inmediato y envían el contenido que favorece la permanencia y la continuidad. En el caso del adolescente, esto resulta más problemático, porque parte de una dificultad previa y, además, atraviesa otras necesidades propias de la etapa, como las sociales y las de pertenencia al grupo. Es una franja etaria en la que todas esas demandas lo vuelven más vulnerable.

La diferencia en la maduración de una y otra parte del cerebro, ¿de cuántos años es? ¿Puede establecerse con exactitud o depende del grado de desarrollo de cada persona, con variables que pueden ser significativas?

Sí, creo que precisamente alrededor de esa edad, la de los 16 años, comienza a madurar y a conformarse la corteza prefrontal. Sería aproximadamente en ese momento, sí, en torno a esa edad.

Es decir, a partir de allí existiría una mayor capacidad de discernimiento, mientras que antes predomina el impulso emocional sin que esté plenamente desarrollada esa capacidad de control.

Bornoroni reclamó aprobar la Ley Penal Juvenil tras un grave ataque protagonizado por menores en Córdoba

En la Argentina este tema está hoy en discusión por la baja de la edad de la imputabilidad penal, que según la ley vigente es justamente a los 16 años. Sin embargo, se repiten hechos delictivos en los que se utilizan menores inimputables, incluso en crímenes y actos de violencia de extrema gravedad, con chicos de hasta 12 años. Y toda la discusión legal pasa por la intervención de peritos que determinen si la persona es consciente de su acto o no, sin que importe si tiene 12, 13, 14, 15 o 16 años. Aprovecho a preguntarle, ya que el tema está directamente relacionado: si una persona puede ser imputable penalmente, ¿cómo no podría tener capacidad para acceder a las redes sociales, y viceversa? No sé con exactitud cuál es la edad de imputabilidad penal en España.

Sí, a ver, relación tiene, evidentemente. No se trata de que no sean conscientes o de que carezcan de voluntad, eso sería un error. La cuestión pasa por la capacidad de regular el comportamiento y la conducta.

El hecho de que se trate de una responsabilidad penal, de una respuesta punitiva, corresponde más al ámbito judicial, y también al trabajo de los psicólogos forenses, que deben determinar cada caso. Pero sí es cierto que existe una falta de control de los impulsos, por lo que comentábamos antes: el cerebro todavía no está completamente conformado.

Eso puede favorecer la comisión de actos delictivos o una mayor propensión, por ejemplo, a las adicciones, en una etapa en la que además se está construyendo la identidad personal. Y, claro, también aparece el problema de que algunos adultos se aprovechan de esa situación, de esa condición de inimputabilidad, lo que ya abre un debate estrictamente legal.

¿Cómo tomó España la decisión del presidente Pedro Sánchez? Imagino que hay sectores a favor y otros en contra. No sé en qué proporción ni si es un tema que realmente divide a la sociedad o pasa desapercibido.

Creo que es una medida que generó un impacto fuerte y bastante polémica. La ley apunta claramente a proteger a los adolescentes y a los niños frente al acceso a las redes. El debate, más que centrarse en si la medida es correcta o no, pasa por definir quién debe regular: si el Estado o las propias familias, los padres, que de algún modo establezcan esos límites.

Ahí está, a mi entender, el núcleo de la discusión. Puede haber diferencias, por supuesto, pero desde la psicología —y también desde otras disciplinas vinculadas— existe bastante consenso en que la protección es necesaria.

Ahora bien, en el plano político, ¿la derecha, Vox, por ejemplo, acompaña esta decisión o la rechaza por tratarse de una iniciativa del gobierno de Sánchez?

Es un tema atravesado por la polarización política que vive España en los últimos años.

No estoy del todo al tanto porque no es mi campo específico, pero sí es cierto que Feijóo, del Partido Popular, señaló recientemente que él mismo había propuesto una medida similar.

Entonces, ¿usted percibe que el tema queda atrapado en esa lógica de polarización?

Sí, claramente. Hay cierto acuerdo de base, pero también mucha polémica.

Todo termina politizándose en exceso, quizá más de lo necesario.

MV/fl