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MODO FONTEVECCHIA
Violencias digitales

¿Vamos hacia el fin del anonimato en internet? Nicolás Bertone analizó las regulaciones que avanzan en España

El politólogo señaló que el anonimato habilita violencias, desinformación y falta de responsabilidad en el espacio digital.

Nicolás Bertone
Nicolás Bertone | Cedoc

El avance de regulaciones en España y en la Unión Europea volvió a poner en discusión uno de los pilares del ecosistema digital: el anonimato en internet. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el politólogo y consultor en comunicación estratégica Nicolás Bertone analizó las medidas impulsadas por el gobierno de Pedro Sánchez: “La discusión de fondo que emerge aquí es la identidad, no la edad”; y advirtió que “para poder regular la edad hay que saber quién es la persona”. En ese marco, señaló que España “viene muy alertada sobre el consumo agresivo que están teniendo, o lo llamativos que están siendo los contenidos de adultos con alto grado de agresividad” y que ese fenómeno “está perjudicando también los modos en que se están vinculando las personas".

Nicolás Bertone es politólogo y consultor especializado en comunicación estratégica e igualdad, actualmente socio de la consultora EgaleCo Lab, licenciado en ciencia política, magisterio en gestión política y especialista en comunicación política. También es profesor de comunicación gubernamental en instituciones como la Universidad Provincial de Córdoba.

Estaba mirando aquí lo que Telegram critica a la decisión de Pedro Sánchez. Dice: “Entre los peligros se establece un precedente para reaccionar la identidad de cada usuario, erosionando el anonimato, abriendo puertas a la recopilación masiva de datos. Lo que empieza con los menores podría extenderse a todos, sofocando el debate abierto”.

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Pese que detrás de esta discusión respecto de la edadasí, en la Argentina estamos discutiendo la edad de imputabilidad, si los menores de 14 años deberían ser imputables, hoy solo los de más de 16; lo que se está discutiendo aquí también no solamente es un tema de edad, sino es si se puede mantener el anonimato o no. Porque una cuestión de fondo es, obviamente, para poder regular la edad hay que saber quién es la persona, y realmente me resulta un tema controversial en sí mismo.

La verdad que abre un debate, como decías, respecto a la identificación. El año pasado también España quiso avanzar en esto, que también es una regulación de la Unión Europea respecto a la cartera digital, que era esta identificación para el acceso al consumo de contenido para adulto, a la pornografía especialmente. Entonces, justamente este debate es: si yo para acceder a ciertos contenidos tengo que demostrar que soy mayor de edad, estaría en en jaque este gran hecho que nos trajo el internet, de un cierto anonimato y el consumo libre de contenidos.

Lo cierto es que estas regulaciones que se están conversando son parte de lo que vienen organismos como UNICEF, proponiendo de restringir cierto consumo libre de los contenidos para proteger, por ejemplo, los consumos de la pornografía, pero también de contenidos que están generando en las juventudes, y principalmente en las juventudes femeninas, el gran abuso sobre los distintos aspectos que hacen a las violencias.

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Acá hay como varios hechos. Uno que tiene que ver con cómo pensamos la protección de las juventudes en términos de mayor acceso, pero de forma también que sea cuidada a las tecnologías y a la comunicación y a todo lo que nos puede brindar internet. Pero, por otro lado, ¿cómo pensamos una sociedad que tenga unos consumos que no nos estén polarizando o generando mayores discriminaciones o violencias agregadas?

En esto tiene que haber regulaciones y claramente lo que quiere España, igual como lo ha hecho Australia, Reino Unido, o llegar a, una edad donde tendríamos que tener un discernimiento entre lo que está bien y está mal, o tendríamos una madurez. Esta idea de que a una edad nosotros podemos discernir lo que está bien y está mal, como el hecho de la imputabilidad. Entonces, 16 años como esa barrera. Si esto justamente abre el debate a la identificación, creo que habría que darlo. Uno, cuando está consumiendo de forma responsable, no tendría problema en que lo estén mirando, ¿no es cierto? También es otra cosa que una plataforma como Telegram, que ha tenido restricciones severas en el último año respecto a lo que se estaba circulando, que circulaba de todo, comercio ilegal, sobre esa plataforma, también quiere decir que los espacios de regulación sirven para reducir los delitos.

Me parece que la discusión de fondo que emerge aquí es la identidad, no la edad. Porque para, obviamente, regular la edad hace falta la identidad. Entonces, creo que la cuestión de fondo y lo que me parece que aterra más a los creadores de redes sociales, al dueño de Telegram y finalmente a todos, es que uno de los atractivos que generan, o de las ventajas competitivas que tienen las redes sociales versus otras formas de comunicación, es casualmente la publicidad del anonimato, que va en contra de todo el sistema jurídico.

O sea, hace que las personas no sean responsables: pueden insultar, ofender, atacar, difamar, sin ninguna responsabilidad. Mientras que todos los demás medios de comunicación tienen una responsabilidad por cada una de estas, incluso no solo propias, sino de terceros que difundan. Entonces ya no es un tema de los adolescentes. Como bien dice Telegram, en su preocupación, totalmente comprensible, es que, si se tiene que identificar a los menores, o sea, los mayores, finalmente queda identificado todo el mundo. Y ese es el problema de fondo, y la cuestión que me parece que es un tema de orden jurídico, no técnico, ¿no? Si debe haber responsabilidad personal por lo que las personas dicen.

También lo que tiene miedo y una de las cuestiones es que en esta reglamentación, por eso Elon Musk también ayer fue muy rudo en esos intercambios de la plataforma X contra Sánchez, ha sido porque se hace responsable, en última instancia, a las mismas corporaciones de hacer esta regulación, o de identificar quiénes están siendo sus usuarios. Lo cual también los pone en jaque a las mismas empresas de no ofrecer más ese servicio donde estaban brindando cierto anonimato sobre lo que se dice o lo que se hace.

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Por otro lado, también esto avanza claramente luego en lo que decías de identificarnos. Si nos vamos a un plano más político de esta definición, es cómo avanzamos en regular las noticias falsas, porque tú tienes que responder por lo que dices, si es verdad o es falso en un medio de comunicación, y cualquier usuario podría estar generando lo que son las noticias fake news, y eso también está generando corrientes de mayor agresividad para algunas facciones políticas o algunos gobiernos. Generando esta inestabilidad. Entonces, sin duda que la identificación también, en algún punto, busca en el fondo esta medida: identificar y que no circulen ciertas cosas, y que tenemos que hacernos responsables de lo que decimos y dejemos de tener este desanclaje entre un mundo virtual y un mundo real, donde parece que ahí todo vale.

Pero una de las grandes preocupaciones que viene siendo respecto a las juventudes y el consumo abierto de las redes, que tienen que ser de forma responsable, es porque España viene muy alertada sobre el consumo agresivo que están teniendo, o lo llamativos que están siendo los contenidos de adultos con alto grado de agresividad, y esto está perjudicando también los modos en que se están vinculando en forma relacional, en las parejas, las juventudes. Entonces, también están queriendo abordar un tema de fondo que hace a lo educativo, lo relacional y las violencias de géneros también ahí en ese punto.

Se mezclan varias cosas. Una de esas es la política queriendo regular, que no circulen noticias falsas, también aprovechando o viendo la necesidad que está sucediendo en las juventudes. Pero sin duda que no vamos a unirnos al tema de fondo y ahí aparece, digamos, una lectura desde el adultocentrismo: querer usar la excusa a veces de las juventudes como incapaces de usar efectivamente las redes, cuando en realidad son unos adultos, unos algoritmos engañosos, los que hacen circular contenidos que hacen que culpabilicemos o generemos acciones prohibitivas solo sobre los jóvenes.

Cuando, en realidad, lo que tendríamos que hacer es pedagogía del buen uso, porque no podemos tampoco excluir a las juventudes de un derecho, ya como lo ha dicho la ONU, que es un derecho fundamental el internet como uno de los derechos para el desarrollo de las capacidades que el mundo tecnológico hoy necesita. Quien no sepa hoy usar la inteligencia artificial y las nuevas herramientas, tampoco lo podemos excluir de un mundo en desarrollo de las tecnologías. Lo que tenemos que generar son no prohibiciones, sino entramados de cuidado y entramados de vigilancia sobre el contenido que los adultos están generando para evitar que caigamos en estas violencias, polarizaciones políticas, digamos, en cada uno de estos aspectos negativos que este anonimato, esta falta de trazabilidad sobre lo que dice un usuario, está generando hoy en día en las redes.